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Bolillo ciego o la hipocresía del poder
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Literal: el dedo en la llaga. Buena columna de Ana María Bejarano.
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El guerrillero Carlos Antonio Lozada, ahora senador por el partido Comunes bajo su nombre de bautizo Julián Gallo, ingresó a las FARC tras haber sido apresado en el paro de transportadores de 1978. Así lo relató la periodista Juanita Vélez en su libro Una guerra después, en el que cuenta la historia de los protagonistas del conflicto tras el acuerdo de paz. Vélez cuenta que Gallo era un muchacho de clase media que ante la quiebra de su padre dejó de estudiar en tercero de bachillerato y se enlistó en el Partido Comunista Colombiano. Desde la sala de su casa, Gallo presenció la conformación de marchas y movimientos sociales de protesta por años, de ahí pasó a la cárcel y después a las FARC.
Esta semana el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Bogotá condenó a cuatro personas por varios delitos, incluyendo terrorismo, por cuenta de sus actuaciones en la generación de desmadres en el marco del pasado paro nacional. El fallo señala que los condenados crearon grupos de Whatsapp, desde los que incitaron entre manifestantes acciones violentas e intentaron reclutar gente para unirse a las disidencias de las FARC.
La primicia la soltó Caracol Radio, que tituló: “Disidencias Farc estuvieron detrás de los desórdenes del 21 N de 2019”. No sé si en el medio de comunicación leyeron una versión diferente de la decisión, pero en ningún lugar se atribuye a esas cuatro personas los “desórdenes” del #21N. Se reconoce, sí, que los condenados aprovecharon el descontento social para intentar generar violencia y caos. Eso no los hace responsables de un paro nacional y las centenares de expresiones que tuvo a lo largo del país.
Inmediatamente reaccionó la derecha malintencionada y predecible, para hacer de la decisión todo lo que no era. Resaltó, en un reñido concurso de ceguera e indolencia, el trino de la exsecretaria de gabinete de Palacio María Paula Correa, quien afirmó sin sonrojarse: “Queda comprobado que el mal llamado estallido social no fue más que una toma guerrillera! (sic)”.
Es el sector que se rehúsa a entender que en Colombia el 39 % del país vive en la pobreza mientras que el 15 % lo hace en la pobreza extrema; que el desempleo está en 13 %; que el acceso a la salud, educación, justicia y tantas otras garantías estatales está reservado para un sector privilegiado y minoritario. Uno de los lugares más desiguales del mundo, el país donde la injusticia es marca registrada.
Son los mismos que se tapan los ojos para negar que el paro nacional fue la expresión orgánica de un pueblo desesperado, hambreado y silenciado. Tanto la ONU como Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentaron que la mayoría de violaciones a los derechos humanos provinieron de la fuerza pública en su actuar desmedido contra los manifestantes.
Entonces pueden repetir hasta el cansancio sus consignas de club social bogotano, pero la verdad incontrovertible es que el estallido social fue real, orgánico y justificado. Claro que semejante suceso social sería aprovechado por grupos armados y mercaderes del caos. Cuatro infiltrados de las disidencias de las FARC, o los que hubiesen sido, no desdicen de un movimiento social que sigue vivo y que volverá a estallar sin importar quien quiera instrumentalizarlo.
Precisamente invalidar el paro es la ecuación mental que lleva a muchos jóvenes a considerar la lucha armada. Ante un Estado indolente que no cumple sus promesas de vida digna para muchos, la gente sale a quejarse, y cuando lo hace enfrenta el bolillo represor, la cárcel, la estigmatización. Y no se trata de justificar la lucha armada en Colombia, se trata de entender cómo se alimenta, de empatizar con la cantidad de muchachos que engordan sus filas.
Obvio: la estigmatización de la protesta les sirve a Duque y su banda de mediocres para justificar los crímenes de lesa humanidad que ocurrieron bajo su supervisión y además para recordarle a la gente el presidente exguerrillero que tenemos: “Los beneficiarios de la “paz total” detrás del terrorismo urbano para desestabilizar la democracia. Con razón tanta generosidad”, opinó Duque. Otra falsa equivalencia del presidente payaso que no cuenta con un centímetro de legitimidad para criticar a nadie.
Algunos jóvenes, como Gallo, que gritaron en el 78 a oídos sordos, alimentaron a las FARC y así seguirá pasando mientras no rompamos los ciclos de injusticia en Colombia. Ello no convierte a todos los manifestantes del #21N en guerrilleros y solo plantearlo es una afrenta a las memoria de las víctimas. Claro que la lucha armada y la protesta están entrelazadas en Colombia, no precisamente porque la primera infiltre a la segunda, sino porque se alimentan de las mismas inequidades estructurales que los señores de bolillo ciego, como Duque, se rehúsan a entender.
Respuesta: Bolillo ciego o la hipocresía del poder
En serio HERÁCLITO...en serio..."buena columna"... faltó pedir una medalla a los guerrilleros y decir que todos los crímenes que ellos cometieron y siguen cometiendo con...como dijo la violeta?...un estilo de vida.
Respuesta: Bolillo ciego o la hipocresía del poder
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Iniciado por eddievoleibol
En serio HERÁCLITO...en serio..."buena columna"... faltó pedir una medalla a los guerrilleros y decir que todos los crímenes que ellos cometieron y siguen cometiendo con...como dijo la violeta?...un estilo de vida.
Los crímenes son crímenes independientemente de quién los cometa. Lo que hace Ana es explicarlos, no justificarlos. ¿Por qué? Las acciones humanas no se dan porque sí. siempre hay una razón, una causa y conocer ese problema es empezar a resolverlo.
Los dramas sociales no se solucionan cuadriculando el mundo entre buenos y malos. Tanto en un lado como en el otro hay acciones terribles que van en contra de los de la otra orilla. Cada cual busca defender sus propios intereses y es ahí donde debemos buscar las explicaciones.
La guerrilla no surge porque simplemente a unos tipos les dio por alzarse en armas así como tampoco los paramilitares nacen porque a los hacendados les dio un día por armarse. La sociedad misma produce sus demonios y es labor de los que no tragan entero descubrir los porqués.
Ana explica basada en hechos y eso me gusta de ella. Antes de escribir se documenta, reflexiona y luego sí plasma sus ideas en el papel. Su interpretación es juiciosa, ponderada y valiente. No quiere ser políticamente correcta. Sólo busca indagar por la verdad para tratar de entender la razón de tanta barbarie.
Respuesta: Bolillo ciego o la hipocresía del poder
Y así empiezan las justificaciones a muchas cosas, por ejemplo pagarle a ladrones y matones para que supuestamente no roben y no maten.
El paro nacional en realidad fue la plataforma política de Petro para llegar a la presidencia, de no ser así, el país hoy debería estar igual de incendiado que en su momento con gobierno Duque. El descontento existía entonces como existe hoy, para que esto reviente como movilización social se requiere de muchos actores que faciliten y canalicen de alguna forma. No dudo que disidencias (creo que sería mejor llamarlas el brazo armado de FARC), ELN, grupos narcotraficantes, izquierda de todo tipo y, por supuesto, Petro, leyeron el momento político y lo aprovecharon. Hoy no hay movilizaciones porque no hay una cabeza que se interese en aprovechar la situación y al contrario quienes están en el poder aprovechan la ingenuidad y esperanza de las personas que aún les creen.
Respuesta: Bolillo ciego o la hipocresía del poder
Cita:
Iniciado por Tomstorm
Y así empiezan las justificaciones a muchas cosas, por ejemplo pagarle a ladrones y matones para que supuestamente no roben y no maten.
El paro nacional en realidad fue la plataforma política de Petro para llegar a la presidencia, de no ser así, el país hoy debería estar igual de incendiado que en su momento con gobierno Duque. El descontento existía entonces como existe hoy, para que esto reviente como movilización social se requiere de muchos actores que faciliten y canalicen de alguna forma. No dudo que disidencias (creo que sería mejor llamarlas el brazo armado de FARC), ELN, grupos narcotraficantes, izquierda de todo tipo y, por supuesto, Petro, leyeron el momento político y lo aprovecharon. Hoy no hay movilizaciones porque no hay una cabeza que se interese en aprovechar la situación y al contrario quienes están en el poder aprovechan la ingenuidad y esperanza de las personas que aún les creen.
No hay justificación para la violencia, venga de donde viniere. Pero sí hay que entender qué la produjo y hacer los correctivos para que no vuelva a suceder. Lo de pagar por no delinquir es un instrumento perverso que vulnera el Estado de derecho.
Una cosa es que las disidencias (que no son más que criminales con disfraz político) hayan aprovechado el descontento para conseguir sus propios fines y otra bien diferente que se niegue el descontento social ante la pobreza que agobia al pueblo colombiano ante la indiferencia del minúsculo grupo que acumula casi toda la riqueza del país.
Si la situación social de miseria persiste las movilizaciones van a seguir. Y ahí radica el mayor problema para Petro, el rey de la improvisación y el chamboneo. Quiere hacerlo todo a costa de todo y así no se gobierna. Y lo peor, está haciendo lo mismo que criticó: traficar con el poder. No hay enemigo más poderoso que un pueblo frustrado.
Respuesta: Bolillo ciego o la hipocresía del poder
Cita:
Iniciado por Heráclito
No hay justificación para la violencia, venga de donde viniere. Pero sí hay que entender qué la produjo y hacer los correctivos para que no vuelva a suceder. Lo de pagar por no delinquir es un instrumento perverso que vulnera el Estado de derecho.
Una cosa es que las disidencias (que no son más que criminales con disfraz político) hayan aprovechado el descontento para conseguir sus propios fines y otra bien diferente que se niegue el descontento social ante la pobreza que agobia al pueblo colombiano ante la indiferencia del minúsculo grupo que acumula casi toda la riqueza del país.
Si la situación social de miseria persiste las movilizaciones van a seguir. Y ahí radica el mayor problema para Petro, el rey de la improvisación y el chamboneo. Quiere hacerlo todo a costa de todo y así no se gobierna. Y lo peor, está haciendo lo mismo que criticó: traficar con el poder. No hay enemigo más poderoso que un pueblo frustrado.
De acuerdo en el fondo pero no con las formas en que esto se produce y en eso nuevamente toca volver a mencionar al señor Petro. Creo que todos al menos estamos de acuerdo con que el señor Petro fue quien ganó reuniendo los votos de los marchantes del pasado paro del 2021 motivado por supuesto por la miseria, indiferencias de gobernantes anteriores, desigualdad y falta de oportunidades. Dado que motivantes de paro nacional anterior apoyaron a petro les cabe al menos algo de responsabilidad política y social (gracias!). Con el método en el cual eligieron presidente también (gracias nuevamente). Creo que este gobierno es un buen escenario de medición de como la modificación social nos lleva a un gobierno y este que capacidad tiene de ejecutar. Creo que gobierno Petro será muy mediocre y se centrará en buscar como capitalizar cualquier objetivo cumplido incluso por pequeño que parezca, pero, en todo caso, es el gobierno de la movilización social y así debe medirse. Donde estan las bases sociales hoy (los mismos que sufren de desigualdad y miseria que existe hace mucho) peleando ahora? No se manifiestan porque son parte del gobierno y sus efectos serán medidos así (y deben ser medidas así). Incluso creo que todas las reformas de Petro deberían ser aprobadas como las piensa, quitarle posibilidades de seguir diciendo que la oligarquia les impide el país que quieren, ganaron y esta bien, que tengamos lo que piensan y luego evaluamos como nos va (al menos en reforma a la salud muy mal, pero ganaron). Que reformen todo y así, luego al menos tendremos la tranquilidad de decir: se los dijimos