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Discusiones Generales » Joyas malditasParticipa en el tema Joyas malditas en el foro Discusiones Generales. |
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| Tema | Autor | Foro | Respuestas | Último mensaje |
| Que culiada la de estas perras malditas | Thefurya | Locales Y Caseritas | 29 | 21-11-2012 16:49:05 |
| Peliculas Malditas | Jake_Green | Peliculas, Cine y Teatro | 17 | 13-07-2011 12:37:43 |
| Las peliculas mas malditas. | ripley | Peliculas, Cine y Teatro | 6 | 17-01-2010 02:04:11 |
| De saludo pirobas malditas | cHiNeSe A.C | Rock | 27 | 27-06-2007 13:24:09 |
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| Staff Retirado Con Honores Denunciante Dorado |
Algunas joyas esconden extrañas y misteriosas historias que han afectado a sus propietarios, lo que ha provocado que hayan pasado de ser codiciadas piezas a convertirse en poderosas "armas" cuyo supuesto poder de destrucción es capaz de acabar con generaciones enteras.Las piedras preciosas han fascinado al ser humano desde tiempos inmemoriales. El hechizo que cautivó al hombre primitivo desde que las vio brillar a la luz de las hogueras en alguna de las cuevas donde buscó cobijo siguió estando presente a través de los siglos. Y los reyes, los príncipes y los poderosos de la Tierra las exhibieron engarzadas en sus coronas o sortijas como símbolos de poder y riqueza. Pero no solo eran apreciadas por su rareza y su belleza o por ser prácticamente indestructibles, sino por los efectos mágicos que tradicionalmente se afirmaba que surtían sobre quienes las portaban. Es más, se ha sostenido que esta clase de piedras se usaron como amuletos mucho antes que con fines de ornamentación al ser consideradas receptáculos de poderosas fuerzas sobrenaturales, como recogieron en sus lapidarios (del latín lapis, piedra) hombres tan ilustres como Teofrasto, san Alberto Magno. Paracelso. Roger Bacon, Alfonso X el Sabio, san Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio. Marbodio de Rennes y Gaspar de Morales, entre otros. • ÓPALO FUNESTO ![]() Los árabes creían que el ópalo llegaba a la Tierra transportado por el rayo y muchas tradiciones orientales se refieren a él como "el ancla de la esperanza". También se pensaba que era capaz de curar las enfermedades de los ojos (de ahí su nombre, derivado de Oplitalnnis lapis, piedra de los ojos) y de volver a su portador invisible ante sus enemigos. Sin embargo, el ópalo cayó en desgracia cuando se comenzó a relacionar con la supuesta capacidad de las brujas para producir la muerte de quien desearan con tan solo mirarlo -lo que popularmente fue conocido como "mal de ojo" o "aojamiento", pues sus características físicas recordaban a los ojos de los animales clásicamente asociados con las hechiceras, como los gatos, los sapos y las serpientes. Según otras versiones, su pésima reputación tiene su origen en una epidemia de peste acontecida en Venecia en 1348 que en pocos meses acabó con dos terceras partes de sus habitantes. En este tiempo el ópalo era una gema muy apreciada, pero comen/ó a correr entre el pueblo una curiosa historia. Se decía que al ponerlo en contacto con el enfermo resplandecía con una extraordinaria intensidad, como un siniestro presagio para los desventurados afectados por la "muerte negra" y que su resplandor se apagaba hasta llegar a parecer completamente opaco en el momentode la muerte del enfermo. Este hecho ha intentado abordarse desde el punto de vista racional y se ha alegado que, probablemente, con la fiebre y el sudor del enfermo el brillo de la piedra parecía mucho más vivo, al contrario de lo que ocurría en el momento de la muerte del mismo. En 1829 el popular novelista sir Walter Scott contribuyó a certificar su mala fama de forma decisiva cuando en su novela Anne de Geierstein relacionó irrevocablemente el ópalo con la desdicha. En ella, lady Hermione es una suerte de princesa encantada cuya vida está íntimamente ligada al ópalo que siempre lleva engarzado a su pelo. Brilla cuando está contenta y lanza destellos rojos cuando se enfada. Y cuando un día caen sobre él unas gotas de agua bendita se vuelve completamente opaco. Su propietaria se desmaya y es llevaba a su alcoba a reposar. A la mañana siguiente se descubre con horror que de la desdichada joven tan solo queda un montón de cenizas. Fue tal la popularidad de esta obra que hizo caer el precio de los ópalos a la mitad en tan solo un año y prácticamente paralizó el mercado europeo de estas joyas durante décadas. Otra explicación mucho más prosaica es la que atribuye la mala fama del ópalo a su fragilidad, que hacía que en muchas ocasiones los joyeros los rompieran en el momento de tallarlos. Al tener que hacerse responsables del daño, no resulta extraño que se negaran a trabajarlos alegando que eran "joyas malditas". Algunos sostienen que los tratantes de diamantes de mediados del siglo XIX y principios del XX temieron que su negocio se viera amenazado por los hermosos ópalos australianos de gran calidad que comenzaron a llegar a los mercados en esa época y que fueron ellos quienes hicieron correr los rumores acerca de que eran joyas malditas para impedir su creciente popularidad. • REGALO ENVENENADO ![]() • PIEDRAS CON "MEMORIA" Los radiestesistas y astrólogos hablan de piedras "cargadas" capaces de irradiar malas vibraciones en consonancia con algunas circunstancias que afectan a quien las posee. Así, determinadas gemas con una textura molecular especial conservarían una verdadera "memoria" de las situaciones violentas captadas al azar durante su larga existencia y serían capaces de reproducirlas de acuerdo con un proceso que no dependería de quien las poseyera, sino de una especie de ciclo de perturbaciones moleculares de características y causas desconocidas. De esta forma, la "maldición" sería una onda que recrearía de manera precisa las circunstancias psicológicas de una situación desdichada y que se apoderaría de quien se encontrara en estrecho contacto con la piedra. Una de las piedras con peor fama es el Dethi Purple Sapphire, que en realidad no es un zafiro, sino una amatista. Fue encontrada por Peter Tandy, conservador del Museo de Historia Natural de Londres, mientras realizaba en 1970 un inventario de la enorme cantidad de minerales del museo, entre los cuales había pasado desapercibida durante años. La piedra estaba rodeada por un anillo de plata grabado con símbolos astrológicos y palabras mágicas al que se habían unido otras dos gemas talladas en forma de escarabajo egipcio. Lo más curioso era la nota que la acompañaba. Había sido redactada por Edward Heron-Allen, un conocido escritor y afamado científico que había sido su último propietario, y en ella afirmaba que la gema estaba "triplemente maldita y teñida con la sangre y el deshonor de todos los que la han poseído". Había sido llevada a Gran Bretaña por el coronel de caballería W. Ferris después de que hubiera sido robada del templo de Indra en Cawnpore (India) durante la revuelta hindú de 1857 y "desde el día que fue suya, se convirtió en un desgraciado v perdió salud y dinero", y lo mismo le ocurrió a su hijo cuando la heredó. ![]() ![]() | |
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| Staff Retirado Con Honores Denunciante Dorado | • GRAN DIAMANTE... ¿GRAN GAFE? Otra joya con muy mala reputación es el diamante Hope. Como en los casos anteriores, la leyenda cuenta que un gran diamante azul de 112 quilates fue robado de una estatua de la diosa Sita y acabó en las manos de un tratante de joyas francés llamado Jean-Baptiste Tavernier, quien lo vendió en 1668 al rey Luis XIV. Se dice que Tavernier acabó sus días en Rusia, arruinado y devorado por una manada de perros salvajes, y que su muerte fue la primera de una serie de tragedias que afectaron a diferentes miembros de la Corte francesa hasta culminar en la Revolución Francesa y la desaparición de la monarquía. En algún momento de septiembre de 1792 el diamante y la mayoría de las joyas de la Corona fueron robados del Garde-Meuble, donde habían sido depositados por los revolucionarios. El diamante azul fue llevado a Londres, donde, para evitar su identificación, fue cortado por un joyero holandés llamado Wilhelm Fals, cuyo hijo, Hendrick, se lo robó, causándole tal pesar que murió poco después deprimido y arruinado. Hendrick se lo vendió a un tal Francois Beaulieu y acabó suicidándose en 1830 a causa de los remordimientos. A su vez, Beaulieu se lo ofreció a un joyero llamado Daniel Eliason y acabó sus días muriendo de hambre en un cuartucho del Soho. El 19 de septiembre de 1812 el joyero londinense John I-'rancillion redactó una memoria en la que se documentaba la presencia en la ciudad de un diamante azul de 45,52 quilates y se establecía que Eliason era su propietario legal. Curiosamente, la fecha de redacción era posterior en veinte años y dos días al momento en el que se había denunciado el robo de las joyas francesas ante la Asamblea Nacional, y es que, según sus leyes, el delito ya habría prescrito, algo que seguramente conocían muy bien los dos avispados tratantes. De ese mismo año es un documento firmado por Eliason en el que se deja constancia de su venta al rey Jorge IV, un hombre ciertamente desdichado: fue obligado a casarse con Carolina de Brunswick, una prima a la que detestaba, y acabó sus días convertido en un adicto al láudano y el alcohol, y lleno de deudas. Para pagarlas, el diamante fue vendido en 1830 al banquero Henry Philip Hope, de quien tomó el nombre. Después de su inesperada muerte en 1839 pasó a su sobrino Henry Thomas, un político fracasado que murió en 1862 con tan solo 54 años y que asumió la responsabilidad financiera de la construcción del Great Eastem, el más maldito de los barcos, al que también pareció afectar la funesta influencia del diamante. Después lo heredó su hija, Hen-ríetta, una mujer que tuvo que sufrir a su marido, el Conde de Lincoln, "jugador y de una familia de borrachos, drogadictos, vividores y extraños travestidos". ![]() Lord Francis vendió el diamante a Simón Frankel, de Joseph Frankel's and Son, de Nueva York. La firma atravesó serias dificultades financieras y tuvo que deshacerse de la piedra, que pasó a manos de Jacques Colot, que se suicidó en el curso de una experiencia aluci-natoria con absenta. Su siguiente dueño fue el príncipe ruso Iván Kanitovski, que se lo prestó a su amante, una bailarina del Folies-Bergéres llamada Lorens Ladue a la que, en un arrebato de celos, mató su pareja, Emil Etard, disparándola mientras bailaba en el escenario con el diamante brillando entre sus senos desnudos. Poco después de recuperar la gema, el príncipe murió a manos de un grupo de anarquistas. Su nuevo dueño fue el joyero griego Simón Maoncharídes, que murió en compañía de su mujer y su hija tras caer su coche por un precipicio. El diamante fue entonces adquirido por el sultán turco Abdul Hamid II, quien se lo regaló a su favorita, Subaya. La mujer murió apuñalada y el sultán fue derrocado el 27 de abril de 1909. Dos años más tarde el diamante se convirtió en propiedad del famoso joyero Fierre Cartier. Este se lo ofreció a la millonaria heredera Evalyn Walsh McLean, que se había encaprichado de él después de verlo en el palacio del sultán en Constantinopla y que en aquellos momentos se encontraba en París en viaje de bodas. Cartier le advirtió sobre la maldición, así que lo primero que hizo Evalyn Walsh fue ordenar que lo bendijeran, lo cual no sirvió de mucho. Su hijo mayor, Vinson, murió a los nueve años en un accidente de coche; su esposo, Ned, la engañó con otra mujer, dilapidó su fortuna y murió en un sanatorio mental a causa de su alcoholismo; se vio obligada a vender el periódico familiar, The Washington Post y, en 1946, a los 25 años, su hija murió de una sobredosis de somníferos. Ella misma se volvió adicta a la morfina. Cuando falleció, en 1947, el diamante y toda su fabulosa colección de joyas fueron puestos a la venta para pagar sus enormes deudas. Dos años más tarde fueron adquiridos por el joyero neoyorquino Harry Winston. En 1958 donó el diamante Hope al Museo Smithsonian de Historia Natural de Washington D.C., donde puede verse en la actualidad. ![]() |
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| | #3 |
| Usuario Expulsado Denunciante Mega |
Interesante el aporte
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| | #4 |
| Recien Registrado |
muy bueno el post e interesante.. , yo creo q la codicia y la avaricia lleva alas personas por un camino aterrador..
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| joyas malditas |
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