Un día Jaimito jugando a la pelota dentro de su casa rompió un florero. La mamá molesta al ver lo ocurrido le pegó por lo que había hecho, y mientras le pegaba Jaimito entre la rabia que tenía por le estaban pegando le dijo:
- ¡Pará vieja hijueputa!
Su mamá ante la gran ofensa se lo contó al papá de Jaimito y este procedió a hablar con su hijo teniendo la siguiente conversación:
- Jaimito quiero hablarte, esta vez no te voy a pegar, ya que a tu edad se que empiezas a entender las cosas...
- Esta bien papá, dime.
- Tu mamá te pegó y se que eso te molesta, pero no debes contestarle con groserías ya que a ella también le molestó lo que hiciste, por lo que tu castigo será pedirle disculpas y demostrarle que estás arrepentido.
- Está bien papá, lo haré.
Se dirigió a la cocina, donde se encontraba su mamá y con voz baja y entrecortada le dijo:
- Mamá, sé que cometí un error al jugar dentro de la casa con la pelota, pero me arrepiento de haberlo hecho y perdona por lo que te dije, yo sé que no eres ninguna hijueputa... el hijueputa soy yo.