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El día que Colombia perdió las ganas de reír
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Han pasado trece años, pero Marisol Garzón recuerda perfectamente el 13 de agosto de 1999, el día del asesinato de su hermano Jaime, el humorista político más popular en la historia de Colombia. "Ese día había 'pico y placa' (restricción vehicular) de siete a nueve de la mañana. Entonces yo tenía que salir de Bogotá antes de las siete y para eso tenía que salir de mi casa antes de las seis. A Jaime lo asesinan a las 5:45".
"Una prima me llamó para preguntarme si estaba oyendo la emisora donde él trabajó hasta el último día, que era RadioNet. Yo le digo que no y entonces ella me dice que lo acaban de asesinar". La noticia de la muerte del humorista, a manos de dos sicarios que le propinaron cinco disparos cuando se dirigía a la emisora, se difundió rápidamente y conmocionó a Colombia. Y al día siguiente varias decenas de miles de personas salieron a la calle para acompañar su cortejo fúnebre y demandar el fin de la violencia, en un último testimonio de la inmensa popularidad de Garzón.
"Fue una experiencia increíble. Yo creo que ni siquiera él mismo había podido dimensionar el amor y el cariño que le tenían los colombianos", dijo Marisol Garzón.
Y es que gracias a una serie de entrañables personajes televisivos inspirados en los "colombianos de la calle" –como Néstor Elí, el portero del edificio "Colombia"; Dioselina Tibaná, la cocinera del palacio presidencial y, sobre todo, Heriberto de la Calle, quien lustró los zapatos de casi todas las personalidades colombianas de fines de la década de los 90s- Garzón supo hacer reír a sus compatriotas por casi diez años, casi siempre a costa del poder.
Mensaje
En el proceso, el humorista terminó además convirtiéndose en la conciencia crítica de la nación. Un monumento recuerda al humorista a pocos metros del lugar de su asesinato.
Y, para muchos, también en la fuente más confiable de información. "A través de su humor decía las verdades que se comentan en la calle y que ni siquiera los columnistas de opinión se atrevían a decir en ese país", le dijo a BBC Mundo el periodista investigativo Hollman Morris. "Y yo tengo la tesis de que el asesinato de Jaime Garzón fue un mensaje que se preparó, que se estudió, que lo calcularon muy bien los sectores más recalcitrantes de este país, los sectores más intolerantes, ligados a la narco-parapolítica
"Termina enviándole un mensaje a la sociedad colombiana, al periodismo nacional, de que investigar, de que criticar, pero sobre todo de esa manera tan de frente, veraz, con nombres propios, como lo estaba haciendo Jaime, iba a tener un precio", explicó. Algo parecido opina la hermana del humorista, Marisol Garzón. "En cierta forma fue para darle un mensaje a todos los colombianos, que así como somos capaces de matar a Garzón podemos matar a cualquiera", le dijo a BBC Mundo. "Y eso generó un miedo y una preocupación de todos de poder denunciar".
Fue para darle un mensaje a todos los colombianos, que así como somos capaces de matar a Garzón podemos matar a cualquiera" Marisol Garzón
"Pero todavía hay mucha gente que se arriesga".
De hecho, según el caricaturista de la revista Semana Vladimir Flórez, Vladdo, la muerte de Garzón no logró intimidar a los humoristas políticos del país. "Creo que más bien nos fuimos al otro lado y de alguna forma creo que nos volvimos más agresivos, a manera de protesta", le dijo a BBC Mundo. Para Vladdo, sin embargo, el asesinato de Garzón no fue un ataque a su ácido sentido del humor, sino una consecuencia de su rol de activista por la paz y su participación como mediador en la liberación de varios secuestrados en poder de la guerilla, que le había valido acusaciones de simpatizar con los insurgentes.
"Fue un ataque en esa guerra estúpida en la que vivimos nosotros y en ese polarización entre extrema izquierda y extrema derecha. A él lo pusieron en uno de los dos lados y lo convirtieron en objetivo militar", afirmó. Vacío sin llenar
Tanto Vladdo como Morris, sin embargo, coinciden en que la muerte de Garzón dejó un vacío que aún no se ha podido llenar. "La peor parte para el humor fue que se hubiera silenciado esa voz y ese talento impresionante que tenía Jaime", dijo el caricaturista de Semana.
Respuesta: El día que Colombia perdió las ganas de reír
Mamerto al fin y al cabo.
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AMARILLO, AZUL Y ROJO: COLORES PRIMARIOS PARA UNA MENTE PRIMARIA
"Mis manos aprietan el obturador casi a la misma velocidad con que suceden los hechos. Vértigo, hermanos,
es lo que se siente por la violencia de este país que aquí presento, dolor que nos aprieta los labios y los dientes”
Respuesta: El día que Colombia perdió las ganas de reír
Creo que muchos de los culpables sí han pagado, de hecho muchos de los q estaban presos o investigados y q comprobadamente tenían q ver fueron asesinados, otros como castaño q ya esta muerto y don berna q está preso. Ellos ya pagaron su crímen aunque faltan aún muchos. Ya la historia ha demostrado q tarde o temprano lo criminales tanto de extrema derecha como los de extrema izquierda pagan sus crímenes y la violencia q aplican termina acabando con ellos de igual o peor forma. Ningún violento se escapa a esta realidad
Respuesta: El día que Colombia perdió las ganas de reír
Cita:
Iniciado por ..GiL..
Creo que muchos de los culpables sí han pagado, de hecho muchos de los q estaban presos o investigados y q comprobadamente tenían q ver fueron asesinados, otros como castaño q ya esta muerto y don berna q está preso. Ellos ya pagaron su crímen aunque faltan aún muchos. Ya la historia ha demostrado q tarde o temprano lo criminales tanto de extrema derecha como los de extrema izquierda pagan sus crímenes y la violencia q aplican termina acabando con ellos de igual o peor forma. Ningún violento se escapa a esta realidad
Quisiera creerle pero el recuerdo de Franco me daña el momento, a los culpables ha que presionarlos, hay que trabajar para que paguen eso no se da así no más, es necesaria presión social