... un tipo sin lealtad a nada, excepto a su propia razón; crítico frente a la autoridad, sobre todo frente a los que detentan el poder, burlón, satírico, polemista y desenmascarador. No es un erudito, su preocupación es el presente. No es un académico, su estilo es periodístico. Se interesa por las absurdas acciones de los gobiernos y por los defectos de la sociedad. Aclama a la razón y la convierte en el tribunal supremo de la entera organización social. Declara la guerra a los mitos, a los dogmas y a las supersticiones: considera a la Iglesia (y de paso a toda religión/secta organizada) como la representante del oscurantismo y de lo absurdo...Dietrich Schawnitt