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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
ALBAFIKA DE PISCIS
06-02-2013, 10:00:43
Ed Gein – El Carnicero de Plainfield - (Inspiración Leatherface)


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El Carnicero de Plainfield
Aparentemente era un hombre inofensivo… pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis.

En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en “La Taberna de los Hogan” a echar un trago en esa fría tarde de invierno, cuando de pronto descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria, Mary Hogan, había desaparecido.

El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.

Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein.

Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.

El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él porque a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber qué decir.

En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local, absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza. Supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: “No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja”. El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él…

Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de una mujer austera y fanática religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se emborrachaba y pegaba a sus dos hijos.

Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a sus hijos, era incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre.

Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su hijo. Así fue durante treinta y nueve años hasta que la mujer murió víctima de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente, reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía.

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
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ALBAFIKA DE PISCIS
06-02-2013, 10:08:16
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La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo… el libro de contabilidad. En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante.

Dos oficiales de la Policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago. El cadáver colgaba del techo.

Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa.

El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado.

No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa…

Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y empleados como cuencos.

Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.

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Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein, etc.

Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.

La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada… la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la Policía después de su detención que, después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer.

Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la Policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).

Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.

ALBAFIKA DE PISCIS
06-02-2013, 10:09:40
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El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue clausurada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: “¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas!”

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.

El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la Criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad.

Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia, se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.

Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles razones de su comportamiento patológico, supusieron que se trataba de un caso de “Complejo de Edipo”, que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.

Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre…

http://www.youtube.com/watch?v=d4fh8B6I5-o

http://www.youtube.com/watch?v=W0PL4NekMqo

http://www.youtube.com/watch?v=7k3A90M3Nrg

ALBAFIKA DE PISCIS
06-02-2013, 10:28:24
Harvey Murray Glatman


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Havey Murray Glatman, un voyeurista rencoroso

Havey Murray Glatman nació en Colorado, el 10 de diciembre de 1927. Su infancia fue marcada por su fealdad, era un niño feo, todo el mundo estaba de acuerdo en eso, sus compañeros de clase se burlaban de él constantemente, incluso sus familiares le hacían continuos desprecios. Se sentía distinto, ya incluso desde pequeño le pusieron apodos como “el monito”, “el gorilita”, “el feo”.

Poco a poco fue incubando un síndrome de odio, un odio hacia todos y se fue distanciando, la soledad se volvía una obsesión, la presencia de la gente se volvía molesta pues tenía temor a que se burlaran de él, de que opinaran que era feo. Su conducta se volvió mucho más introvertida y se empezó a aislar.

Tenía unas orejas descomunales y muy separadas del cuerpo, las facciones caídas y ojos ligeramente saltones, una boca muy inflada. Sin duda no era una persona agraciada, se sentía diferente y crecía en él un sentimiento de venganza hacia quienes se burlaban de él, especialmente hacia las muchachas que le rehuían. Era un hombre muy inteligente, su cociente intelectual era de 130 pero su personalidad había sido desvirtuada por su fealdad, estaba marcado.

Su frustración sexual empezó a crecer, no podía tener relaciones sexuales pues las mujeres le aborrecían y recurrió a prácticas onanistas, pero carecían de erotismo, no tenían intensidad, necesitaba del género femenino, tenía que acercarse a ellas. Sus primeros intentos fueron muy tímidos, comenzó a robar a sus compañeras y a masturbarse con los objetos que obtenía, fantaseaba con las dueñas de esos bolsos que robaba, leía sus agendas y creaba unas fantasías que sabía nunca se harían realidad.

Pero Harvey necesitaba algo más, con 17 años se hizo con una replica exacta de un revolver. Cuando encontraba una chica aislada, sola en la calle, la apuntaba con su revolver y la obligaba a quitarse la ropa, él solo se quedaba en eso, no intentaba nada más. Tan solo deseaba observar mujeres desnudas y que se desnudaran para él.

Pero empezó a pensar que eso solo le otorgaba unos minutos de goce, ahí comenzó su afición por la fotografía. Sacaba fotos a escondidas y con sumo cuidado iba pegando estas fotografías en las paredes de su habitación.

Más tarde se trasladó a Nueva York y un mundo nuevo se abrió para él, habían miles de mujeres a las que fotografiar, de este modo se obsesionó con las fotografías, esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían. Se masturbaba fantaseando con las fotografías de desconocidas que captaba por la calle.

Pronto el dinero del que disponía se agotó y tuvo que recurrir al robo para poder subsistir, robos incluso con agresión. Fue pillado por la Policía y condenado a cinco años de prisión en Sing Sing. Durante estos cinco años se mostró impasible, imperturbable.

En 1951 Harvey sale de la cárcel, su odio era inmenso. Se mudó a Los Ángeles donde montó un taller de reparación de televisores. Continuó con su afición a la fotografía, acumulando fotos, él en la cárcel había descubierto las revistas porno y soñaba con ser fotógrafo de esas modelos, que posaran para él, dóciles, complacientes, a pesar de su fealdad ellas siempre le sonreirían.

Así el 31 de Julio de 1957 conoció a la que fue su primera víctima, Judith Ann Dull, esta chica era una modelo en alza, su intención era darse a conocer y ser una importante modelo y sabía que algunos momentos debería “ceder” a algunas peticiones. No queda muy claro cómo pero llegó a Harvey, éste la engañó, la convenció de que trabajaba para una estupenda revista y que sería su imagen, que sería su salto a la fama. En principio la sesión sería en un estudio fotográfico, pero Harvey le dijo que tenía una serie de problemas y la preguntó si tendría problemas en realizar la sesión en su pequeños estudio, en su casa, Judith accedió, no le pareció peligroso, pues era muy amable y considerado con ella. Harvey la dijo que para que las fotos fueran más comerciales deberían ser provocativas y que si ella no mostraba inconvenientes había pensado en realizar una sesión simulando que estaba atada de pies y manos. De este modo consiguió inmovilizarla, levantó ligeramente su jersey y falda y comenzó la sesión, la pidió que mirara con provocación a la cámara, ella obedecía a todas sus peticiones. Pero Harvey quiso llegar a más, forzar a la joven, ella se percató del hecho, intentó resistirse pero estaba atada de pies y manos y Harvey consiguió consumar dos veces la violación.

ALBAFIKA DE PISCIS
06-02-2013, 10:31:04
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Judith estaba aterrorizada y él se empezó a dar cuenta de la magnitud de lo que acababa de hacer, con sus antecedentes penales si la chica le denunciaba sería su final, pasaría el resto de su vida en la cárcel. No, no la podía dejar escapar con vida. A punta de pistola (esta vez una pistola real) la condujo hacía su coche y tomaron dirección al ardiente desierto, se adentraron 200 kilómetros, allí en este solitario paraje, la volvió a forzar y le sacó más fotografías, ella entre sollozos le pido clemencia, que la dejase seguir con vida, que ella no le denunciaría. Pero él estaba decidido, la estranguló con una cuerda, tras su asesinato cayó de rodillas junto al cadáver y llorando le pidió perdón. Abandonó el cuerpo en aquel desierto y regresó convencido de que sería detenido, pensaba que la Policía iba a encontrar el cadáver y le iban a detener, pero no fue así…

Estuvo varios meses muy arrepentido, pero… cuando decidió revelar el carrete vio las fotos de Judith y empezó a enamorarse de aquella imagen y a saborear el triunfo, amplió las fotos y las colgó por todo su apartamento.

Empezó a preparar un nuevo asesinato, llegó el año 1958 y decidió inscribirse en un club de solteros, dio un nombre falso y contactó con una joven de 24 años llamada Shirley Ann Bridgeford, quedó con ella el 8 de Marzo de 1958, pero Shirley al conocerle quedó asombrada por el rostro de Harvey y entonces él comenzó su odio hacia ella, la encañonó con su pistola y la condujo al desierto, allí repitió metódicamente todos las acciones que había realizado con Judith: la violó, la fotografió y la estranguló con una cuerda.

Esta vez no hubo arrepentimiento, había encontrado su verdadera vocación, ya buscaba su nueva víctima. Buscó en los contactos del periódico y así conoció a Ruth Mercado, una chica de alterne de la cual se enamoró, soñó con cambiar su vida, con empezar una nueva con la ayuda de Ruth. Pero Ruth como otras le rechazó, sin dinero no tendría sus atenciones. Una vez más visita al desierto, a pesar de que la amaba, la forzó, fotografió y la asesinó como a las demás.

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Ya eran tres los asesinatos pero por suerte no hubo ninguno más. Volvió a su primer modus operandi y puso anuncios en el periódico anunciándose como fotógrafo para las nuevas modelos, así fue como conoció a Lorraine Vigil, una joven que estaba muy necesitada de dinero y veía en el posado fotográfico un modo de ganar algo extra. Harvey recurrió de nuevo a su método: la encañonó, luego la llevaría al desierto, donde repetiría el proceso. Pero Lorraine se reveló y empezaron un forcejeo, durante este forcejeo Harvey disparó y la hirió en una pierna pero ella continuó atacándole hasta que la Policía les encontró, una patrulla de carretera que pasaba en ese instante detuvo a Harvey.

Gracias a la valentía de esta joven, consiguió salvar su vida y a saber de cuántas más mujeres que podría haber asesinado si no le hubiesen detenido, pues en menos de un año ya llevaba 3 asesinatos y una tentativa más.

Harvey Murray Glatman lo confesó todo y fue juzgado y sentenciado a muerte, el juicio duró solo tres días y Harvey no quiso apelar. Sabía que era justo el castigo y optó por la muerte.

El 8 de Agosto de 1959 fue ejecutado, no profirió ni un solo lamento ni una sola queja. Sus últimas palabras fueron: “Es mejor así, tarde o temprano esto tenía que terminar así”

http://www.youtube.com/watch?v=882OUdGeQuI

Misos
06-02-2013, 14:58:02
Bien extenso el tema pero excelente.
Luego sigo leyendo

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 13:44:29
Paul John Knowles – El Asesino Casanova


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Un niño problemático

Paul John Knowles, conocido como “El Asesino Casanova”, nació un 17 de abril de 1946 en Orlando, Florida. Proveniente de un hogar humilde en el que convivía con su padre carpintero, su madre, sus dos hermanos mayores y dos hermanas mayores, Paul manifestó una tendencia al crimen desde muy temprana edad, ya que con solo ocho años fue recluido en un reformatorio por un delito menor; y su padre, que no deseaba encargarse de un hijo tan problemático, no dudó en dejar que Paul pasara el tiempo en orfanatos y reformatorios, pues tras el crimen de los ocho años, vinieron robos y otros delitos más, por lo que Paul pasó sus años de adolescencia en instituciones, teniendo unos cuantos periodos de libertad en los que conseguía empleos como soldador.

Entre rejas y mujeres

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A los 19 años, por motivo de una infracción de tránsito, Paul fue encarcelado por primera vez (antes solo estuvo en reformatorios), ingresando a la Prisión de Raiford, actualmente conocida como la Prisión Estatal de Florida.

Ya libre, en 1970 Paul conoció a una mujer con la que mantuvo correspondencia, e intentó conseguir un trabajo para casarse con ella y mantener a los tres hijos que la chica tenía, pero no pudo debido a que, por sus antecedentes penales, no le ofrecían ningún empleo aceptable. Esto hizo que Paul se sintiese frustrado y enojado, a causa de lo cual terminó rompiendo su relación y delinquiendo, por lo que otra vez fue a parar a la prisión. Sin embargo, en la cárcel conoció a Ángela Covic durante el año 1972. Todo fue gracias a una revista llamada Astrología, de modo que la relación fue de pura correspondencia (cartas) en sus inicios, aunque en mayo de 1974 Paul fue liberado porque Ángela le pagó la fianza. Entonces por fin se reunieron en persona, luego de que Paul volara hasta California, donde estaba Ángela y ambos podrían casarse, pues anteriormente Paul le propuso matrimonio a Ángela y ésta aceptó. No obstante, Ángela Covic consultó después a un psíquico, y éste le advirtió sobre la llegada de “un nuevo hombre peligroso en su vida”. Ella, que era supersticiosa y no se dejaba cegar por el amor, razonó que, si realmente iba a llegar un hombre peligroso, ese hombre era Paul, y lo mejor era evitar que el peligro se concretase… Quizá ella no hubiese llegado a esa conclusión si no fuese porque Paul no mostraba interés en tomar el trabajo que ella le había conseguido. Y es que el trabajo era bastante bueno, pero Paul actuaba como un haragán con aspiraciones parasitarias, cosa frecuente en sujetos inadaptados y peligrosos, tales como drogadictos, ladrones, alcohólicos, y asesinos… Debido a eso, pasados cuatro días Ángela le hizo las maletas a Paul, le compró un boleto de avión, y le pidió que se regrese a Florida; pero, en Florida, Paul le enviaba cartas de vez en cuando y la llamaba, aunque Ángela decidía ignorarlo.


Derramando sangre por despecho


Nunca se pudo verificar, pero Paul afirmó que, la misma noche en que Ángela Covic lo dejó, él salió a las calles de San Francisco y mató a tres personas para desahogarse. Entretanto, algo que sí se constató fue que, tras regresar a Jacksonville en Florida, Paul —que andaba más susceptible e irritable a causa de su ruptura amorosa— apuñaló a un camarero durante una pelea.

Paul había viajado hasta San Francisco para casarse con Ángela Covic; pero ésta, viendo que Paul se negaba a trabajar y que casi seguramente era el “hombre peligroso” del que le advirtió un psíquico, le hizo las maletas y le compró un boleto para que se regrese. Según Paul, esa misma noche desahogó su despecho matando a tres personas, cosa que nunca se confirmó aunque, ya en Florida, apuñaló a un camarero en una pelea, tras lo cual lo encarcelaron, pero se liberó y dio inicio a su serie de asesinatos…
El camarero no murió, pero la violencia de la acción fue suficiente para que se encarcele nuevamente a Paul, aunque éste era muy hábil y en poco tiempo logró tomar la cerradura de la celda, escapando un 26 de julio de 1974…

Paul y su gesta criminal

Después de escapar de la prisión el 26 de julio de 1974, Paul inició una serie de asesinatos que habrían de hacerlo merecedor a un oscuro sitio de honor en el salón de la fama criminal. En apenas unos seis meses (todo ocurrió en 1974), Paúl acabó con las vidas de unas 18 personas, aunque según él fueron 35, contando a los tres sujetos que supuestamente habría asesinado en San Francisco justo antes de volver a Florida y justo después de ser abandonado por Ángela.

En todo caso, la gesta asesina inició la misma noche de su fuga pues, deslizándose entre las sombras, Paul irrumpió en la casa de Alice Curtis, una anciana de 65 años que estaba sola y pudo ser fácilmente amordazada y atada por Paul, quien tras inmovilizarla registró toda la casa en busca de bienes y dinero, dejando a Alice amarrada de tal modo que ésta murió poco después, ahogada con su propia dentadura postiza…

Para escapar de la casa de Alice rápidamente, Paul robó y usó el auto de la víctima: un Dodge Dart que, antes de transcurrida una semana, volcó intencionalmente tras enterarse de que la Policía había ligado el coche al delito. Desgraciadamente, mientras se deshacía del Dodge Dart dos niñas lo vieron. Se trataba de Lillian Anderson de once años y de su hermana Mylette de siete, las cuales fueron secuestradas por Paul, quien insensiblemente no dudó en estrangularlas y dejar sus cadáveres entre las aguas verdosas de un pantano cercano, donde luego de cinco meses la Policía halló a las hermanas, asesinadas por Paul simplemente porque constituían testigos potenciales…

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ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 13:48:00
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Por prudencia, saciedad o ambas cosas, Paul estuvo tranquilo un tiempo después del crimen de Ima Jean Sanders. Fue recién el 23 de agosto cuando rompió su quietud e irrumpió en la casa de Kathie Sue Pierce, en Musella, Georgia. Allí solo estaba Kathie y su hijito de tres años. En la bañera, Paul ahorcó a Kathie con el cable del teléfono, pero al niñito de tres años, a pesar de que vio todo, no le hizo absolutamente nada: tan lejos no llegaba su maldad.

Poco después, el 3 de septiembre, Paul entró al bar Scott’Inn, situado en una carretera cercana a Lima, en Ohio. En ese bar, Paul conoció a William Bates de 32 años, un ejecutivo pelirrojo de la Ohio Power Company. En efecto, William era un blanco jugoso (tenía dinero) y Paul usó de toda su simpatía, llegando a tomarse unas copas con él y yéndose en su coche. William no sabía lo que le aguardaba: Paul le robó el dinero, las tarjetas de crédito, el automóvil y la vida. Su cadáver fue encontrado después en los bosques alrededor de la carretera: desnudo y con signos de estrangulamiento.

Tras estrangularlo, Paul escapó en el coche de Bates y se dirigió a un campamento en Ely, Nevada, donde el 18 de septiembre ató a Emmett y Johnson Lois, dos ancianos campistas a los que asesinó (teniéndolos atados) disparándoles.

Apenas tres días después de exterminar a los dos ancianos campistas, el 21 de septiembre, estando en Seguin (Texas), Paul vio a Charlynn Hicks, una motociclista que le llamó la atención, por lo cual la secuestró, la violó con sus propias medias, y posteriormente arrastró su cadáver y lo frotó contra un alambre de púas…

Tras violar y matar a Charlynn, Paul siguió andando por la carretera hasta llegar a Birmingham, Alabama. Ahí conoció a la esteticista Anna Dawson de 49 años, con quien partió el 23 de septiembre. Con ella estuvo viajando algunos días, disfrutando no solo de su cuerpo sino de su billetera, ya que era Anna quien siempre pagaba los gastos de Paul. Pero el 29 de septiembre Paul quiso dar un paso más allá, y ese paso consistió en matar a Anna y arrojar su cadáver a las aguas del río Mississippi.

A mediados de octubre y sin haber matado a nadie luego de Anna, Paul llegó a Marlboro, en Connecticut. Allí entró a la casa de Karen Wine, un día en que solo estaban Karen y su hija de 16 años. Fueron presas fáciles: a ambas las ató, las violó, y las estranguló con medias de nylon. Al parecer más le interesaba el placer carnal que podían darle que el beneficio material, ya que únicamente robó una grabadora. El crimen fue reportado por la hija mayor de Karen, quien en lugar de encontrar a su madre y a su hermana como de costumbre, encontró únicamente dos fríos cuerpos sin vida.

Después del crimen de Wine y su hija, Paul siguió viajando y el 19 de octubre llegó a Woodford, en Virginia. Esta vez el turno fue de Doris Hovey, una mujer de 53 años a la que Paul asesinó con el rifle de su esposo (quien estaba ausente al momento del crimen), limpiando después sus huellas dactilares y dejando el arma junto al cadáver de Doris…

Continuando su itinerario de sangre en el vehículo robado del ya difunto William Bates, Paul recogió a dos autoestopistas en Key West, Florida. Habría podido abusar carnalmente de ellas para después estrangularlas y abandonar sus cadáveres como dos latas de soda que uno bebe y arroja al borde de la carretera; pero, antes de que les hiciera cosa alguna, un policía detuvo a Paul por infracción de tránsito. El policía no tenía idea del monstruo con el que estaba tratando, así que lo dejó ir tras regañarlo y advertirle de las consecuencias que podría tener el incurrir de nuevo en esa u otra infracción vehicular. Hasta ese momento las chicas no imaginaban quién era Paul, y afortunadamente nunca lo descubrieron por experiencia propia, ya que Paul las dejó en las afueras de Miami sin hacerles nada, pues se había quedado asustado después de la detención por infracción de tránsito. Inclusive, tan nervioso estaba que contactó a su abogado; y éste, en una reunión con Paul, le sugirió que se rinda y se entregue, pero Paul rechazó la propuesta, aunque había ya confesado sus crímenes, y el abogado lo había grabado.

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Pese al susto que se llevó al ser detenido por infracción vehicular, Paul no se detuvo. Así, el 6 de noviembre en Macon (Georgia), Paul se hizo amigo de Carswell Carr y, tras tomarse unos tragos con él, fue invitado a su casa para que pase la noche. Sin embargo, el agradecimiento de Paul se manifestó apuñalando con tijeras a Carswell y estrangulando a su hija de quince años, con cuyo cadáver intentó tener sexo necrófilo pero no pudo pues le apareció su impotencia (sufría de impotencia no permanente).

Justo un día después (7 de noviembre), algunos policías entraron a la casa de Carswell, hallando una escena espeluznante: muebles volteados que parecían haber sido arrojados, libros desparramados en el suelo, filudos trozos de espejos y otras cosas de vidrio desperdigados, etc. En el dormitorio principal yacía el cadáver de Carswell Carr: desnudo, con las manos atadas a la espalda, y con heridas de tijera por todo el cuerpo, enrojecido y humedecido por los pinchazos que lastimosamente no lo mataron, ya que su dolor fue tal que, según dictaminaron los forenses, falleció por un infarto, quizá debido a que, de la forma en que había recibido los 27 cortes de tijera, se conjeturaba que la intención de Paul había sido la de proporcionarle una muerte lenta y llena de agonía. Por su parte, en otra habitación menos grande y ubicada al final del pasillo, estaba boca abajo el cuerpo desnudo de Mandy, la hija quinceañera de Carswell, cuyo cadáver tenía una media envuelta en el cuello y otra metida en la garganta, mas no presentaba cortaduras pues, según se vio después, el asesino había intentado (sin éxito) tener sexo con el cuerpo sin vida de la chica, para lo cual era mejor tenerlo en buen estado… En cuanto a la esposa de Carswell, ésta se salvó ya que, en las horas de la noche en que tuvo lugar el crimen, ella estaba trabajando.

Por último, muchas cosas desaparecieron de la casa de los Carr aquella noche, pues Paul robó ropa de Carswell, un maletín, un kit de afeitar, llaves, un reloj de Mickey que usaba Mandy, un reloj digital que colgaba de la pared, algunos papeles, y las tarjetas de crédito de Carswell. Todo eso no respondía únicamente a la ambición, ya que Paul usó la ropa y las tarjetas de Carswell para hacerse pasar por él (ante gente que supuestamente no tenía por qué conocer a Carswell). No obstante, un joven informó a la Policía sobre un pelirojo alto y bigotón que había comprado una grabadora y cintas de gravar, usando para eso una tarjeta de crédito de Carswell…

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 13:51:23
[LEFT]Paul y Sandy Fawkes


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El 8 de noviembre, en el bar Holliday Inn de Atlanta (Georgia), Paul conoció a la periodista británica Sandy Fawkes. Inicialmente, Sandy estaba cansada y desanimada, bebiendo tras fracasar en una misión periodística en Washington. De pronto vio llegar a Paul en uno de los elegantes trajes de Carswell, y se impresionó por su “buen aspecto demacrado”, pensando que debía ser europeo por la actitud, el porte y la apariencia. Al acercársele, Paul la invitó a bailar pero Sandy se negó diciendo que tenía que trabajar, y efectivamente no bailaron; aunque, cuando ella volvió al bar, otra vez se lo encontró, y como le pareció que era “en realidad muy guapo”, no pudo resistirse y conversó con él, luego fue a cenar y finalmente acabó en la cama, aunque dijo que Paul tenía problemas sexuales y no podía lograr una erección sin autoestimulación previa, pese a lo cual tenía un sentido del humor que le permitía reírse de sí mismo. Por otro lado, Sandy dijo que percibió en Paul un sujeto con una necesidad interna de ser querido, característica que en parte ayudó a que lo percibiese como una buena compañía. Y afortunadamente no se equivocó con lo de la necesidad interna de ser querido, ya que tiempo después, cuando lo esperable era que Paul la mate, éste no le hizo nada, no porque pensara que ella podía inmortalizarlo en un libro, sino porque realmente, debido a su necesidad de afecto, le había tomado cariño.

Prosiguiendo con las memorias de Sandy, ésta contó que varias veces ella y Paul bromearon sobre cuál asesino serial encajaba mejor con él, mencionando entre otros a Albert DeSlvo, a Charles Manson, a Dean Corll, o incluso a Juan Corona. Ella nunca pensó que existía una oscura verdad detrás de esas bromas, aunque confesó asustarse con la “expresión de animal acorralado” que dos veces asumieron los labios de Paul cuando este se levantó súbitamente, al parecer medio sonámbulo.

Ahora, y pese a ser un monstruo homicida, el “reservado y preocupado” Paul tenía un pequeño lado humano que manifestaba en su capacidad de sentir afecto y en cosas como, según contó Sandy, una “apasionada” creencia en Dios y un anhelo por “dejar una marca en la vida”, por ser “recordado por algo”, deseo éste último algo frecuente en asesinos seriales, como por ejemplo en el Monstruo de los Andes (Pedro Alonso López), quien estando en la prisión preguntó ante las cámaras de los periodistas: “¿esto pasa a la historia?”… Y es que en el fondo Paul se preguntaba lo mismo que Pedro Alonso López, ya que una vez le preguntó a Sandy si podía escribir un libro sobre él. A ella la idea le pareció absurda y solo le siguió la corriente, aunque Paul le dijo que no le quedaba mucho tiempo de vida, que aproximadamente “dentro de un año” lo asesinarían por algo que había hecho, y que su abogado tenía custodiadas unas grabaciones que, de revelarse tras su muerte, podrían hacer surgir titulares en todo el mundo y darle a ella material suficiente como para un libro que podría tener gran éxito. De momento ella dudó de todas esas cosas, pero después las creyó, y vio que Paul tenía razón con la idea del libro; aunque, para cuando eso sucedió, Paul ya no estaba vivo…

Paul: haciendo cumplir sus propias profecías

Breve fue la relación de Paul con Sandy, pues el 10 de noviembre se separaron y, al día siguiente, Paul intentó, a punta de pistola, obligar a Susan McKenzie (conocida de Sandy…) a tener sexo con él, pero ésta se escapó y fue a buscar a la Policía.

Inesperadamente, cuando unos patrulleros intentaron detenerlo poco después de que Susan se le escapase, Paul blandía una poderosa escopeta recortada, gracias a la cual consiguió escapar.

Así, días más tarde Paul entró a la casa del inválido Beberly Mabee, en West Palm Beach, Florida. Esta vez no mató a nadie, pero secuestró a la hermana de Beverly y se la llevó en su coche (el de Beverly), aunque sorprendentemente la liberó después en la carretera, sin haberle hecho daño alguno.


David Clark (arriba) fue el granjero que, con solo una escopeta, logró detener a Paul y entregarlo a la Policía…
En la mañana del 17 de noviembre, cerca de Perry en Florida, el agente Charles Eugene Campbell reconoció el vehículo robado de Paul, y se acercó para arrestarlo, aunque el asesino fue más hábil y, poco después de ser detenido, alcanzó a sacar su pistola y lo tomó como rehén, empleando el coche patrulla para detener al empresario James Meyer, tomar el coche de Meyer y deshacerse del coche patrulla, contando ahora con Campbell y Meyer como rehenes. Pero lo peor vino después, cuando los llevó a ambos a una remota zona boscosa en el condado de Pulaski, Georgia: allí los esposó a un árbol, y ejecutó a cada uno con un tiro en la cabeza…

Posteriormente, cuando proseguía su itinerario se topó con un control policial, e inundado por el miedo intentó eludir con tal nerviosismo la vigilancia, que perdió el control del coche y se estrelló contra un árbol, aunque no tuvo ninguna herida grave ya que rápidamente escapó del vehículo, conservando los reflejos lo suficientemente bien como para, a la par que corría, disparar contra los agentes que lo seguían.

De ese modo corrió y corrió por una carretera rural, teniendo tras de sí a perros y helicópteros. Sin embargo, fue el civil David Clark quien, armado con una escopeta, le salió al frente y lo obligó a ir a una residencia cercana, desde la cual llamó a la Policía para informar que el asesino estaba detenido. Gracias a eso pudieron llevarlo a la comisaria.


Paul murió el 18 de diciembre de 1974, asesinado por el policía Ronnie Angel (arriba) en un intento por escaparse del coche patrulla en que lo llevaban.
Finalmente, el 18 de diciembre se ordenó conducir a Paul hacia Newtondice, una prisión de máxima seguridad, ideal para criminales peligrosos como él. Él iba esposado en el asiento trasero, y el vehículo no tenía pantalla de seguridad que lo separase de los dos agentes que estaban adelante: el sheriff Lee Earl, al volante; y el agente del G.B.I. Ronnie Angel, en el otro asiento delantero. El objetivo del viaje, además de llevar a Paul a Newtondice, era parar en un lugar donde éste les indicaría en dónde estaba el arma que él dejó tirada y con la cual mató al policía Charles Eugene Campbell. El gran problema era que Paul tenía un as bajo la manga: un clip escondido, con el cual se desposó e intentó tomar el arma que Lee portaba en la mano con la cual no conducía. Fue ese el momento en que sus profecías se cumplieron pues, mientras forcejeaba con Lee (quien a la vez trataba de mantener el control del coche), recibió tres disparos en el pecho por parte de Ronnie Angel, muriendo instantáneamente…

No pudo haber juicio ni nada, pero Sandy se dio cuenta de que Paul no le había mentido, y lo inmortalizó en su libro Killing Time, publicado en 1977. Además también se escribieron otros libros sobre Paul, y su historial de muertes hizo que su nombre quedara gravado con letras de oro en la lista de los mayores asesinos estadounidenses.

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 14:05:24
Irma Grese – El Ángel de Auschwitz


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Irma Ilse Ida Grese nació un 7 de octubre de 1923 en Wrechen, Alemania. En su infancia fue una niña tranquila y algo tímida. Dotada de una gran belleza física, nadie imaginó que, tras aquel rostro angelical, se escondía la semilla de un monstruo cruel y sádico. El monstruo solo necesitaba del escenario adecuado para manifestare: así, a los 19 años fue nombrada supervisora de prisioneros en Auschwitz. La historia nunca olvidará como se reía entregando famélicas judías a los perros hambrientos, como depravadamente disfrutaba de latiguear los senos de las prisioneras “más dotadas” o de apagar vidas a su antojo apretando el gatillo de su pistola. Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, sus crímenes la convirtieron en la mujer más joven en ser enviada a la horca bajo las leyes británicas, siendo ejecutada un 13 de diciembre de 1945 a sus 23 años. Tras su muerte, en su alojamiento se hallaron tres lámparas con las pantallas hechas de piel humana; según se rumorea, de prisioneros despellejados por sus propias manos.

Odiada profundamente por sus víctimas judías, la combinación de su maldad y belleza han hecho que se la recuerde bajo títulos como “El Ángel de Auschwitz”, “El Ángel de la Muerte” o “La Bestia Bella”. También se la ha llamado “La Perra de Belsen”.

El monstruo antes de manifestarse


Irma fue hija de un lechero disidente del Partido Nazi y de una mujer llamada Berta. Durante su infancia fue una niña normal; inclusive, según declaraciones de su hermana Helen (efectuadas durante el juicio): “de niña era bastante tímida y en modo alguno violenta. Evitaba los enfrentamientos y, en caso de peleas entre niños, siempre huía”.

El único suceso traumático del que se tiene noticia fue el suicidio de su madre en 1936, cuando Irma era apenas una preadolescente. No se sabe si esto influyó en su indisciplina escolar, pero lo cierto es que a los 15 años abandonó el colegio como consecuencia de su desgano y de los intereses que había empezado a mostrar por integrarse a las juventudes hitlerianas, deseando por ello unirse a la Liga de la Juventud Femenina Alemana, agrupación que su padre desaprobaba.

Lo anterior, junto con lo que queda de relevante antes de su transformación, fue narrado por boca de la propia Irma Grese durante el Juicio de Bergen-Belsen, en el cual los tribunales británicos la juzgaron a ella y a 44 personas más implicadas en la administración del campo de concentración de Bergen-Belsen. Sus palabras fueron: “En 1938 dejé la escuela elemental y durante seis meses estuve empleada como jornalera en una granja. Después, trabajé en una tienda, en Luchen, otros seis meses. Cuando cumplí los 15 conseguí un puesto de limpiadora en un hospital en Hohenlunchen, y allí permanecí dos años. Intenté convertirme en enfermera, pero la Oficina de Trabajo no me lo permitió y me enviaron a una lechería en Fürstenberg. En Julio de 1942 volví a solicitar un puesto de enfermera; pero, a pesar de que protesté contra ello, la Oficina de Trabajo me asignó al campo de Ravensbrück, como parte del cuerpo auxiliar femenino de las SS. Estuve allí hasta Marzo de 1943”

Otra versión —que casi seguramente es la verdadera dado que se sabe que Irma mintió en el juicio al negar algunas acusaciones reales— dice que ella, pese a que en realidad sí prefería desempeñarse como enfermera, no estaba inconforme con su puesto en Ravensbruck, apareciéndose campantemente en casa durante un permiso. Al verla en el uniforme de las SS con esa actitud de complacencia, su padre y ella tuvieron una muy acalorada discusión, tras la cual Irma fue expulsada de casa ya que no estaba dispuesta a renunciar a su nazismo.

La Bestia Bella y sus crímenes


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En 1943 Irma entró en el Campo de concentración de Auschwitz, como una SS Oberaufseherin (guardia femenina). Con impresionante rapidez, a finales del mismo año fue ascendida a supervisora, llegando a ser la segunda mujer de más alto rango después de María Mandel. Dicen que fue su enorme fanatismo nazi y su considerable sadismo lo que le abrió la puerta a tan veloz ascenso, aunque su belleza estuvo implicada en el asunto, tal y como queda claramente sugerido en el hecho de le gustaba ‹‹compartir su belleza›› con oficiales de alto rango como Joseph Mengele y Josef Kramer, además de otros menos conocidos, desconocidos o no confirmados.

Aproximadamente unas 30000 prisioneras le fueron delegadas en Auschwitz, lo cual representó el terreno ideal para desatar abiertamente sus pulsiones crueles, cosa que Irma no dudó en aprovechar: primero en Auschwitz, luego en Ravensbruck y finalmente en Bergen Belsen. En aquel recorrido tuvo lugar el proceso psicológico en que Irma fue incrementando sus tendencias oscuras, desembocando ya desde sus primeras etapas en el sadismo exacerbado que la llevaría a la fama y a la horca.

Olga Lengyel fue una de las víctimas que sobrevivió a la crueldad de Irma Grese. Años después del Holocausto, Olga reunió documentación y ordenó recuerdos para escribir Los hornos de Hitler; de allí, como introducción al siniestro perfil de Irma, se pueden citar estas palabras: ‹‹Irma Grese se adelantaba hacía las prisioneras con su andar ondulante y sus caderas en movimiento. Los ojos de las cuarenta mil desventuradas mujeres, mudas e inmóviles, se clavaban en ella. Era de estatura mediana, estaba elegantemente ataviada y tenía el cabello impecablemente arreglado.

El terror mortal inspirado por su presencia la complacía indudablemente y la deleitaba. Porque aquella muchacha de veintidós años carecía en absoluto de entrañas. Con mano segura escogía a sus víctimas, no sólo de entre las sanas, sino de entre las enfermas, débiles e incapacitadas.

Las que, a pesar de su hambre y penalidades, seguían manifestando un poco de su belleza física anterior eran las primeras en ser seleccionadas. Constituían los blancos especiales de la atención de Irma Grese.

Durante las “selecciones”, el “ángel rubio de Belsen”, como más adelante había de llamarla la prensa, manejaba con liberalidad su látigo. Sacudía fustazos adonde se le antojaba, y a nosotras no nos tocaba más que aguantar lo mejor que pudiésemos. Nuestras contorsiones de dolor y la sangre que derramábamos la hacían sonreír››

Las palabras anteriores muestran ya que Irma se fijaba mucho en la belleza de las prisioneras, eligiendo como blanco a las de mejor aspecto. Detrás de eso no estaba la envidia sino una sexualidad retorcida. Testigo de sus sangrientas exquisiteces fue Gisella Pearl, médica de los prisioneros que en el Juicio de Bergen-Belsen declaró: “Grese gustaba de azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho, que se realizaba sin anestesia. Entonces ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer”. Complementariamente, la pervertida Bestia Bella tenía otras costumbres ligadas a su perfil de predadora sexual: 1) tenía una esclava sexual con la cual mantenía un sádico romance lésbico, 2) con relativa frecuencia, mandaba a traer prisioneras de buen aspecto para usarlas sexualmente, uso en el que la tortura y la degradación solían hacerse presentes, 3) se vinculó sexualmente a varios oficiales e incluso parece que a ciertos prisioneros masculinos, por lo cual algunas veces obligó a un médico prisionero húngaro a que le practique abortos, so pena de muerte.

Además de sádica sexual, Irma Grese era una auténtica asesina cuya maldad no se frenaba ni con los niños, un ser que en promedio tenía la responsabilidad de unas 30 muertes…La revista digital FDM, en un artículo de Mónica González Álvarez, nos muestra parte de lo dicho en estos términos: ‹‹Otro de sus “modus operandi”, consistía en asesinar a las internas pegándoles un tiro a sangre fría. Los abusos sexuales y las torturas a niños estaban a la orden del día. Irma no conocía ni tenía límites. Su extremada depravación le llevó a pegar sádicas palizas con un látigo trenzado hasta provocar la muerte de las víctimas››. Habría pues que imaginarla con ese instrumento que tanto la enorgullecía, tal y como, luego de su captura, evidenció en un interrogatorio cuando poéticamente dijo que su estimado látigo “era muy ligero, traslúcido como vidrio blanco”. Y es que, siendo como era ella una persona de aspecto impecable que daba gran importancia a la belleza, cabe sospechar que, en su retorcida mente, la naturaleza translúcida de su látigo otorgaba un estimulante aspecto estético a su uso, ya que la sangre de las prisioneras debía de parecerle bastante elegante en su contraste cromático con el aspecto cristalino del látigo; elemento que, al igual que sus botas y su manera de caminar, le brindaban el aspecto de una belleza asesina…


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Aunque quizá lo más escalofriante de todo era el placer que se pintaba en la cara de Irma cuando las mordidas de los perros recaían sobre prisioneras judías que, en muchos casos, el hambre prolongada había reducido a puro hueso y pellejo. Luba Triszinska, sobreviviente del Holocausto, afirmó durante el Juicio de Bergen Belsen que Irma: “No daba de comer a los perros, los mantenía enjaulados durante días con el bozal puesto. Cuando una prisionera caía al suelo desfallecida, mandaba a su criada polaca que trajese los perros y los azuzaba, lanzándolos contra aquellas mujeres desnutridas que apenas podían defenderse y que eran despedazadas vivas por los animales”.

El ejercicio era realmente usado como medida disciplinar por los militares alemanes, tal y como se hacía y aún se hace en todo ejército. Sin embargo Irma tomó esto como base para sus excesos inhumanos, ya que a veces obligaba a los internos a hacer flexiones durante “horas”. Mientras, se paseaba con su precioso látigo de celofán, vigilando a los presos para darle un tremendo azote a aquellos que osasen parar, disfrutando así del dolor de unos y el temor de otros.

Finalmente y aunque parezca difícil de darle crédito a la palabra “horas”, Klara Lebowitz, sobreviviente del Holocausto, dijo que: “Grese obligaba a los internos a permanecer en formación, durante horas, sosteniendo grandes piedras sobre sus cabezas”

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ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 14:08:02
La esclava de Irma, un capítulo especial de su depravación

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Fue en Polonia donde Irma logró localizar a una chica española a la cual, años antes, había conocido en Wrechen, una ciudad alemana ubicada a tan solo 60 kilómetros de Berlín. Irma, que era bisexual, había desarrollado una oscura obsesión erótica (por tanto, más que simplemente ‘sexual’) por la pequeña púber española que, para ese entonces, contaba apenas con 13 años.

La chica española (su identidad real se desconoce) había tenido el infortunio de que su padre, que ostentaba un cargo importante en el gobierno de Primo de Rivera pero vivía en Alemania, se había tenido que regresar a España durante la Guerra Civil Española, dejando a su hija en Polonia. En qué circunstancias específicas la dejó, es algo que no se encuentra en las fuentes de internet; ya que, prácticamente todo lo que en el ciberespacio se ha dicho sobre el tema, ha estado ligado a la publicación de La Bella Bestia, un libro en el que Alberto Vázquez-Figueroa narra la historia de la esclava sexual de Irma Grese, esclava cuya identidad nunca proporcionó pues, la información que ella le dio al escritor, pedía a cambio el que sus nombres y apellidos nunca se revelen y el que todo aquello se publique solo tras la muerte de ella[1]. El hecho es que las circunstancias de la chica, conjugadas con el poder de Irma, fueron suficientes para que ella la convierta en su “criada”, título este que ocultaba su rol de esclava doméstica y sexual, estando lo segundo en el contexto de las tendencias sádicas de Irma y habiendo sido, por parte de la chica española, vivido como una violación a sus 13 años y como una explotación en el tiempo que siguió…

Grese tuvo a la “callada joven de ojos oscuros” durante mucho tiempo, haciéndola pasar como polaca y llevándola a donde fuese: en el campo de concentración de Ravensbruck, la tuvo dentro de su propia casa; en Auschwitz, dentro de una buhardilla cercana a la casa en que ella habitaba; en Bergen Belsen, en una casa cercana al campo.

Juicio y condena

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El 17 de septiembre de 1945 comienza, en Lüneburg, el juicio de Bergen-Belsen, dirigido contra el comandante Josef Kramer y otros 44 implicados en la administración de los campos de concentración de Bergen-Belsen. A pesar de ocupar el noveno lugar en la lista de acusados, Irma resulta llamativa y se convierte en la estrella del proceso, adquiriendo allí su sobrenombre de “La Rosa de Auschwitz”. Durante el juicio, los niños corean su nombre cada día.

Sabe que va a ser condenada a muerte, que entre los llamados a dar testimonio hay prisioneras judías que le guardan un profundo y natural rencor. Estando en sus últimos días, opta por el cinismo, la provocación y la arrogancia. Se muestra indiferente y despreciativa con el tribunal, es lacónica: “no”, “sí”, “no sé”, “nunca vi nada de eso”; insolente en ocasiones: “Yo debería saber mejor que usted si tenía o no tenía un perro, ¿no le parece?”, “Me gustaría que dejara usted de repetir la palabra ‘regularmente’”; tiende a negar algunas acusaciones al punto del cinismo sarcástico: “Yo soy incapaz de hacer planes. Nunca hice ningún plan para matar prisioneros”.

Los testimonios contra ella incluyen cosas terribles, las identidades de quienes emitieron los testimonios están en el paréntesis del final en cada caso numerado:

1. Hacer que los perros devoren a prisioneras desnutridas y/o cansadas (Luba Triszinska)

2. Azotar los senos de las prisioneras “bien dotadas” para que se les infecten las heridas y ella se excite en la operación de extirpación sin anestesia (Gisella Pearl)

3. Tener aventuras bisexuales y, en los últimos tiempos, varios romances lésbicos con internas (Isabella Leittner y Olga Lengyel)

4. Obligar a los internos a hacer flexiones por horas, latigueando al que paraba (Helene Klein)

5. Golpear a los internos (Gitla Dunkleman y Dora Szafran)

6. Poner en formación por horas a los internos, portando piedras pesadas en sus cabezas (Klara Lebowitz)

7. Ser una de las personas responsables, en Auschwitz, de seleccionar presos para las cámaras de gas (Gertrude Diament y Ilona Stein)

8. Haber sido responsable, durante su estancia en el Comando de Castigo, de al menos 30 muertes diarias (Helene Kopper)

Sin embargo Irma Grese no aceptó todos los cargos que se formularon en su contra: negó haber usado perros contra las prisioneras, haber disparado a sangre fría a las internas, haber azotado senos con su látigo, entre otras cosas. Solamente aceptó haber golpeado a las prisioneras pero con las manos y “por alguna buena razón”, haber presenciado selecciones para las cámaras de gas, haber empleado el látigo para poner y mantener el orden en las formaciones y haber sometido a los internos a sesiones deportivas como una forma de castigo. Con todo, los testimonios y las evidencias bastaron para formular cargos suficientes como para justificar la sentencia de muerte en la horca.

Entretanto la prensa sensacionalista se había encargado de causar revuelo en torno a su figura, dando como resultado el que, cuando murió, ya era famosa.

En la actualidad sigue ocupando un sitial importante entre la lista de las mujeres más malvadas de la historia, apareciendo en algunos portales de la web como casi igual de malvada que Elizabeth Bathory (la condesa que se bañaba en sangre de vírgenes) o incluso, para unos cuantos, aún más malvada. Por último, se sabe que, ella y otras nazis como Ilse Koch, están ligadas al origen de la dominatrix nazi, un ícono de la cultura sadomasoquista…

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 14:11:33
ANEXOS

1-Fragmentos de las “Memorias de Albert Pierrepoint”, verdugo encargado de ejecutar a la Bestia Bella:

‹‹La mañana siguiente (…) atravesé el corredor y llamé: “Irma Grese”. (…) Una puerta se abrió, pero la entrada era demasiado baja para mí. “Sígame”, dije en inglés, y O’Neil repitió la orden en alemán. A las 9’34 de la mañana nos dirigimos a la sala de ejecuciones. Ella se volvió un segundo y miró a los oficiales que tenía a su espalda. Después subió los escalones tan rápido como pudo y se situó justo en el centro de la plataforma, sobre la marca de tiza. Se quedó allí, muy firme. Cuando iba a colocarle el capuchón blanco, repitió, con voz lánguida: “Rápido”.››

2-Fragmentos que ilustran la crueldad de Irma Grese, extraídos del libro “Los hornos de Hitler”:

a) Una escena de abuso salvaje y arrogancia, vivida en carne propia por la autora del libro:

‹‹Con lentitud calculada, sacó un revólver de su mesa y avanzó hacia mí. Formábamos un rudo contraste: yo, con la cabeza rapada, andrajosa, sucia, empapada de lluvia, y ella con el pelo magníficamente peinado y cuidado, con su belleza deslumbradora y su maquillaje perfecto. El impecable vestido hecho a la medida realzaba su esbelta figura.
—¡Puerca! —silbó entre dientes.
Me aparté, encogida, del cañón frío de su revólver cuando me lo pasó por la sien izquierda. Sentí su cálido aliento.
—Conque tienes miedo, ¿no?
De pronto, descargó la culata de su arma sobre mi cabeza, una y otra y otra vez. Me golpeó la cara con el puño, una y otra vez.
Probé el sabor de mi sangre. Me tropecé y fui a caer sobre la piel de lobo.
Cuando abrí los ojos, estaba tirada en el barro, bajo la lluvia, que seguía cayendo.››

b) Sobre lo que la Bella Bestia planeaba hacer con su vida tras la nunca habida victoria alemana…:

‹‹En cuanto terminó la operación, empezó a charlar:
—Después de la guerra, me propongo dedicarme al cine. Ustedes verán mi nombre luminoso en las marquesinas. Conozco la vida y he visto mucho. Las experiencias que he tenido me van a ser muy útiles para mi carrera artística››

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c) Sobre cómo, además de su esclava sexual permanente, tenía otras que, sin correr la misma suerte, solo duraban por temporadas antes de ser enviadas a la muerte:

‹‹Las jefas del campo eran famosas por sus aberraciones. La Griese era bisexual. Su criada, que era amiga mía, me informó de que muchas veces Irma Griese tenía relaciones homosexuales con internadas, a las que después mandaba al crematorio. Una de sus favoritas era una “blocova”, que estuvo siendo su esclava una larga temporada hasta que la jefa del campo se cansó de ella.››

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d) Celos, orgullo y crueldad: Irma Grese se venga de una pareja de prisioneros:

‹‹Nos pegamos a la pared de la barraca de madera. Por un pequeño resquicio que se abría entre las tarimas, podía distinguir parte del interior de la habitación. Alguien estaba gritando y quejándose a la izquierda. A juzgar por el restallido de la fusta, estaba azotando a alguien furiosamente. Con voz ronca y destemplada, Griese barbotaba maldiciones. Pero lo único que se podía divisar desde donde yo estaba era el couch que caía enfrente del ojo de la cerradura. Sin embargo, un momento después, la escena se hizo más animada y dramática.

Griese se acercaba al sofá, arrastrando a una mujer desnuda por el pelo. Cuando llegó al diván, se sentó, pero no soltó la cabellera de la mujer, sino que fue tirando cada vez más de la mata espesa de pelo, mientras descargaba una y otra vez, la fusta sobre las caderas de la mujer. La víctima se veía obligada a acercarse más y más. Finalmente se quedó de rodillas ante su verdugo.

—Kommhier —gritó Irma, dirigiéndose a un rincón de la habitación que caía fuera de mi visión. De nuevo repitió:

—Ven acá. ¿Vienes o no?


Irma había llamado a un guapo prisionero georgiano para tener sexo; él, que por fidelidad a su chica se negó, hubo de recibir la terrible venganza de la Bestia Bella
Y blandió el látigo una vez más, obligando brutalmente a ponerse de pie a la mujer.

Y de pronto, en el espacio que podía y dominar desde mi observatorio, apareció la figura de un prisionero. Era el apuesto georgiano. Lo conocíamos.

Aquel hombre era increíblemente bello. Se dice que la raza georgiana es la que produce los hombres mejor parecidos, y aquél era, por cierto, un ejemplar perfecto. Tenía una estatura tan elevada que poco le faltaba para tocar con la cabeza el techo de la barraca. A pesar del hambre y de los malos tratos, conservaba todavía un pecho robusto de atleta. La cara se le había quedado magra por las privaciones, pero sus rasgos fisonómicos eran acaso por eso más atractivos.

La historia de este georgiano bien plantado había circulado de boca en boca por todo el campo. Lo había mandado al Lager de mujeres para reparar la carretera. Allí había conocido a la delicada joven polaca que parecía una virgen y que ahora se arrodillaba, desnuda, bajo los latigazos de Irma Griese.

La escena no necesitaba explicación. La comprendimos perfectamente. Irma había visto a aquel magnífico espécimen de virilidad, al arrogante georgiano, y se lo había acaparado para ella, como cualquier potentado oriental. Le había mandado presentarse en su habitación, pero cuando el digno joven, cuyo espíritu no se había quebrantado ni por el cautiverio ni por la fama que tenía Irma de aterrar a la gente, se negó a ceder a sus deseos, Irma trató de obligarle a hacerse su esclavo, haciéndole mirar cómo atormentaba a la muchacha a quien él quería.

…[…]…

Se abrió la puerta. Primero salió el hombre. No se me olvidarán jamás sus ojos negros, que echaban lumbre, y la ira que se reflejaba en su faz. Luego emergió la muchacha polaca. Su estado era verdaderamente lamentable. Tenía cruzada la cara de verdugones rojos, lo mismo que su escote. Aquella sádica no le había perdonado siquiera el rostro.

…[...]…

No volví a ver al apuesto georgiano. La hermosa bestia lo había mandado fusilar. ¿Y la muchacha? Nos enteramos de qué había sido de ella por la criada de Irma. El “ángel rubio” la había mandado al burdel de Auschwitz.››

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ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 14:14:32
El Proceso de Belsen, Irma Greese (1945) - YouTube

Irma Grese (SS Oberaufseherin) - YouTube

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 15:47:39
Belle Gunness – La Viuda Negra


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La granja en llamas


La mañana del 28 de abril de 1908 la granja de Belle Gunness comenzó a ser devorada por las llamas de un fuego intencionado. En ella se encontraban Belle, de 48 años, y sus tres hijos: Myrtle y Lucy, que eran adoptadas y tenían 11 y 9 años, respectivamente, y Phillip, de 5 años, que era su hijo biológico.

El peón agrícola Joe Maxson trató de salvar a la madre y a sus hijos, pero no los encontró ni respondieron a sus gritos. Dos vecinos, Clifford y Humphrey, acudieron a ayudarlo. Humphrey encontró una escalera cerca del granero y la colocó contra las paredes exteriores. Subió por ella y miró detenidamente en varias ventanas, pero no vio señales de vida. La puerta de entrada estaba cerrada y no podían abrirla. Los vecinos fueron acudiendo e intentando ayudar hasta que se hizo evidente que nadie podía permanecer con vida dentro de la bola de fuego en la que se había convertido el hogar de los Gunness.

Los vecinos de La Porte, Indiana, se compadecieron del triste final de la pobre viuda, una mujer de origen noruego que se había ganado el respeto de la comunidad por lo que creían frecuentes y fortuitas desgracias personales. Admiraban su fortaleza de espíritu, su amabilidad y su aspecto. Belle tenía el pelo rubio, unos bonitos ojos azules y, aunque le sobraba algo de peso (tenía 1.83 m. de altura y pesaba 91 kilos), su apretado corsé la proporcionaba una figura muy atractiva. Los hombres volvían la cabeza para observar a aquella mujer diferente a las demás, ya que personificaba el glamour y el sex-appeal.

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El enigma de la decapitada

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Los periódicos Herald y Argus cubrieron extensamente la noticia. Lo más asombroso era que el cadáver de Belle apareció sin cabeza. Para todo el mundo, el sherif Smutzer, los tribunales e incluso los pobladores, no había duda de que se trataba de un asesinato y que la víctima era la pobre viuda y sus pequeños hijos.

Sin embargo, la explicación de lo ocurrido no iba a ser tan sencilla. Belle Gunness encerraba muchos secretos: una terrible vida llena de los crímenes más despiadados. Como muchos otros psicópatas, sabía mostrarse como una mujer amable y encantadora, alguien aparentemente inofensivo que, sin embargo, podía matar sin piedad y sin remordimientos a todos aquellos que se interpusieran en sus planes o que tuviesen algo que ella deseaba.

Una cazadora de hombres


Bella Poulsdatter nació en 1859 en Trondhjeim, Noruega. Con 24 años decidió seguir los pasos de su hermana Anna, que vivía en Estados Unidos, y buscar una vida mejor embarcando hacia el Nuevo Mundo. En Chicago conoció a su primer marido, Mads Sorenson, un hombre conservador, deseoso de formar una familia. No pudieron concebir hijos de modo que decidieron adoptar tres niñas: Jennie, Myrtle y Lucy.

Los vecinos consideraban a los Sorenson una familia feliz. Belle era una mujer discreta y callada. Lo único llamativo es que tuvieron la mala suerte de que su casa y su pequeño negocio se quemasen, quedando milagrosamente sus residentes a salvo. La tienda, que sólo ocasionaba pérdidas, proporcionó una buena ganancia cuando se cobró el seguro.

En 1900 murió de repente Mads. El certificado de defunción determinó que el fallecimiento se había debido a un ataque al corazón. Belle cobró dos pólizas de seguro de vida, por la muerte de Mads, de casi 8.000 dólares, una enorme suma en aquellos tiempos.

Belle se trasladó a La Porte, Indiana. Empleó el dinero del seguro en una granja. Se trataba de una casa de mala reputación que había caído en el abandono desde que su madame, Mattie Altie, falleciese. El edificio, de ladrillo rojo, tenía seis dormitorios y dos plantas de altura, con un huerto en un lado y un pantano y bosques, por el otro. Los vecinos acogieron muy bien a aquella mujer que transformó el odiado negocio en un confortable hogar para ella y sus hijas.

Al poco tiempo, Belle contrajo un nuevo matrimonio. Su marido, Peter Gunness, era alto y bien parecido. En el invierno de 1900, la hija de Belle, Jennie, oyó a su madre gritar. Corrió a su habitación, en el piso superior, y encontró a su padrastro Peter gravemente herido. Su madre, llorando y gritando, le comentó que el gran triturador de carne de hierro se había caído en la cabeza de Peter. Murió antes de la salida del sol.

Emil Greening, hijo de un vecino, comenzó a interesarse por Jennie, que se había convertido en una jovencita muy atractiva. De repente, la chica desapareció, sin despedirse de él. Belle le dijo que se fue a estudiar a la Universidad en San Francisco.

Después apareció en la vida de Belle un hombre llamado Ray Lamphere. Era un carpintero de 30 años que Belle decidió contratar para que le ayudase en la granja en la primavera de 1907. Fue a vivir a la granja y pronto se convirtió en su amante. Lamphere presumía ante sus amigos de que la había seducido y mostraba con orgullo los regalos que ella le había dado: el reloj, el chaleco, el sombrero de castor o las botas de cuero.

Sin embargo, en las Navidades de 1907, Belle apareció en La Porte con un nuevo hombre que, como la mayoría de las anteriores parejas, parecía surgir de la nada. Todos los vecinos, y sobre todo Lamphere, se soprendieron cuando se enteraron de que pensaban contraer matrimonio.

Los pobladores lo definían como “un gran sueco”. Se llamaba Andrew Helgelein, un hombre feliz, amable y simpático, que se detuvo en el banco de la ciudad para retirar la totalidad de sus fondos de otro banco en Dakota del Sur. Comentó a la cajera que él y Belle iban a casarse.

Esa noche, Belle ordenó a Ray Lamphere que abandonase la granja. Lamphere se marchó llenó de ira.

Una semana después, Helgelein había desaparecido. Belle lloró y se desahogó con sus vecinos diciéndoles que no sabía cuándo iba a aprender: “¿Qué hago mal para que todos estos hombres se aprovechen de mí?”. Lamphere se negó a volver y ayudarla en la granja.

Para ayudarla con la cosecha de primavera, Belle contrató a Joe Maxson. Parece que con este empleado no mantuvo relaciones sexuales. Cuando terminaba su trabajo, mucho después de la puesta del sol, Maxson disfrutaba de la acogedora sala de estar de Belle, leía el periódico y tocaba su violín. Con esta música entretenía a los niños de la viuda.

Hubo una época tranquila en la vida de Belle pero pronto el celoso amante Lamphere comenzó a amenazarla, lo que la obligó a denunciarlo. Fue detenido una y otra vez, pero Lamphere seguía acosándola a distancia.

El 27 de abril de 1908, Belle visitó un abogado para hacer su testamento. Le dijo al abogado que ella temía que Lamphere acabara con su vida y, en concreto, creía que podía una noche quemar su casa. Decidió dejar sus propiedades a sus hijos o, en caso de su muerte, al orfanato Orphan’s Home. El abogado le indicó que ese no era el nombre oficial del orfanato y que necesitaba un día o dos para conseguir el verdadero nombre.

Sin embargo, Belle le dijo con desesperación: “¡No hay tiempo para esperar!”. Con un suspiro, el abogado consintió hacer el testamento y colocó su nombre en la parte inferior del documento junto a la de Belle.

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ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 16:03:53
El desenterramiento de la verdad


Tras el incendio, Ray Lamphere, que fue encontrado cerca de la granja, admitió que vio el fuego pero que no se había sentido obligado para advertir a nadie. Se convirtió en el principal sospechoso y fue detenido.

Durante el juicio empezaron a surgir muchas preguntas: ¿Por qué tantos pretendientes de Belle habían llegado a la ciudad y habían desaparecido dejando atrás sus pertenencias personales? ¿Dónde estaba Jennie, la hija? ¿Por qué en el colegio en el que se supone que había asistido en San Francisco no tenían constancia de ella? ¿Cómo no había aparecido para reclamar su herencia?

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Para encontrar las respuestas se comenzó a excavar en los escombros de la granja. Los resultados fueron sorprendentes y terribles. Apareció una caja torácica humana; un brazo esquelético; un esqueleto completo, varios relojes de hombre… El sherif Al Smutzer intentó que no trascendieran estas noticias para que no se perturbase la paz y la tranquilidad de su ciudad y contrató a Joe Maxson y Daniel Hutson para que cavasen con discreción.

Sin embargo, todo el mundo estaba interesado en las excavaciones y resultaba imposible ocultar lo que estaba ocurriendo.

En mayo, el hermano de Andrew Helgelein, el “gran sueco” de Dakota del Sur, se presentó en la oficina del juez. Este hombre, llamado Asle Helgelein, había sabido que Andrew llegó a La Porte en enero de 1908 a retirar sus ahorros del Banco de Dakota del Sur “con Belle a su lado”. Cuando leyó en los periódicos el suceso de Belle Gunness, decidió que debía investigar qué había ocurrido con su hermano.

Explicó que su hermano Andrew contactó con Belle a través de la columna de El Skandinaven, donde las mujeres inmigrantes escribían para encontrar marido. En sus cartas, Belle se presentó como “una buena mujer noruega” que deseaba un fiel marido, amante y proveedor para ella y su familia. Su preocupación por la cuestión monetaria no ofrecía ninguna duda. Ella escribió en una de sus cartas que no enviase dinero en efectivo a través de un banco sino que llevase sus fondos cosidos en el interior de su ropa interior y que no comentase a nadie nada, “ni siquiera a su pariente más próximo. Que esto sea un secreto entre nosotros dos y nadie más. Probablemente habrá otros muchos más secretos, ¿no le parece?”

El sherif Smutzer creyó que Asle exageraba. Sin embargo, éste, enterado de que se estaba excavando en la granja y que habían aparecido relojes y otros objetos, quiso averiguar si alguno pertenecía a su hermano.

Asle se presentó a Joe Maxson y Daniel Hutson y se ofreció a ayudarlos a cavar. Fueron extrayendo botas, cajas de basura y otros objetos, pero llegó un momento en que el olor se hizo extremadamente nauseabundo. De repente vieron un brazo humano y después los restos de lo que había sido una vez un hombre. Asle dijo: “¡Ese es mi hermano!”. El cuerpo se encontraba troceado. Se habían cortado las piernas, los brazos, la cabeza…

Antes de que terminase el día se desenterraron otros cuatro cuerpos: dos hombres y dos mujeres. De las dos mujeres, una era, obviamente, Jennie. La pobre chica no se fue a estudiar, como Belle había difundido, sino que fue asesinada por su madre.

Los habitantes de La Porte no podían creer que la amable Belle Gunness, de la que todos se compadecían, fuese una fría asesina. El sherif Smutzer ya no podía ocultar la verdad y la tranquila ciudad se convirtió, de la noche a la mañana, en un lugar repleto de medios de comunicación y de curiosos.

Pronto comenzó a asociarse a Belle la desaparición de hombres que habían contactado con ella. Por ejemplo, Ole Budsberg, que, acompañado de Belle, sacó del banco 1.800 dólares, el 26 de abril de 1907. Después, nadie volvió a verlo.

Un vecino de Belle recordó que un tal Henry Gurholt trabajaba para Belle en la granja en la primavera de 1905 y que en agosto la viuda le pidió ayuda porque Henry la había abandonado para ir con un comerciante de caballos.

Los cuerpos de estos dos desaparecidos se encontraron en la granja y otros muchos más. Todos los cadáveres se encontraban desmembrados. Aparecieron también los zapatos de una mujer y un bolso, que debieron pertenecer a la mujer no identificada que se descubrió anteriormente. Resultó especialmente duro el descubrimiento de los restos mortales de un niño de corta edad.

Comenzó a cuestionarse que los dos maridos de Belle muriesen de forma natural. Un médico llamado J. B. Miller de Chicago afirmó que Mads mostró todas las señales de envenenamiento por estricnina. Sin embargo, los superiores de Miller quisieron ahorrarle a la viuda un dolor innecesario, ya que era un caso perdido, y, después de todo, se trataba de un hombre que estaba sometido a un tratamiento para una enfermedad del corazón. Sin embargo, el Dr. Miller pensó que, en aquel momento, no se tuvo en cuenta las dos pólizas de seguros que beneficiaban a su mujer. También le resultó sospecho que Belle, que se mostró muy llorosa y afligida, estuviera absolutamente en contra de realizar la autopsia a su marido.

Tampoco se investigó la muerte de su segundo marido, Peter Gunness. A pesar de que resultaba inexplicable la forma en la que el triturador de carne se cayó sobre su cabeza, en la audiencia, Belle representó su papel de mártir y todos la creyeron. El sheriff no estaba satisfecho y preguntó a la hija, Jennie, acerca de cómo era la relación entre su madre y su padrastro. Sus respuestas indicaban que era más probable el asesinato que la muerte accidental. Sin embargo, ésta fue la que finalmente se sostuvo. Una vez más, Belle salía indemne de sus crímenes.

Incluso la pequeña Myrtle, sólo una semana antes de que la familia muriese en el incendio, susurró a una compañera del colegio que su papá había muerto porque su mamá le había golpeado en la cabeza, y añadió: “No se lo digas a un alma”.

ALBAFIKA DE PISCIS
08-04-2013, 16:05:04
Belle: ¿victimario o víctima?, ¿viva o muerta?


Pero, después del incendio, en mayo de 1908, los secretos de Belle comenzaron a desvelarse. No obstante, había muchas cuestiones que no era fácil resolver.

Ray Lamphere fue, sin duda el cabeza de turco del proceso. Había sido un amante celoso, que la intimidó y amanazó. Pero la defensa de Lamphere se basaba en que hasta que no se demostrara que la mujer sin cabeza era Belle, podía plantearse como algo creíble que esta mujer sin escrúpulos matara a sus hijos, dejase el cuerpo de otra en su lugar, cortándole la cabeza para que no pudiera identificarse, y escapara de allí.

La cabeza no apareció. Sin embargo, el dentista de Gunness, Ira Norton, ofreció una valiosa información. Dijo que si encontrasen entre los escombros la dentadura postiza de Belle él podía identificarla. Le había hecho, el otoño pasado, un juego de seis dientes de porcelana apoyados en oro.

El domingo, 12 de mayo, localizaron la dentadura de Belle. Se creyó que este hallazgo demostraba la muerte de la mujer (aunque, realmente, pudo ella dejarla intencionadamente allí) y, el 22 de mayo, el jurado de acusación procesó a Ray Lamphere de incendio intencionado y de asesinato de la familia Gunness.


Ray Lamphere (derecha) y su abogado Wirt Worden (izquierda), quien con testigos y una brillante defensa logró convencer al jurado de que Lamphere no mató, por lo que sólo fue declarado “culpable de incendio intencionado”, salvándose así de la horca.
Sin embargo, muchos creían que Belle seguía viva. Entre ellos se encontraba Joe Maxson, su último peón agrícola. Maxson le comentó a su hermana que estaba seguro de que la noche del incendio Belle entró en su dormitorio. La encontró de pie, al lado de su cama, mirándolo. Él se incorporó alarmado y ella le dijo: “Sólo quería ver si usted estaba dormido”. Ella salió silenciosamente de su cuarto pero, a pesar de estar casi dormido, le pareció ver un martillo ocultado en los pliegues de su falda. Parece que Maxson escapó de la muerte por muy poco.

El abogado defensor de Ray Lamphere fue Wirt Worden, la acusación estuvo representada por Ralph Smith.

Worden demostró que Belle, el sábado por la tarde antes del incendio, fue vista conduciendo su coche con una extraña mujer, no tan robusta como la viuda. La descripción de esta misteriosa mujer apoyaba el testimonio del forense, el Doctor Gray, que, durante la autopsia, estimó que la víctima decapitada había pesado, antes del encogimiento de fuego, unos 36 kilos menos que la noruega.

La defensa también se apoyó en el testimonio de un vecino que vio el 9 de julio a Belle con un hombre. Belle tenía un sombrero amplio, con un velo negro que le llegaba hasta la barbilla y un velo blanco sobre éste. Cuando vieron que este vecino había reparado en ellos, escaparon de él. También las hijas del testigo vieron a la pareja. Cuando Belle vio que los observaban, volvió la cabeza. Sin duda, este hombre podía ser un cómplice de la viuda, que ella quería ocultar de la vista de los curiosos.

Worden, a través de sus testigos y de su brillante defensa, logró convencer a los miembros del jurado de que existían dudas razonables acerca de la culpabilidad de Lamphere respecto de los crímenes. Sólo fue declarado “culpable de incendio intencionado”. El abogado consiguió que en lugar de la horca fuese condenado a prisión.

Para Worden, Belle se asustó cuando tuvo noticias del hermano de Helgelein, que iba a visitarla para preguntar por Andrew. Durante la tarde antes del asesinato, Belle compró una cantidad grande de queroseno y el contenedor que ella tenía fue encontrado en el sótano y no en el lugar habitual donde ella lo guardaba. También el método empleado para acabar con la vida de sus tres hijos y de la mujer decapitada era el que Belle solía emplear. Se encontraron restos de estricnina en los estómagos de, al menos, tres de los cuerpos quemados en el fuego. Worden demostró que no sólo ella tenía un motivo para asesinar sino que siguió su método acostumbrado. Por otra parte, no había ninguna indicación de que Belle tuviera un carácter suicida.

Ray Lamphere fue condenado a 5.000 dólares de multa y a prisión (de 2 a 21 años) en la cárcel estatal de Michigan. Pero, su permanencia allí fue breve. Contrajo tuberculosis y murió un año más tarde, el 30 de diciembre de 1909. Falleció, ictérico, débil y obsesionado con Belle Gunness. También Ray fue una víctima de la viuda.

Harry Myers, su compañero de celda, comentó que Ray repetía el nombre de Belle a diario y que estaba seguro de que había escapado. Le dijo que ella tenía una cicatriz grande sobre su muslo izquierdo pero que aquel cuerpo que fue quemado no la tenía. Además afirmó que conocía a Belle y que sabía que no había muerto.

Belle se convirtió en una leyenda durante décadas y muchos afirmaron haberla visto en diferentes ciudades como San Francisco, Chicago, Nueva York o Los Ángeles. En algunas fuentes consultadas se sostiene que finalmente llegó a demostrarse que el cuerpo calcinado y decapitado pertenecía a Belle. Otras, sin embargo, mantienen que no existen pruebas concluyentes para afirmarlo.

En 1931 una anciana, conocida como Esther Carlson, fue detenida en Los Ángeles por envenenar a un hombre para conseguir su dinero. Dos personas que conocían a Belle sostuvieron que se trataba sin duda de ella, pero existieron dudas acerca de la veracidad de esas identificaciones. Esther Carlson murió esperando que se celebrase el juicio.

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23-04-2013, 19:55:15
Fritz Haarmann – El Vampiro de Hannover


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El vampiro de Hannover

A principios del siglo XX, la juventud alemana se vio aterrorizada por Fritz Haarmann, un sanguinario asesino que mataba a sus víctimas desgarrando su cuello a mordiscos. De su brutal forma de asesinar le vinieron los apodos de El Vampiro de Hannover y el Carnicero de Hannover.

Se le cree responsable del asesinato de 27 chicos entre 1928 y 1924, aunque sólo pudo ser juzgado por 24 de los asesinatos. Fue sentenciado a muerte.

Juventud y niñez del monstruo
Friedrich Heinrich Karl “Fritz” Haarmann nació en Hannover, Alemania, en 1879. Era el sexto hijo de una familia pobre. Desde pequeño Fritz era un niño tímido y callado que rechazaba los deportes de hombres y prefería jugar con los juguetes de su hermana, también era un mal estudiante, por lo que a los 16 años ingresó a la academia militar de Neu Breisach tras la insistencia de sus padres.

Fritz se adaptó bien a la rutina de soldado pero al año de ingresar en la academia comenzó a sufrir ataques, por lo que fue dado de baja por razones médicas.

Haarmann regresó a Hannover y consiguió un empleo en una fábrica de cigarros. En 1898, fue arrestado por abusar de niños; un psicólogo declaró a Fritz no apto mentalmente para ser enjuiciado y posteriormente fue enviado a una institución mental de forma indefinida. Seis meses después, Haarmann escapó y huyó a Suiza, donde trabajó durante dos años antes de regresar a Alemania.

Nuevamente Fritz se alistó en el ejército bajo un alias, pero tuvo que ser dado de baja por razones médicas en 1902. En esta ocasión Fritz recibió una pensión militar y regresó a vivir con sus padres, pronto comenzó a trabajar en el negocio de su padre Ollie, pero tras una pelea fue acusado con cargos de asalto. El jurado dejó a Haarmann ir y éste regresó a la casa de sus padres.

Despierta el monstruo

Durante la próxima década Haarmann vivió como un ladrón y estafador que frecuentemente era arrestado y tenía que cumplir cortas condenas. No obstante, Fritz intentó darle un vuelco a la situación y en poco tiempo estableció una relación como informante de la Policía, de esta forma desviaría la atención policíaca que solía recibir.

En 1914, Haarmann fue condenado por una serie de cargos de robos y fraudes, fue encarcelado cuando comenzaba la Primera Guerra Mundial. Tras ser liberado en 1918, Alemania estaba empobrecida por la guerra. Para sobrevivir Fritz retomó sus actividades criminales; mas debido a la pobreza en Alemania, la vida criminal ofrecía más oportunidades, por esa razón la Policía decidió confiar en Fritz como informante.

Carnicero o vampiro

Entre 1918 y 1924, Fritz Haarmann cometió 24 homicidios, aunque se sospecha que asesinó a 27. La primera víctima de Haarmann fue un joven de 17 años llamado Friedel Rothe, quien desapareció el 25 de septiembre de 1918, los amigos de Rothe dijeron que lo vieron por última vez en compañía de Fritz. La insistencia de la familia del joven condujo a los oficiales hacia la casa del asesino. La Policía encontró a su informante en su habitación junto con un adolescente semidesnudo. Los oficiales acusaron a Haarmann con cargos de abuso sexual y fue sentenciado a nueve meses de encarcelamiento.

En 1919, Fritz conoció a un joven fugitivo llamado Hans Grans, quien posteriormente se convirtió en su amante. Haarmann cumplió su sentencia desde marzo a diciembre de 1920. Cuando salió de prisión se ganó la confianza de la Policía y retomó su labor como informante. Poco después de ser liberado Haarmann se mudó a un apartamento junto a Hans Grans.

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La mayoría de víctimas de Haarmann eran jóvenes fugitivos, hombres que se prostituían o que merodeaban cerca de la estación central de Hannover. Fritz los engañaba para ir a su apartamento, a veces haciéndose pasar por policía, gracias a la identificación de informante que poseía. Posteriormente los mataba, seccionándoles la carótida y la tráquea de un mordisco en la garganta, algunas veces mientras los sodomizaba, otras luego de violarlos. Todas las víctimas de Haarmann eran desmembradas antes de que el carnicero de Hannover se deshiciera de los huesos, normalmente arrojándolos en el río Leine.

Los objetos de valor de las víctimas eran vendidos en el mercado negro o permanecían con Fritz o Hans. También habían rumores que decían que Haarmann cortaba la carne de sus víctimas y la vendía en el mercado negro como carne enlatada para cerdos o como carne de cerdo o caballo. Nunca se pudo probar esto, pero Fritz era un conocido contrabandista de carne.

Grans sabía de los asesinatos de Fritz y él personalmente lo incitó a matar a dos víctimas para conseguir su ropa y posesiones, pero no participaba en los homicidios.

Fritz fue capturado casualmente cuando la Policía descubrió mas de 500 huesos humanos en el río Leine. Los huesos pertenecían a 22 personas, las sospechas cayeron sobre Haarmann, quien tenía antecedentes de molestar a jóvenes y había sido vinculado con la desaparición de Friedel Rothe en 1918.

La noche del 22 de junio Fritz, que era vigilado por la Policía, fue arrestado por tratar de engañar a un joven para que lo acompañe a su apartamento. La vivienda de Haarmann estaba completamente ensangrentada, de inmediato el informante intentó justificarse diciendo que la sangre pertenecía a su negocio ilegal como carnicero, sin embargo, las pertenencias y ropas de varias personas desaparecidas en los últimos años fueron evidencia suficiente para ser puesto bajo custodia.

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Cuando fue interrogado, Fritz confesó que había matado entre 50 y 70 jóvenes desde 1918, pero la Policía solo pudo atribuirle 27 desaparecidos aunque eso bastó para enjuiciarlo.

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23-04-2013, 19:59:54
Algunas víctimas

Empezando por Fritz Franke, de 17 años, a quien Haarmann asesinó el 12 de febrero de 1923. Posteriormente lo siguió el joven Wilhelm Schulze, también de 17 años, a quien el carnicero descuartizó el 20 de marzo de 1923.

Cuando Roland Huch de 16 años llegó a la estación el 23 de mayo de 1923, Fritz lo engañó para que le acompañara y posteriormente lo asesinó.

Hans Sonnenfeld de 19 años, fue otra de sus víctimas tras huir de su pueblo natal en Limmer. Desapareció en mayo de 1923 tras los engaños de Fritz.

Ernst Ehrenberg de 13 años desapareció cuando sus padres lo enviaron a hacer un recado el 25 de junio de 1923.

Heinrich Stru (18 años) desapareció el 24 de agosto de 1923, su violín fue encontrado en la casa de Fritz.

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Juicio y final del Vampiro de Hannover

El juicio contra Friedrich Heinrich Karl “Fritz” Haarmann, comenzó el 4 de diciembre de 1924. Fritz era acusado por la desaparición de 27 jóvenes en un periodo de seis años. Durante el juicio, Haarmann fue llamado “vampiro” y “hombre lobo” debido a que el término “asesino en serie” no se había acuñado aún.

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El juicio duró dos semanas y, el 19 de diciembre de 1924, Haarmann fue encontrado culpable y fue sentenciado a morir. Tras escuchar su sentencia, Fritz no apeló en contra de esta. Su amante, Hans Grans, inicialmente fue también sentenciado a muerte; pero, tras enviar Fritz una carta asegurando que él nunca participó en las muertes, su condena fue revocada y se lo sentenció a 12 años de cárcel.

El 15 de abril de 1925, Fritz Haarmann fue ejecutado en la guillotina. Sus últimas palabras fueron: “Me arrepiento, pero no le temo a la muerte”.

Después de su decapitación su cabeza fue preservada y usada por científicos de la época para examinar la estructura de su cerebro. Sus víctimas fueron enterradas en una tumba comunal.

La historia de Friedrich "Fritz" Heindrich Karl Haarmann - Psicokillers - Los pasajes del terror - YouTube
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