Respuesta: Cómo me tiré a Doña Luz Marina, mi vecina rica!! II
...Continuando
Terminamos de almorzar en su comedor y se llevó los platos a la cocina para lavarlos. Mientras ella los lavaba, me dijo que la espere en el comedor, pero yo fui a la cocina para ir a verla y la vi que estaba terminando de lavar los platos, así que al verla con ese vestido apretado mostrándome sus piernas no dudé en acercarme para puntearla. Era increíble cómo aún se me podía parar después de haberlo hecho ya dos veces. Definitivamente era por tener a ese mujerón en frente mío.
Entonces, ni bien mi verga rozó con su culo, ella se emocionó y dijo "hmm aún la tienes dura" y empezó a sobar su culo por mi verga, mientras yo iba acariciando cada parte de su cuerpo, empezando a apretar rico sus tetas y a acariciar sus deliciosos muslos. Luego, en plena punteada, ella levó una de mis manos hacia su concha, entonces empecé a apretársela y ella se fue excitando cada vez más, mientras nos dábamos un prolongado beso con lengua. Entonces, me di cuenta que esta mujer quería todavía pinga, así que mientras le besaba el cuello y sus pechos le dije para ir a su cuarto otra vez, a lo que me respondió "si papi, aún tenemos tiempo para otro", ya que tenía que recoger a sus hijos al colegio.
Entonces, fuimos a su cuarto nuevamente. Le quité rápidamente su vestido y su calzón y ella también me fui quitando mi ropa y nos acostamos en su cama y empezamos a besarnos ahí otra vez con lengua. Yo estaba encima de ella, mientras ella jugaba con mi pinga y me decía "papi, la tienes bien mojadita" Ella tenía mi pinga en una de sus manos, empezó a sobarla en los labios de su vagina y luego la fue metiendo dentro de ella con la pose del misionero. Yo volvía a sentir su concha bien caliente y mojadita y sus piernotas alrededor mío. Me pedía que no me detenga y que no se la saque, así que poco a poco me la iba tirando nuevamente bien rico. Después de un largo tiempo ya estaba un poco cansado, así que le dije que cabalgara encima de mi pinga....qué rico se movía!! Y yo no dejaba de chupar sus tetazas y morder sus pezones. Entonces, luego recobré un poco de energía y me puse nuevamente encima de ella, me puse sus ricas piernas en mis hombros y empecé a tirármela, pero ahora más rápido y duro, con lo que empezó a gemir más fuerte y a escucharse sus orgasmos. Seguí dándole duro no sé por cuánto tiempo más hasta que me vine en ella. Esta vez no me salió tanta leche, ya que había tirado antes dos veces, pero la sensación sí fue bien rica. Me había vuelto a comer a ese mujerón.
Aquel día sí que terminé exhausto, ella al parecer también, aunque estoy seguro que si ella no hubiese tenido que recoger a sus hijos, me decía para seguir tirando. Nunca antes había tirado tanto con una mujer así!
|