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Antiguo 17-08-2013 , 13:51:16   #4
CANTI*
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CANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De DiosesCANTI* Asesino De Dioses
  
Predeterminado Respuesta: El albañil y Yo


Fabián allí parado me puso las piernas en sus hombros y su ritmo aumentó de velocidad, volví a subir la cumbre del orgasmo, pero esta vez no me fui sola, oí que Fabián estaba por explotar, yo quería sentir su leche caliente en mi chuchita, pero él tenía otra idea, me sacó su verga y se puso a un lado con el falo en su mano y buscando mi boca,
-ábrela!!- me indicó, casi ordenándome, yo acerqué mi boca y la abrí casi automáticamente; poniendo su glande en mis labios estaba cuando sentí un chorrito de esperma salir de su verga, el me tomó de la cabeza para que no la retirara, así que toda su venida la hizo en mi boca, parte de su semen me salió por la comisura de mis labios y la otra parte la tragué.
Como si no hubiera sido nada, Fiaban se subió su overol de trabajo, tomó un trozo de carne de la mesa con las manos y se fue hacia la planta baja, sin decirme nada. Yo me quedé allí acostada sobre la mesa, semi desnuda, con las piernas y la chuchita abiertas, con semen en mi boca, pero sobre todo, satisfecha.
Un sentimiento de culpabilidad y cargo de conciencia me abrumó los días siguientes, a pesar de haber gozado como una ramera, no quería ni ver a Fabián. Y así fue, no entable ninguna conversación con él, ni le daba la vista.
Mi marido llegó ese fin de semana y lo provoqué para que me cogiera, lo hizo, pero no era comparable a lo que me hizo sentir Fabián. Eso me hizo caer de nuevo en los brazos de Fabián.
Una semana y media más tarde, el ingeniero encargado de la remodelación, quien llegaba solo a supervisar los trabajos, me confirmó que el trabajo se finalizaba al siguiente día. Fue cuando tomé la decisión de despedir a Fabián, le escribí nuevamente en otro papelito, el cual decía:
¡Te invito a cenar mañana por la noche!
Esta vez quería tenerlo solo conmigo sin nadie más en la casa.
Ahora si me puse lo más sexi que encontré en mi vestidor, un vestido súper corto, con amplio escote, sin sujetadores, zapatos de tacón y una tanguita que tenía un par de años de no usar. Fabián llegó puntual, también ya no tenía puesto su overol de trabajo, sino un pantalón oscuro y una camisa sport. Como la vez anterior, previo a la cena, me empezó a comer a besos la boca, el cuello y mis senos. Al poco tiempo ya estaba de nuevo en sus manos.
Me pidió que me pusiera en cuatro sobre el sofá levantando mi colita, él se colocó a tras y comenzó a decirme que tenia una colita preciosa, luego me subió el vestido y besó las nalgas una a una mientras sus dedos hurgaban mi chuchita, que ya estaba mojada. Luego su lengua inspeccionó mi colita, haciendo a un lado mi tanguita, de nuevo su lengua me ponía loca de placer. Le pedí entre quejidos que me la metiera.
No me hizo esperar y poniéndose de pie atrás de mí, sacó su gorda verga y me la metió en mi chuchita, luego empezó a bombeármela con ricos golpes secos. Llegué a un orgasmo a los pocos minutos después de penetrarme.; Quiero chupártela!- le dije, me desprendí de su falo y me senté mientras el parado frente a mi esperaba mis labios en su verga.
La tomé con ambas manos y la lamí arriba y abajo, pude sentir mis propios jugos vaginales que tenía su verga impregnada. No me importó, se lo mamé como si fuera un rico manjar. Fabián me tuvo que detener, porque sino él se hubiera venido en mi boca, pero él tenía otras ideas. Ahora él se sentó primero en el sofá y me dijo que de espaldas me sentara sobre su verga, así lo hice, su verga entro hasta lo más profundo de mi chuchita sin obstáculos. Fabián me abrazó con sus fuertes brazos y yo me voltee para besarlo a la vez que movía mi trasero sobre su rica verga.
Por un momento sentí que su verga me llegaba hasta lugares nunca explorados dentro de mi vagina. Al rato me desprendí y yo tomé la decisión de sentarme sobre su verga de nuevo, pero ahora sentada de frente a él. Volvimos a darnos besos de lenguita, mientras yo lo cabalgaba, el mamaba mis senos y manoseaba mis nalgas y mi colita.
En lo mejor estábamos en esa posición, yo gritaba de excitación y me había vuelto a venir, cuando me dijo al oído
-quiero tu culito!!
No papi, por allí no, la tienes muy gruesa!, le traté de explicar,
Pero con la fuerza de su cuerpo me volvió a dejar en cuatro sobre el sofá, me lamió mi colita tratando de lubricarla, luego se puso de pie atrás de mí, yo traté de relajarme para ayudar un poco, luego sentí su verga empujando mi colita y finalmente se fue deslizando lentamente dentro de mi recto, Fabián paraba ocasionalmente para que yo y él pudiéramos tomar aire y un descanso, al cabo de dos o tres minutos, yo tenía su dura verga en mi colita clavada.
Normalmente no había sentido placer de ser clavada por allí, pero con Fabián era diferente, me la bombeo durante varios minutos y por primera vez sentí tener un orgasmo causado por la penetración anal.
Fiaban emitió un quejido fuerte y luego sentí algo caliente en mi recto, era su esperma hirviendo que me regalaba en mi colita. Descansamos un rato y lo invité a la mesa a cenar, nos vestimos y cenamos. Nos despedimos como viejos amigos y me dejó el número de su teléfono móvil.
Ya han pasado cinco semanas desde ese último encuentro, mi vida sexual con mi marido sigue siendo aburrida y siento tentación de llamarlo y que me haga el amor de nuevo de esa forma que me gusta.

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