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Antiguo 17-08-2013 , 13:46:59   #3
CANTI*
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Predeterminado Respuesta: El albañil y Yo


EL ALBAÑIL Y YO
Lo siguiente me ocurrió recientemente, mi nombre cambiado es Irma. A veces la indiferencia entre la relación de las parejas trae duras experiencias. En mi caso, las relaciones con mi marido se fueron espaciando al grado de tener sexo con mi marido una vez cada dos semanas o a cada mes. Yo tengo 41 años y me considero aún bastante atractiva, todavía tengo que ofrecerles a los hombres, mis senos aún se mantienen casi firmes, mis piernas son largas, delgadas y atractivas, mi colita es bonita y tiene carne y firmeza. Pero la rutina y la falta de imaginación arroja a las parejas a buscar donde satisfacer sus necesidades.
A mi marido lo acaban de promover en su trabajo, pero ese ascenso lo obliga a estar fuera por temporadas. Esto terminó de matar muchas cosas que agonizaban. En esos días estaban remodelando la casa en el primer nivel, de hecho tuvimos que subir la mesa del comedor a la planta alta para evitar el polvo que eso conlleva.
El trabajo lo estaba haciendo una compañía la cual puso a tres albañiles a realizarla, uno de ellos, de nombre Fabián, era un fortachón hombre de unos 35 años, manos grandes y ásperas por el tipo de trabajo que acostumbra, con bastante vello en el pecho, brazos y piernas, se miraba que era del tipo macho.
No puedo definir lo que me sucedía cada vez que lo veía o entablaba alguna conversación con él. Me temblaba la voz, las piernas se me aguadaban y me cortaba. Fiaban tenía una personalidad imponente, fuerte, posesiva y yo era susceptible a su energía. Debo decir que además de eso yo lo veía viril y sexi, me llamaba poderosamente la atención. Esto aunado con que mi marido no me había tocado en casi un mes, me ponía alocadas mis hormonas, las miradas entre Fabián y yo se ponían mas lascivas y un día mientras se acercaba la hora de almorzar, tome valor y tome una pedazo de papel y escribí:
¡te invito a comer conmigo en la planta alta!
Se lo pasé dejando en la mano sin decir una palabra, solo nuestra mirada dijo todo.
Al medio día lo oí subir las gradas, yo estaba aún poniendo algunos platos en la mesa, le iba a decir; Gracias por aceptar mi invitación-, cuando sentí sus menudas manos abrazarme la cintura y apretarme contra su paquete, yo me había puesto un vestido de una pieza no tan corto, yo le dije:
¿Qué haces?
Pero sus manos se metieron por debajo de mi vestido y manosearon mis piernas y mis nalgas, su boca me besaba el cuello por detrás lo cual me daba ciertas cosquillas eróticas increíbles, la chuchita se me empezaba a mojar por dentro, él ya tenía el control sobre mí.
Fiaban ya iba decidido a almorzar pero mi cuerpo. Sus ásperas manos se metieron dentro de mi calzón, que no era de hilitos, sino grande poco sexi, sus dedos jugaron con los pliegues de mi panochita, uff eso me acaloraba, las puntas de sus dedos separaban mis labios vaginales y seguían toda la rayita hasta pasar sobre el botoncito de mi clítoris. Eso me hizo exclamar sonidos de placer y me deje caer hacia atrás sobre su hombro varonil.
Uno de sus dedos penetró mi chuchita, era grueso y áspero, el cual se movía hacia adentro y hacia fuera,
-Estas mojadita!!-
Me dijo Fabián y era cierto, yo eyaculaba grandes cantidades de jugos lubricantes en mi vagina. La otra mano de él, me apretaba las tetas sobre el vestido, como tenía un generoso escote, fue fácil que metiera su mano adentro y masajear mis senos a su gusto. Cuando ya me tenía muy caliente, me volteó y me abrazó para buscar mis labios, fue un beso lleno de saliva, sus dos manos ahora sujetaban mis nalgas. Por un momento pensé en detenerlo, como era posible que me estuviera metiendo con un albañil, pero mi calentura ya era indetenible, intenté decirle que me soltara,
-no está bien esto!!- le dije,
Pero lejos de soltarme metió sus manos por atrás dentro de mis calzones y sus dedos nuevamente jugaron con mi chuchita, mientras sus labios descendían hacia mis tetas, las chupó abundantemente, sus labios apretaron mis pezones y los jalaron como si fuera de hule, yo gemí, este hombre parecía un pulpo sus manos estaban por todos lados.
Fabián me levantó por los muslos, yo me prendí de su cuello y me cargó hacia la mesa del comedor, allí me acostó y me rompió mi calzón en pedazos para quitármelo. Eso fue muy excitante.
Después de eso, me abrió las piernas y yo todavía intenté en vano tapar con mis manos mi chuchita, en un gesto instintivo, ya que el único que había visto mi intimidad era mi esposo, él con lujo de fuerza me las quitó de allí y su boca me empezó a lamer mi chuchita. Su lengua era caliente y viscosa, sus dedos abrieron mis pliegues vaginales para permitirle llegar a lo más íntimo de mi vulva.
Mi reacción fue decir
-ayy no!!-
Y con mis manos jalarle el pelo a Fabián, pero era más por inercia que por querer retirarlo de mi coño, ya que me daba deliciosas sensaciones.
Así también Fabián abría mis piernas cuando, por la estimulación yo las cerraba. Que clase de mamada me dio esa vez ese hombre, no recordaba cuando fue la última vez que mi marido me había comido la chuchita de esa manera. No tardé en obsequiarle una jugosa venida que mojó toda mi vagina de nuevo entre gemidos y quejidos que yo daba de gusto.
A los pocos minutos sentí su dedo grueso y áspero penetrarme la vagina, y luego lo empezó a pajear dentro de mí. Así también sus labios y lengua estaban sobre mi clítoris, por inercia nuevamente le pedí que se detuviera, pero lógicamente no lo hizo. Ese hombre me hacía estremecer toda sobre la mesa del comedor, un orgasmo nuevamente me hizo revolverme allí acostada. La boca y los labios de Fabián eran una máquina de chuparme el coño.
La cosa no terminaba allí, uno de los otros dedos de Fabián me acarició mi ojito del culo y lubricado con mi eyaculación vaginal, lo fue introduciendo en mi colita en forma lenta, le volví a pedir casi gimiendo que no lo hiciera, pero su dedo abrió mi esfínter y se introdujo en mi recto. Ahora tenía un dedo en mi chuchita y otro en mi colita, de la misma mano, mientras me los pajeaba ahora ambos, sus labios apretaban mi clítoris, no tardé mucho en venirme de nuevo, era increíble haber tenido tres orgasmos en poco tiempo a manos de la lengua de Fabián.
De pronto sentí que Fabián sacaba sus dedos de mi interior y se preparaba para follarme. Bajó su overol y sentí su gordo glande jugar con mis labios vaginales, él lo estaba frotando por el largo de mi chuchita y en ocasiones en mi colita, de pronto sentí como me penetró y luego comenzó a moverse en un rico vaivén, cada vez sentía su verga más adentro de mi. Luego sus manos se posaron en mis tetas y me apretó los pezones. Sus bombeos eran cada vez más intensos y fuertes, por fin oí gemir y pujar a Fabián de la fuerza que me cogía. Yo me quejaba como loca y gemía gozando todo lo que me daba.


Última edición por CANTI*; 17-08-2013 a las 13:49:05
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