Menos mal que era un amistoso. Porque de otro modo, a Petr Jiracek le hubiera costado dormir. El volante de la República Checa definió muy lejos del arco tras un pase que lo dejó casi debajo de los tres palos y sin amenaza alguna por parte del arquero rival o de los defensores rivales. Hasta ese momento, su equipo le ganaba 1-0 a Hungría, que luego llegó al empate con el que finalizó el partido.