Tema: Fui Infiel
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Antiguo 07-08-2013 , 00:11:12   #3
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Predeterminado Respuesta: Fui Infiel

Eso era exactamente lo que yo quería, que me comparara con una puta. Aumente el ritmo de mis movimientos circulares y él no paraba de gemir mientras agarraba mis tetas que no paraban de juguetear al compás de mis movimientos cuando de repente junto a un gemido suyo sentí como su semen caliente se esparcía dentro de mi chocho y fue inevitable, él logró su orgasmo.

Tras un momento, me levanté de mi lugar para dando la espalda a mi compañero volver a incrustarme en su estaca que no perdía dureza a pesar de su reciente eyaculación. Una vez lo tuve totalmente dentro, tiré mi cuerpo al frente y movía mi cadera para meter y sacar aquel duro miembro de mi cuerpo. Él empezaba a empujar su cadera hacia arriba enterrando bien su pene dentro de mí. Tras un rato de penetración comencé a sentir cómo él colocó uno de sus dedos en la puerta de mi ano para luego meterlo lentamente y lo dejó allí un par de segundos. Retiró su dedo, lo lamió y lo volvió a introducir logrando en mí un placer inusitado.

Él ahora metía y sacaba su dedo de mi culo con velocidad mientras yo tiraba mi cuerpo adelante y atrás. Él nuevamente sacó su dedo pero esta vez no solo chupó uno sino dos de sus dedos los cuales clavó en mi ano sin contemplación mientras yo solo podía disfrutar el momento. Daniel comenzó a meter y sacar sus dedos de mi orificio cada vez con más velocidad hasta el punto en que me levanté de su pene, le di un par de lamidas para lubricarlo y volviendo a la anterior posición me lo enterré en el culo. El placer que sentí fue inmenso y él correspondió suspirando de placer.

Aquel joven tomó mi cintura con fuerza e incrustaba su verga en mi concha con cada movimiento que era acompañado por el sonido que producía el choque de nuestras pelvis mientras yo solo podía tocar mis tetas aumentando mi placer. Él sabía cómo moverse y no tardó en hacer que mi orgasmo se hiciera presente.

Mientras yo intentaba recuperarme del reciente orgasmo él no paraba de atravesarme con su verga. Lego de un momento, él tomando mi cintura me sacó su verga y me pidió que me colocara en 4 patas mientras él se arrodillaba tras de mí. Apenas estaba acomodándome cuando él tomó mi cintura y me enterró su verga por el orto hasta el fondo de mí. Daniel tomó el tacón de mis zapatos, los cuales aún tenía puestos y movía su cadera con vigor, pero tras un par de minutos sacó imprevistamente su miembro de mi ano para tras un par de sacudidas echarme un chorro de leche caliente en las nalgas y en mi espalda que sentía el calor de aquel líquido. Tras terminar él me dijo:

¿Te gusta mi lechita?

Si, claro que me gusta

¿Quieres probar mi leche?

Sí, me muero por probarla.

No te muevas, espérame un momento.

El joven que ya tenía el pene flácido alió desnudo del cuarto pues mientras nosotros fornicábamos todos habrían quedado dormidos. Yo me tiré en la cama boca abajo esperando que el esperma que aquel chico me había impregnado secara. Tras un par de minutos el joven volvió con la verga nuevamente dura. Él rodeó la cama y sin que yo me moviera, haló mi cabello para que yo levantara la cabeza y tomando su pene con una mano la colocó en mi boca mientras no paraba de decirme que lo mamara. Yo abrí mi boca y tomé su cintura con mis manos mientras él despiadadamente metía su miembro hasta tocar mi garganta.

Un par de ocasiones, este roce entre su pene y mi garganta hacía que yo tosiera y él simplemente sacaba su pene para darme un par de bofetadas con él sin soltar mi cabello. Él pasaba su pene por toda mi cara restregándome los ojos la nariz, las mejillas y la frente con su húmedo miembro y tras esto volvía a incrustármelo en la boca. Tras un instante él hizo que yo girara quedando mi cara mirando el techo de aquel cuarto. Sin esperar, agitó su pene y para sorpresa mía lanzó un enorme chorro de esperma que alcanzó mi pecho. Daniel había logrado con su esperma dibujar una línea desde uno de mis senos hasta el mentón, pero él no se detendría aún pues me pidió que me arrodillara, y tras tenerme así pude ver que su pene estaba aún duro. Lo tomé entre mis manos, lo sacudí un poco y lo lamí retirando el semen que había quedado en él.

Él me pedía que lo lamiera y así lo hice pasé una y otra vez mi lengua por su venoso tronco para luego meterlo en mi boca. Yo succionaba aquel pene con pasión y él me pedía que no parara. Yo miraba sus ojos fijamente mientras colocaba su pene sobre mi lengua para jugar un poco con él. Volvía a meter su pene en mi boca y lo sacudía dentro de ella haciendo que este golpeara contra mis dientes, pero él no pudo aguantar más y tras sacar su pene de mi boca lo sacudió y tiró su espeso semen sobre mi cara para luego esparcirlo aún más con su mismo miembro el cual lamí pues estaba provocativamente untado de leche caliente.

Al terminar, Daniel se tiró sobre su cama desnudo con su miembro flácido sobre su abdomen. Fue inevitable el morbo que me generaba ver mi apariencia así que solo vistiendo mis medias y tacones, fui a un gran espejo que había a la salida de aquel cuarto y vi como aquel joven logró cubrir toda mi cara y mi pecho de espeso semen notando cómo hasta mis medias habían sufrido por el impacto de las eyaculaciones de aquel muchacho. Fui al baño y limpié mi cara pero decidí dejar el resto de mi cuerpo cubierto de leche, me excitaba la sola idea de estar junto a mi marido mientras estaba sucia por semen de otro. Así fue, me dirigí al cuarto donde Daniel yacía desnudo y dormido, me vestí, le dí un beso al joven mientras pasaba la mano por su pene y me fui al lado de mi esposo a dormir un poco pues estaba rendida.

Al siguiente día, mi esposo me despertó y me dijo que debíamos irnos pero le pedí que esperara un momento que me despediría de Daniel pues no había podido agradecerle por prestarme su cuarto mientras pasaba mi "dolor de cabeza". Al llegar allí él estaba ya despierto y al verme retiró las cobijas mostrándome su pene que estaba otra vez erecto, pero yo le dí un beso a él y una lamida a su insaciable verga para luego irme a casa. Salí con mi esposo y llegamos a casa donde me quité la ropa frente a él para vestirme con algo más cómodo pero el muy idiota no vio siquiera las manchas de esperma en mis negras medias. Me acosté en mi cama y por mi mente pasaban las imágenes de aquella noche de feroz sexo.

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