Informe de Justicia y Paz documentó los horrores de los hombres de Mancuso en Norte de Santander.
Los abusos, torturas y violaciones sexuales contra 39 mujeres del Catatumbo a manos de los paramilitares de Salvatore Mancuso están a punto de ser reconocidos como delitos de lesa humanidad.
Así lo contempla un informe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, que documentó en 52 páginas los horrores perpetrados por los hombres de Mancuso en 29 municipios de Norte de Santander.
Esos abusos, que van desde violaciones sexuales, prostitución forzada y esclavitud sexual, fueron cometidos entre 1999 y el 2004, como parte de lo que la Fiscalía considera un ataque contra la población civil “generalizado, sistemático y reiterado”. Esa calificación abre las puertas para que la justicia eleve esas conductas a delitos de lesa humanidad, que no prescriben.
Aunque se sabe que los crímenes son muchos más de los reportados tanto por víctimas como por victimarios, los 39 casos documentados reflejan el sometimiento al que estaban expuestos los habitantes del Catatumbo durante el imperio ‘para’.
La realización de retenes ilegales que precedían las violaciones fue una de las prácticas. Una de las historias reconstruidas por los fiscales de Justicia y Paz es el de una joven que tenía 16 años en el 2001 y que fue una de las tres mujeres violadas por las Auc en un retén entre Cúcuta y la población de El Tarra, de la que debió huir poco después, embarazada de gemelas.
De las 39 víctimas cuyos casos han sido reconstruidos, siete quedaron embarazadas producto de las violaciones. Algunas de las mujeres fueron víctimas de más de un ataque. “La quinta vez fue en el mirador donde asesinaron al dueño del bar Brisas, que era mi patrón (...) Había 20 hombres y nos tocó estar con ellos, fuimos amenazadas, nos decían lo mismo, que si llegábamos a denunciarlos o le decíamos al comandante ‘Camilo’ (jefe paramilitar de la zona), segundo de Mancuso, ellos nos mataban”, dijo una de ellas.
El informe reporta ataques contra siete niñas entre los 10 y los 13 años.
Ahora, como máximo responsable, Salvatore Mancuso debería ser condenado en Justicia y Paz por los crímenes sexuales cometidos por sus hombres.
El capítulo de la violencia sexual, del que también hay dolorosos testimonios en Sucre, Magdalena y Urabá, entre otras, es uno de los más oscuros del conflicto y la impunidad que lo sigue acompañando ha llamado la atención de la Corte Penal Internacional, que le pidió a la Fiscalía un reporte del avance de sus investigaciones.