Range Rover Mansory: podría haber sido mucho peor
El preparador germano Mansory muestra su visión propia sobre la cuarta generación del Range Rover. El reto, mejorar al que se ha considerado como el mejor coche del mundo. Y lo cierto es que para tratarse de Mansory, aficionados a los excesos estéticos, se trata de una preparación bastante comedida.
El Range Rover según Mansory se podría resumir en tres palabras: fibra de carbono. El ligero y manido material viste la mayor parte de elementos incorporados a la carrocería del todo terreno. En el frontal es donde vemos más cambios: unas defensas más agresivas, con un número excesivo de entradas de aire y luces de tipo LED diurnas, seguido del capó, el labio y la parrilla. Todos en fibra de carbono, que también está presente en la zaga, tanto en el labio trasero como en el alerón de techo, así como en los espejos laterales.
En conjunto, el Range Rover gana en musculatura y aumenta su anchura en 60 mm, gracias principalmente a los generosos faldones laterales. Mansory también añade un nuevo sistema de escape deportivo y unas llantas en diamante pulido de 22 pulgadas. En lo que respecta al interior, será totalmente personalizable y estarán disponibles materiales como la madera, la fibra de carbono o la piel de Alcántara.
Pasando al capítulo mecánico también hay novedades. Los alemanes toman como base el Diesel SDV8 de 4,4 litros y 339 CV, elevando su entrega en 70 CV hasta los 409 CV. Si estáis pensando que la inyección de potencia es poca, tranquilos, Mansory ya ha anunciado que está trabajando en un kit de potenciación para alcanzar los 650 CV. Mejorar, no mejora, pero bien pensado, el estropicio podría haber sido mayor.
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