| Staff Retirado Con Honores Denunciante Dorado | Respuesta: El Trodon- Homoreptiloide El notable arqueólogo Herman Busse de la Guerra en su libro “Introducción al Perú” (1966) comenta que: “La primera noticia de este arte en piedra la tuvieron los hermanos Soldi a finales de 1961, cuando algunos "curiosos", residentes en la parte Sur del valle de Ica, les mostraron ejemplares obtenidos en tumbas de la región. Al año siguiente, a consecuencia del corte que la avenida del río produjo en un pequeño barranco, la cosecha fue grande y numerosas personas acudieren a los conocidos coleccionistas para ofrecerles venta de los extraños objetos encontrados (…) dos distinguidos coleccionistas de antigüedades peruanas, que las tienen selectas y numerosas -los hermanos Soldi: Pablo y Carlos, éste copropietario de la hacienda Ocucaje, afamada por sus vinos (kilómetro 30 al Sur de Ica)-, dieron a conocer, si se acepta la autenticidad de las piezas, en el mes de agosto, un nuevo testimonio artístico de los remotos pobladores de la región. En número de ciento quince, ora pequeñas, de no más de cuatro o cinco centímetros, ora grandes, como de veinte o poco más, las formas muy diversas -como las da la naturaleza, cogidas al azar por el extraño artista, sin ninguna exigencia-, Carlos Soldi mostró al autor de este libro las raras e intrigantes piedras de su colección, en cuyas superficies, por lo general irregulares, aparecen, unas veces incididas como en la cerámica Chavín, otras en ligero altorrelieve, figuras cuya determinación estilística constituye un difícil problema”. Y al igual que Pezzia y Agurto, Busse describe el contenido de los primeros grabados que no destacan precisamente por ofrecer dibujos sorprendentes: “Carlos Soldi ha clasificado las piezas de su colección -todas ellas adquiridas a los huaqueros, sin otras referencias que las imprecisas de estos hombres rústicos-, obteniendo los siguientes resultados: 46 antropomorfas, 11 de pesca, 12 de lobos marinos, 18 de aves, 6 de langostas o camarones, 6 de serpientes y 4 de sapos. El resto se distribuye en un grupo miscelánico.” Como queda patente los diseños comunes y conocidos, animales diversos y escenas cotidianas, son reflejados frecuentemente en las primeras piedras grabadas aparecidas en Ica, que sin embargo, misteriosamente, van dejando paso, con el tiempo, a los grabados más fantásticos y extravagantes de dinosaurios y operaciones médicas que tienen mayor salida (venta) e interés de los coleccionistas y compradores. Por ejemplo en una primera época de hallazgo de piedras, siempre adquiridas a huaqueros, los hermanos Soldi creyeron, por sus naturales y sencillos dibujos, que eran obra de las antiguas civilizaciones andinas. El Dr. Cabrera decía en su libro “El mensaje de las piedras grabadas de Ica” (1976): "los hermanos Soldi, que habían formado la primera colección (…) creían que los ejemplares que obraban en su poder habían sido concebido por artistas incas”. Obviamente si los grabados hubieran albergado dibujos extravagantes e inusuales, los Soldi, habituados al contacto con el ceramio local, hubieran advertido de este hecho. Sin embargo es claro que los primeros coleccionistas no dudaron en considerarlas piezas normales de arqueología. Busse en su libro recoge la opinión de Carlos Soldi: "Son auténticas -dice- y descubro en ellas, examinadas desde el punto de vista tipológico, gran afinidad entre sus personajes y los que aparecen en el arte chavinoide del Sur del valle de Ica, que es gemelo de Paracas". Para continuar diciendo: "No descarta Soldi la posibilidad de una manifestación artística tardía, de la época transición, siglo XVI. Algunas escenas de campo y no pocos grupos coreográficos en los que aparecen bailarines cubiertos con máscaras cornudas, hacen pensar, en efecto, en una época de mestizaje artístico, de influencia española. "Los grupos aborígenes, después del primer impacto de la Conquista, vivieron durante los siguientes cincuenta años, hasta Toledo, a la manera de sus antepasados libres, pero adoptaron muchos elementos occidentales. Estas piedras con dibujos y altorrelieves podrían ser expresión artística de aquella época”. El propio medico iqueño no ignoraba éste circunstancial y providencial hecho, y así lo detallaba en su obra cuando describe la colección del hermano de Félix Llosa Romero, amigo de infancia y persona que le regaló la primera piedra grabada en 1966 “entonces pude ver por primera vez una gran cantidad de estos grabados pétreos. Vi dibujos de aves, lagartos, arañas, serpientes, peces, camarones, sapos, tortugas, llamas”. Insistiendo en éste importantísimo aspecto Busse escribe que: “En algunas piedras de tamaño mayor -dice Pablo Soldi en una exposición sumaria-, el artista ha pretendido insinuar escenas religiosas, campestres o de pesca. Destaca entre estas representaciones, por la perfección del trazo y el pulimento de la piedra, una de loros comiendo maíz en la planta misma, que es toda una revelación de la técnica del arte lítico, trabajo realmente asombroso". Lo que demuestra que las primeras representaciones de las piedras de Ica parecían ser coetáneas con las civilizaciones del área y mostraban escenas o diseños muy próximos a los reflejados en la abundante y decorada cerámica precolombina. Pero todo cambia a partir de 1966 cuando el Dr. Javier Cabrera Darquea, prestigioso cirujano y descendiente de los fundadores de la ciudad de Ica comienza a coleccionar piedras grabadas. Primero para exponerlas en la Casa de la Cultura de Ica, de la que es presidente, para posteriormente, tras su destitución (1966-196 trasladarla a su propio domicilio. Allí establece su museo privado, iniciando su peculiar cruzada para demostrar la autenticidad de las rocas labradas que se transforman ante los ojos del Dr. Cabrera en una revelación apócrifa de nuestro pasado. Dinosaurios, operaciones quirúrgicas, extrañas maquinas voladoras y demás elementos fabulosos aparecen ahora por doquier en los gliptolítos alejándose por completo de los simples esbozos de los primeros patrones artísticos. Para el Dr. Cabrera, que se ha convertido en un comprador compulsivo de piedras grabadas, el mensaje oculto de aquellas rocas nos hablaba de la humanidad gliptolítica, los primeros hombres que habitaron la Tierra hace millones de años. Su principal aliado, un campesino del Ocucaje, Basilio Uchuya que decía conocer el emplazamiento de las piedras en el desierto y que se las suministraba, por un módico precio, en gran cantidad. Alejandro Pezzia señala que en el año 1968 el Dr. Cabrera tenía una colección, la mayor de Perú, con mas de 1500 piedras grabadas, que irían en aumento con el paso del tiempo. Así mismo daba una larga lista de algunos de los coleccionistas que habían atesorado dichas rocas: “Sr. Carlos Soldi, Dr. Santiago Quiroz, Dr. Cesar Almeida, Arquitecto Santiago Agurto Calvo, Sr. Jaime del Solar y otras”. Otro dato a tener en cuenta es que todos los propietarios de piedras grabadas, tanto los hermanos Soldi, Agurto Calvo, Dr. Cabrera, etc, compraban las piedras a los huaqueros y nunca tuvieron información ni acceso directo al lugar de la extracción de las rocas. Pezzia aclara rotundamente este concepto cuando afirma que: “El Museo Regional de Ica, posee una importante colección de piedras grabadas que pasan del número ochenta y todas ellas no tienen procedencia científica, han sido la mayor parte comprada y la otra obsequiadas al museo”.
Última edición por proyectofenix; 02-07-2013 a las 19:26:40 |