Respuesta: El Trodon- Homoreptiloide
Pezzia insiste en la extrañeza de los hallazgos ignorados hasta la fecha por las numerosas exploraciones científicas que habían acudido previamente a la zona y que sólo circularan en manos de huaqueros. En su obra enumeraba 4 incongruencias tales como que: “las piedras solamente aparecen en el año 1961, nunca antes fue descubierta en los trabajos de campo por destacados arqueólogos; que las piedras habían sido descubiertas por huaqueros; que para elaborar tales piedras era necesario instrumentos de metal no conocido por los antiguos peruanos y finalmente que algunos de los diseños que exornan las piedras no corresponden a las culturas de la región.”. Aunque el arquitecto Santiago Agurto poseedor de una amplia colección de piedras de Ica realizó un estudio científico de las mismas apoyando la teoría de que las rocas pudieron ser trabajadas con elementos a disposición de los antiguos habitantes del Perú. “Todas las piedras son andesitas fuertemente carbonizadas, a pesar de que por su coloración y textura externa parecen ser, entre sí, de distinta naturaleza. Las piedras proceden de capas de flujos volcánicos correspondientes a series del mesozoico característico de la zona. La acción del intemperismo ha atacado la superficie de las piedras, cambiando los feldespatos en arcilla, debilitando por tanto su grado de dureza externa y formando una especie de cáscara que rodea la parte interior. La dureza exterior corresponde en promedio al grado 3 de la escala de Mohns, llegando a ser hasta de 4 y medio grados en la parte interna no atacada por el intemperismo. Las piedras pueden ser trabajadas prácticamente con cualquier material duro como huesos, conchas, obsidiana, etc., y, naturalmente, con cualquier instrumento metálico prehispánico...” recogía Agurto en un articulo de prensa en el Comercio titulado “Las piedras mágicas del Ocucaje” (1966), donde detallaba un informe encargado a la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Ingeniería y elaborado por Fernando de las Casas y César Sotillo. En el mismo reportaje indicaba el contenido de los dibujos grabados en las piedras que nos desvela una pista interesante a seguir: “cosas inidentificables, insectos, peces, aves, felinos, figuras fabulosas y seres humanos, unas veces singularmente y otras mezcladas en elaboradas y fantasiosas composiciones”. Pezzia también habla en su obra de los diseños elegidos por los artesanos de las piedras que no se alejan en demasía de lo conocido en el arte antiguo peruano: “representaciones de lagartos convencionales, sapos, cuadrúpedos, loros, insectos y figuras múltiples (…) Muchos de los diseños encajan por sus grandes analogías con los estilos de la Cultura Paracas, Nasca, Tiahuanaco e Ica, en especial los motivos de peces serpientes, loros e insectos” . De nuevo se hace referencia a la familiaridad de los contenidos con las culturas locales. Al igual que todos los coleccionistas, el arquitecto Santiago Agurto Calvo había comprado las piedras a huaqueros del Ocucaje y no había verificado la procedencia de las mismas. Pero según todas las crónicas los primeros coleccionistas de las extrañas rocas fueron los hermanos Carlos y Pablo Soldi, que aunque algunas fuentes señalan que comenzaron a comprar piedras labradas en el año 1955, no fue hasta el año 1961 cuando se documenta tal hecho vinculado al desbordamiento del río Ica lo que provoca, supuestamente que una gran cantidad de piedras grabadas queden a la vista de todo el mundo. El periódico “La Prensa” publica un articulo en 1975 titulado “El enigma de las piedras” donde indica que: “Se comenzaron a encontrar piedras, de forma masiva, hace unos 15 años, cuando una especie de desviación del río Ica hizo afluir sus aguas sobre las tierra vírgenes de la zona del Ocucaje. Se hallaron entonces grandes cantidades de piedras grabadas. Seguidamente, los huaqueros (saqueadores de tumbas, buscadores de tesoros) abundaron para negociarlas, y más recientemente, falsificaron algunas. Estos últimos son los responsables de la confusión y la incertidumbre”. . |