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Antiguo 07-06-2013 , 20:38:58   #4
PEDROELGRANDE
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Kaffeetrinker 2 Respuesta: El 'rockstar' literario

Cita:
Iniciado por QUEMANTANALETA Ver Mensaje
libros del man???
[code]—dice el escritor Alberto Fuguet en la introducción de ¡Que viva la música!, la única novela que Caicedo publicó en vida[/code]

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¡Que viva la música!
Andrés Caicedo
¡Que viva la música! es una novela de iniciación. Es la invitación a una fiesta sin sosiego, donde su protagonista dejará que el mundo baje hasta el pozo sin fondo de sus propios excesos. Pero con felicidad. Hay un pacto secreto con la muerte en esta danza de María del Carmen Huerta, la rubia protagonista de estas páginas que, sin importar que proceda de una familia acomodada, se entrega por completo a la música y la decadencia.

Pero es la muerte dulce de las celebraciones: el paisaje, los afectos, la noche, la niñez que huye, la adolescencia triunfal, el rock and roll, los Rolling Stones, la salsa, Ricardo Ray, Bobby Cruz, las drogas, Cali (o Kali, según la ortografía de la narradora).

Es, así mismo, una iniciación al descubrimiento de una ciudad colombiana (única, mágica e irrepetible), que comienza por el cielo del Norte, con su Avenida Sexta, su parque Versalles y sus parajes mágicos, hasta llegar al infierno del Sur con su caseta Panamericana, su río Pance, sus barrios más allá de Miraflores, su cordillera de los Andes alada y los refugios de la salsa y el sexo en los límites finales de la calle quince.



LA CRÍTICA HA DICHO

«Esta novela es un manuscrito de las memorias que ha terminado María del Carmen Huerta, una adolescente burguesa, miembro de la juventud perdida de Cali, acerca del verano violento de 1972. Su monólogo, que tiene el ritmo vertiginoso de una catarata desbordada, es cómico, triste, delirante y tiene una fiebre de 103 grados». Jaime Manrique

«En esta era de twitter y iPhones, chats y Skype, WhatsApp y YouTube, Caicedo parece el autor natural para narrar esta nueva generación: gente conectada y desconectada, con una sobredosis de información pero con emociones que no entienden del todo o que no pueden controlar». Alberto Fuguet



ESTRACTOS DE ¡Que viva la música!

Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: «Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa». No era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo.

Alguien que pasara ahora y me viera el pelo no lo apreciaría bien. Hay que tener en cuenta que la noche, aunque no más empieza, viene con una niebla rara. Y además que le hablo de tiempos antes y que… bueno, la andadera y el maltrato le quitan el brillo hasta a mi pelo. Pero me decían: «Pelada, voy a ser conciso: ¡es fantástico tu pelo!». Y uno raro, calvo, prematuro: «Lillian Gish tenía su mismo pelo», y yo: «Quien será esta», me preguntaba, «¿una cantante famosa?». Recién me he venido a desayunar que era estrella del cine mudo.

Todo este tiempo me la he venido imaginando con miles de collares, cantando, rubia total, a una audiencia enloquecida. Nadie sabe lo que son los huecos en la cultura.

Todos, menos yo, sabían de música. Porque yo andaba preocupadita en miles de otras cosas. Era una niña bien. No, qué niña bien, si siempre fue rebuzno y saboteo y salirle con peloteras a mi mamá. Pero leía mis libros, y recuerdo nítidamente las tres reuniones que hicimos para leer El capital, Armando el Grillo (le decían Grillo por los ojos de sapo que paseaba, perplejo, sobre

mis rodillas), Antonio Manríquez y yo. Tres mañanas fueron, las de las reuniones, y yo le juro que lo comprendí todo, íntegro, la cultura de mi tierra. Pero yo no quiero acostumbrarme a pensar en eso: la memoria es una cosa, otra es querer recordar con ganas semejante filo, semejante fidelidad.

Yo lo que quiero es empezar a contar desde el primer día que falté a las reuniones, que haciendo cuentas lo veo también como mi entrada al mundo de la música, de los escuchas y del bailoteo.

Obra [editar]

La mayoría de sus escritos han sido publicados póstumamente. Gracias a la labor editorial de algunos de sus amigos, han salido a la luz libros que recopilan sus cuentos y guiones para teatro, así como sus ensayos críticos sobre cine. Así mismo, han sido publicadas algunas cartas que envió a su madre, hermanas y amigos, las cuales permiten evidenciar sus turbulentos estados emocionales. Algunas de las recopilaciones más conocidas son:
Mi Cuerpo es una celda(200Bogotá: Norma.
El libro negro de Andres Caicedo (200. Bogotá: Norma.
El cuento de mi vida (2007). Bogotá: Norma.
Noche sin fortuna / Antígona (2002). Bogotá: Norma.
Ojo al cine (1999). Bogotá: Norma.
Angelitos empantanados o historias para jovencitos / A propósito de Andrés Caicedo y su obra (1995). Bogotá: Norma.
Recibiendo al nuevo alumno (1995). Cali: Editorial de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle.
Destinitos fatales (1984). Bogotá: Oveja Negra.
Berenice / El atravesado / Maternidad / El Tiempo de la ciénaga (197. Cali: Editorial Andes.
Novelas [editar]
¡Que viva la música! (1977)
Noche sin fortuna (inconclusa) (1976)
La estatua del soldadito de plomo (inconclusa) (1967)
La Vida de Jose Vicente Diaz Lopez (inconclusa) (1975)
Cuentos [editar]
Pronto (1976)
En las garras del crimen (1975)
Maternidad (1974)
El pretendiente (1972)
El tiempo de la ciénaga (1972)
El atravesado (1971)
Destinitos fatales (1971)
Calibanismo (1971)
Patricialinda (1971)
Antígona (1970)
Berenice (1969)
Lulita, ¿qué no quiere abrir la puerta? (1969)
Felices amistades (1969)
El espectador (1969)
De arriba a abajo de izquierda a derecha (1969)
Besacalles (1969)
Vacíos (1969)
Por eso yo regreso a mi ciudad (1969)
Los mensajeros (1969)
Los dientes de Caperucita (1969)
Infección (1966)
Calicalabozo (1966), compuesto por quince relatos entre los cuales destaca "Infección"
El silencio (1964)
Guiones de cine y teatro [editar]
Un hombre bueno es difícil de encontrar (1972)
El fin de las vacaciones (1967)
Recibiendo al nuevo alumno (1967)
El mar (1967)
Los imbéciles están de testigos (1967)
La piel del otro héroe (1967)
Las curiosas conciencias (1966)

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