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Antiguo 21-05-2013 , 13:09:16   #2
*ADRiiA/N*
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Predeterminado Respuesta: Las Mil y Una Noches De 'Pacho' Maturana

Su paso por el Valladolid casi lo lleva a dirigir el Real Madrid. ¿Es verdad que alcanzó a firmar el contrato?

Sí, yo firmé el contrato y hasta pedí nuevos jugadores, pero tenía que esperar a que terminara la temporada. Lo que pasa es que, mientras tanto, el Madrid tuvo que llamar a Radomir Antic para salvarse del desastre. Y él sacó 19 de 20 puntos posibles. Y se quedó. Ellos fueron muy correctos y me dijeron: “quédese como mánager”. Y yo dije: “yo no sé hacer eso”. Me ofrecieron una indemnización, y yo dije: “pero de qué, si yo no he entrenado ni un minuto”.

Se van a cumplir 20 años del 5 de septiembre de 1993, el día que Colombia le ganó 5-0 a Argentina.

Solo puedo decir que fue el resumen de todo un historial de entrenamientos, de partidos, de coincidencias, de un ambiente espectacular, de unas eliminatorias bien llevadas. Pero ojo, el 5-0 fue un partido complicado. Empezando el segundo tiempo, con el 0-1 a favor, Óscar Córdoba era la figura. Luego todo salió redondito. Y luego me di cuenta de que fue una gesta importante. Ese 5-0, más allá del resultado, fue como una venganza de muchas partes. En alguna ocasión yo iba caminando en Nigeria y estaban unos “peladitos” jugando. Yo me quedé viéndolos y uno me dijo “Maturana, Argentina cero, Colombia five”.

El tema es que a Argentina le fue mejor en el Mundial del 94 y Colombia volvió con el desastre deportivo y la tragedia nacional: un jugador muerto.

El fútbol es de tiempos y Faustino Asprilla no era el mismo, venía de una lesión; “el Tren” Valencia venía de estar no sé cuánto tiempo enyesado; el Pibe se jodió contra Suecia. El 5-0 fue un gran momento y USA 94 fue un gran mal momento. ¡Ojo!, en 2002, Argentina llevó tal vez la mejor selección que yo he visto en toda mi vida. Ese equipo ganó las eliminatorias galopando y, en la primera ronda del Mundial, salió como nosotros. Todo lo que sube baja. Otra cosa que pasó es que en Colombia tenés que saber que no podés desligar al fútbol de su contexto social y ese fue un momento jodido: muerto por aquí, muerto por allá; amenaza por aquí, amenaza por allá.

Y está ese oscuro episodio en que el Cartel de Cali se llevó a la selección a una de sus fincas para ofrecerles diferentes sumas de dinero a los jugadores si avanzaban en el Mundial.

Yo no me acuerdo de haber estado con la selección con los Rodríguez. Yo sí me acuerdo que una vez me invitaron a la Federación, por la noche, a un acto donde estaba Nicolás Leoz, Julio Grondona, quienes vinieron, expresamente, a condecorar a Miguel Rodríguez como benefactor del fútbol de Suramérica. Y le colgaron una “güevonada”. A eso sí me invitaron a mí. Pero con los jugadores, no. Supe que a los jugadores los reunieron y que había una plata para el que hiciera el número 10, que era Samper. Eso sí sé yo. Pero no fueron a todos. Óscar (Córdoba) fue el primero que salió con ese cuento, y creo que “el Pibe”, después. Ellos escogieron a dos o tres jugadores que eran los que hacían la campaña para el número 10. Pero no fue toda la selección, que yo sepa.

Y de nuevo a España, al Atlético de Madrid…

Cuando empezó la Liga le metimos seis al Valladolid. Entonces vino la tragedia: Pirri fue el primero, fractura de tibia y peroné; Simeone, fractura de clavícula; después, Caminero, ruptura de no sé qué güevonada. Ahí se acabó el proyecto.

La selección de Ecuador fue un gran aliciente para su carrera. Volvió la fama, ¿no?

Estuve de 1995 a 1997. Repetí cosas que hice con Colombia: primera vez que Ecuador le gana a Argentina, a Uruguay, a Paraguay. La manera como el pueblo se envolvió en el proyecto ayudó mucho. Fue un sentimiento colectivo. Luego siguió el Bolillo y luego Luis Fernando Suárez.

Y se viene a Millonarios. ¿De verdad que fue el peor error de su vida, como lo ha dicho?

Sí. Fue la más mala decisión que tomé en toda mi vida. Fue una zancadilla del ego porque dije: “Hijueputa, dirigir los tres más grandes de Colombia y de pronto quedar campeón con ellos”. Pero no. Cuando llegué a Bogotá, me encontré con que Los Comandos me visitan en la sede con pancartas e insultos. Me di cuenta de que eran pelados de 16 y 17 años que nacieron odiándome, porque yo era el enemigo público de ellos a finales de los ochenta. Y nunca lo perdonaron.

Y aparece Costa Rica...

Con ellos gané la copa UNCAF. Suficientísimo. Entonces en el camino apareció Perú. Todo un sueño porque, con esos jugadores que tienen tradicionalmente, sin embargo, hay mucho insulto y el jugador no se siente amado.

Vuelve a la selección y sale campeón de América con Colombia, en 2001.

Murillo, “Totono”, Giovanni Hernández, “Aristi”, Bedoya... Nadie habla de esa gente dentro de la lista de la tal generación espontánea. Y mire usted, esos fueron los muchachos que ganaron el título más importante del país.

¿Qué imagen cultural le quedó impregnada, tras su primera experiencia en Arabia con el equipo Al Hilal?

Que conocí lo que mi papá me contaba de Las mil y una noches. Un día dijeron que no se podía salir porque venía una tormenta de arena y yo me dije: “No me voy a perder esto”. Y arranqué para el desierto. Y cuando vos empezás a mirar esa tormenta de arena, empezás a ver que las nubes son rosadas y a ver en ellas el genio que habita ahí, envuelto ahí. Y los truenos vienen y van, y vos ves que la nube ya es roja. Y ves la pelea de los genios. Y al final gana la noche y las estrellas brillan. Y el carro termina vuelto mierda y uno también, pero, ¡qué experiencia!

Y del desierto a la selección Colombia, por cuarta vez. ¿Es cierto que salió por la puerta de atrás?

Literalmente. Carlos Antonio Vélez y todos los demás periodistas pidieron mi cabeza cuando perdimos contra Venezuela por las eliminatorias a Alemania. La idea era sacar a “Pacho”. Después vino Argentina y antes de ese partido yo ya estaba echado. El Bolillo me llamó y me dijo que le habían ofrecido la selección a él. Cuando volvimos a la concentración, cada uno cogió su maleta y se fue. Nadie me dijo nada, ni siquiera me dieron un vehículo. Terminé en la calle echando dedo. Unas personas me recogieron y me llevaron al aeropuerto. Así terminó mi vida como director técnico de la selección.

Colón de Santa Fe, en Argentina; y de allí a Gimnasia y Esgrima de la Plata. ¿Dirigir en Argentina fue otro sueño cumplido?

Allá me di cuenta de que Colombia no existía en el fútbol. Hoy, internacionalmente, Colombia tiene un momento de esplendor. Pero antes nosotros no existíamos. ¡Que un técnico colombiano dirija en Argentina, eso es muy jodido!

Y después dirigió Trinidad y Tobago y luego de vuelta a Arabia, al All Nassar.

Es la hinchada más grande de Asia. Me empezó a ir divinamente, pero el príncipe se enloqueció y empezó a comprar jugadores carísimos. Al final trajo cinco jugadores, y el club quedó con un déficit el verraco. Los directivos me dijeron: “Pacho, nosotros no podemos seguir aquí, no le respondemos a usted por su plata, nos vamos”. ¿Y qué me quedaba?, irme.

¿Es cierto que allá todo se maneja con un maletín en efectivo?

Un día el príncipe me llegó con un maletín con 600.000 euros y me dijo: “Váyase a hacer la pretemporada en España. Esto es para el hotel y para todo”. Estuve un mes y pico con el equipo en La Montaña, un sitio cerca de Barcelona, junto a la casa de Johan Cruyff, quien iba a los entrenamientos a conversar conmigo de fútbol.

¿Es verdad que desde hace más de veinte años usted se reúne con un combo de técnicos italianos para hablar de fútbol?

Sí, con Arrigo Sacchi, desde que nos conocimos en Tokio en 1989. Cada año vamos a las montañas al norte de Italia y allá van Anchelotti y otros. No dejamos entrar a las mujeres. Vamos a hablar solo de fútbol.

Cómo es la vida de un miembro del comité FIFA, cargo que ha desempeñado usted desde 2001.

Vos vas a un campeonato y hacés un reporte sobre cuál es la actualidad del fútbol mundial en esa categoría. Un reporte que la FIFA se encarga de mandar a todas las federaciones. Vas a donde el entrenador de equis equipo y le preguntas todo: ¿cómo armó el equipo?, ¿a qué quiere jugar?, ¿qué dificultades tuvo? En fin. También doy cursos a entrenadores.

¿Usted tiene un lugar fijo en Suiza?

Digamos que sí. Yo llego a Suiza, tengo mi carro y mi chofer. Y ahora me acaban de nombrar en la Comisión de Fútbol, que es la comisión que habla sobre los problemas del fútbol mundial: fraude, doping, todas esas cosas. Ahí están Platini, Beckenbauer, Pelé, casi todos los veteranos.

¿Y qué hacen?


Hablar y hablar. Son cuatro reuniones al año: me han dicho que todos los que están ahí es porque han hecho algo grande por el fútbol.

¿O sea que usted está en las grandes ligas?

Creo que sí. Ahí está Bobby Charlton, Demetrio Albertini, un poco de gente que uno mismo se asombra.

¿Qué tiene que decirles a los que lo tildan de perdedor?

Yo tengo mis cositas que mostrar: una Copa UNCAF, una Copa América, una Copa Libertadores, una Copa Arabia, una Copa de Asia.

¿Cuál es o cuáles son sus partidos para enmarcar?

Hay tres: 1989, Nacional vs. Danubio (6-0); 1993, Flamenco vs. América (1-3). Y 1990, Colombia vs. Alemania (1-1).

¿Cuál es la frase más reciente que lo ha impactado?

Una me la dijo Guardiola: “Pacho, en el fútbol hay tanto que aprender; lo que pasa es que cuando sabemos bastantito ya estamos viejos”. La otra me la dijo Menotti: “Colombia va a volver, si se lo cree, porque tiene a Guarín”. Y sí, nosotros estamos enloquecidos con Falcao, y a veces, cuando uno ve a Guarín, cree que sí.

¿Colombia está lista para otro Mundial?

Hay un parentesco en la génesis de esta selección con la que me tocó a mí en el 93. Ya son más amigos que nunca, ya han sufrido, ya han llorado juntos, ya alcanzaron su madurez. No se puede triunfar sin un entorno calificado y ahora lo hay.

¿Pékerman fue un acierto?

Es bueno que haya venido Néstor: puso una distancia. Antes el técnico estaba hipotecado a recibir llamadas que había que contestar. Hoy hay un salto de calidad. No sé si a al Bolillo, por ejemplo, le hubiesen aceptado todo un equipo como el que trajo él.

¿Cuál fue la gran enseñanza del fútbol?

Me la dijo un príncipe en Arabia. “De qué te preocupas si los problemas son como las nubes y las nubes pasan. A veces se demoran un poco, pero pasan. No existe el problema eterno, Pacho”.

*ADRiiA/N* no está en línea   Responder Citando
 
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