Pasión, dolor y despecho fueron los tres elementos que llevaron a un hombre de aproximadamente 40 años, a quitarse la vida lanzándose a las aguas contaminadas del río Bogotá, a la altura del barrio Lisboa, localidad de Suba.
El hombre fue identificado según las autoridades como Miguel Ortiz Guerrero y de acuerdo con las investigaciones realizadas por unidades del Cuerpo Técnico de la Fiscalía, antes de acabar con su existencia dejó una carta y un celular.
La historia
Una de las hipótesis que se maneja en torno este caso es que Ortiz, un hombre entregado a su trabajo y al hogar desde el momento en que conoció a su esposa, juró amarla y respetarla.
Desde ese momento permaneció firme con su compromiso y de esa relación nació una hermosa criatura que fue la adoración de la pareja.
El tiempo fue pasando y el hombre, llevado por los coqueteos de una mujer mucho más joven, rompió el pacto y entabló una relación con ella, pero para que la muchacha no lo fuera a dejar le dijo que él era libre y que no tenía hijos ni esposa.
La jovencita, pensando que había encontrado su príncipe azul, se enamoró perdidamente de Ortiz, quien buscaba por todos los medios que su nueva conquista no se enterara de que él era un hombre comprometido hacía un año.
La relación continuó en paz y alegría. Pasaron varios meses, cuando una amiga de la jovencita se dio cuenta de que Miguel Ortiz estaba engañando a la muchacha y le narró todo.
La mujer en medio de su sorpresa comenzó a investigar y pudo corroborar lo manifestado por su amiga, y llevada por la cólera llamó a Ortiz y le pidió que se vieran en una cafetería para hablar del tema.
El sujeto acudió rápidamente a la cita y al llegar se sentó en una de las mesas del establecimiento público a dialogar con la joven.
Los minutos fueron pasando y de un momento a otro la esposa de Ortiz llamó a la amante por teléfono y le dijo que se vieran un momento para contarle la verdad. La dama se levantó como un rayo de la mesa y se dirigió a hablar con la cónyuge de Ortiz. Todo parece indicar que las mujeres llegaron a un acuerdo para dejar al descarado sujeto.
No lo perdonó
Al otro día la esposa de Ortiz Guerrero, guardando la esperanza de que su amado iba a estar de nuevo con ella, le preguntó que al fin con quién se iba a quedar. De acuerdo con las versiones conocidas por los reporteros de El Espacio, el individuo en forma cínica le comentó que se quedaba con la novia.
La señora al escuchar la respuesta decidió retirarse de la vida del hombre y lo dejó libre.
El ‘Romeo’ contento por la decisión salió desesperadamente en busca de su enamorada y al llegar a la casa, la abrazó y le contó que ya era un hombre soltero. La pretendiente se quedó mirándolo fijamente a los ojos y en un tono fuerte le manifestó que no lo perdonaba por mentiroso y que era mejor que se fuera de la casa y la dejara en paz.
Carta de despedida
Ortiz entró en fuerte crisis emocional y empezó a caminar por las calles del barrio Lisboa hasta que llegó a un puente. “Nosotros vimos a un hombre que se sentó en la acera y empezó a escribir en un papel una carta. Estaba llorando descosoladamente y esto nos asustó porque justamente donde él se encontraba queda el río Bogotá. De un momento a otro se levantó, dejó en el piso el papel y un celular, se dirigió al puente metálico y como pudo se subió a una de las barandas. Allí se quedó mirando hacia el cielo, levantó los brazos y se lanzó al vacío”, dijeron varios vendedores del lugar.
Los desesperados comerciantes al darse cuenta de lo sucedido corrieron a auxiliarlo pero ya era tarde porque las aguas del río se lo habían tragado. Testigos llamaron a la Policía, que al enterarse del caso se comunicó con el Cuerpo de Bomberos que en forma efectiva logró el rescate de cuerpo del despechado hombre.
Este diario pudo conocer que en la carta Miguel Ortiz se despedía de su esposa y le explicaba las razones de su decisión. Además le pidió perdón a su hijo por lo que iba a hacer.
“Por favor, si alguien encuentra esta carta avísele a mi novia, ahí les dejo el teléfono’, así rezaban las últimas palabras de la misiva dejada por el desesperado individuo.