El celador fue ultimado a tiros el domingo cuando realizaba una ronda de rutina en bicicleta.
El asesinato de William Agudelo Mejía, coordinador de vigilantes comunitarios del barrio La Palestina, en el occidente de Bogotá, es para los vecinos del sector el resultado del grado de inseguridad que desde hace tres meses domina el sector.
"Aquí les venden droga hasta a los niños de colegio. También se roban las casas a toda hora", contó un residente, afanado por la seguridad del barrio, que está ubicado muy cerca al Minuto de Dios, en la localidad de Engativá.
El celador, nacido hace 34 años en Granada (Meta), fue ultimado a tiros el domingo, a las 8:45 de la noche, cuando realizaba una ronda de rutina en bicicleta.
Según versiones entregadas por testigos, cuatro hombres que se movilizaban en motocicletas le dispararon en dos ocasiones y luego huyeron de la escena del crimen (transversal 77 con calle 81 Bis).
Agudelo completaba 13 años en ese cargo y vivía en ese sector desde hace varios años. Quienes lo conocían aseguran que su muerte, posiblemente tuvo que ver con las denuncias que había hecho ante la Fiscalía sobre una banda de apartamenteros que operan en La Palestina y autores de varios hurtos en los últimos meses.
El vigilante estaba algo preocupado porque se había separado de su esposa hace poco tiempo y con eso se estaba viendo afectada su pequeña hija de tan solo 6 meses de edad.
"Era un tipazo. Muy amable, muy servicial. Nos cuidaba el negocio desde que abríamos hasta que cerrábamos", recordó una comerciante del barrio Palestina, que no entregó su identidad por seguridad.
Otro residente señaló que la muerte de Agudelo está asociada con la presencia de 'ollas' de microtráfico y de expendedores al menudeo.
"Yo creo que fueron esos tipos que les venden marihuana a los 'pelaos' ", aseguró otro vecino, quien agregó que el vigilante asesinado evitó cientos de robos a casas y a personas.
Agudelo se convirtió en una especie de superhéroe criollo, que defendía a los residentes de asaltantes y apartamenteros.
Lo más grave del caso es que las denuncias por robo de casas y apartamentos, la venta de alucinógenos en cada esquina y los atracos a mano armado aumentan cada día sin que, según los afectados, "la Policía del cuadrante haga nada".
Se espera que hoy, familiares y amigos de William Agudelo Mejía lo despidan como lo que era: un anónimo héroe.