Así operaba la red más tenebrosa de la droga en el Bronx
Aunque su base central se encontraba ubicada en una de las calles más temidas de Bogotá: la del Bronx, sus redes de microtráfico se extendían a diferentes partes de la capital, el país, Suramérica y Europa.
Su imperio, construido hace más de una década, fue el desenlace de una guerra a muerte contra Luis Alberto Obregón, alias “El Caleño”, el hombre que durante muchos años fue el gran jefe de la desaparecida “Calle del Cartucho”.
Fue hasta ese 21 de abril de 1997, el día del asesinato de “El Caleño”, que César González Díaz, Alias “Homero” y su hermano Óscar Alcántara González, alias “Mosco”, pudieron consolidar, lo que hoy es conocido en el bajo mundo, como la red de los “Ganchos”.
Una red delictiva
Esta organización delincuencial, enmarañada en una sola calle de no más de 300 metros, asentó la red de microtráfico más grande de Bogotá. Aquí, los expendios de “Gancho Mosco”, “Gancho Manguera”, “Gancho Homero”, “Gancho Nacional”, “Gancho América”, “Gancho Millos” y “Gancho Escalera” fueron los que durante años marcaron las esquinas, repartieron calles y crearon un todo un mundillo ilegal custodiado por “sayayines” –guardaespaldas–, que decidían quién entraba y salía del lugar.
Una lucha por territorio dejó sólo a los tres primeros “Ganchos” en operación, sin embargo como todo en el mundo de la ilegalidad, entre estos combos surgió también una rivalidad que dejó desaparecidos, atentados terroristas, decenas de muertos y millones de dólares invertidos en armamento para cada uno de sus “sayayines”. No importó que hubiese lazos de sangre de por medio, el objetivo era tener el control de la droga.
“Internacionalizó el delito”
Este actuar delictivo fue el que finalmente puso en sobreaviso a las autoridades, por lo que “Gancho Mosco”, comandado por Óscar Alcántara, decidió ampliar sus redes hacia otras regiones, específicamente hacia la vecina ciudad de Quito, Ecuador y allí formar otro ‘Bronx’, surtiendo sus “ollas” con el económico alucinógeno colombiano.
Para ello, Alcántara contactó a otros jíbaros que le colaboraron en la distribución del ilícito por sectores quiteños como La Mariscal, San Roque y los Dos Puentes, mientras que establecía nuevas relaciones con delincuentes de Perú, Costa Rica y España. Al tiempo, Yuleima Manrique Duarte, compañera sentimental de “Mosco”, era la encargada del cobro de dinero en Bogotá y el transporte del mismo hasta Ecuador.
Durante tres años y con el estatus de refugiado, este sujeto coordinó desde el país vecino sus negocios ilícitos en estos países y por supuesto el del Bronx, una dependencia que le dejaba ganancias diarias en Colombia de casi 70 millones de pesos y más de 600 mil dólares en Ecuador.
Paralelamente, en Colombia su hermano y ahora enemigo mortal, César González, alias “Homero”, mantenía un bajo perfil para evitar ser hallado por las autoridades. Semanas atrás, su bar y parte de su “territorio” en el Bronx, había sido allanado por la Policía Metropolitana de Bogotá y su nombre expuesto en los medios de comunicación.
Esto, sumado al hecho de que el cabecilla del “Gancho Manguera”, Rigoberto Arias Castrillón (Rigo) se encontraba detrás de él para asesinarlo –cabe recordar el atentado a su vivienda en el barrio Ciudad Jardín el pasado 22 de enero–, hizo que González se escondiera en el quinto piso de un edificio de apartamentos ubicado en el barrio Castilla, al occidente Bogotá y allí pasara días y noches enteras, entretenido con su único hobby: las noticias radiales.
Cayeron
Sin embargo, ninguna de las dos estrategias de estos “capos de segunda”, para evadir las autoridades, fue efectiva. Finalmente y luego de más de nueve meses de rigurosas investigaciones, las autoridades pudieron dar captura a los dos criminales.
Durante la mañana del miércoles y en una operación relámpago, alias “Mosco” fue sorprendido cuando se movilizaba en un vehículo particular por las calles de la capital ecuatoriana, mientras que varias de sus propiedades estaban siendo allanadas por miembros de la autoridad de ese país. En el operativo fueron retenidos Yuleima Manrique y otros cuatro hombres, a quienes se les incautaron 200 mil dólares, 25 kilos de estupefacientes, cinco armas de fuego y dos vehículos.
Casi a la misma hora, 10 de la mañana, su hermano alias “Homero”, también se encontraba siendo esposado por agentes de la Metropolitana cuando se hallaba escondido en una de las habitaciones de su residencia en Bogotá.
Los dos hermanos fueron judicializados por los delitos de homicidio, concierto para delinquir con fines de narcotráfico y terrorismo.
Con ellos, y luego de aproximadamente 20 capturas, el 90% de los cabecillas del Bronx se encuentra ahora tras las rejas, sólo falta la última cabeza: la de alias “Rigo”, por quien se ofrece la no despreciable suma de 120 millones de pesos.