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Antiguo 07-03-2013 , 18:17:41   #5
Jontal_7
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Predeterminado Respuesta: Infidelidad, el mejor relato que he leído pt 1

Para mi sorpresa, empecé a notar relajación y entrega otra vez, gané confianza y renové mi círculo infernal, ahora ampliado, estupefacto, sentí como el ano se relajaba y dilataba, ante cada embate de mi lengua, por un momento sentí algo de asco pensando en los nuevos sabores que estaba a punto de recibir pero lo que sentí, al contrario, fue la sensación oral sexual más alucinante de toda mi vida, la mezcla del sabor salado del ano de mi Karen con el otro dulzón de la vagina, cumplir mi fantasía y la sensación de poder que tenía en ese momento y para rematar una mujer que gime, jadea, ruge, grita, se contorsiona cada vez que mi lengua penetra su ano, aprieta mi cabeza con sus muslos hasta casi reventar mis tímpanos, agarra mi cabeza y me hala los cabellos hasta casi arrancármelos y me grita: -Ron no puedo más, por favor, te lo suplico!- (traducción: Quiero que me entierres esa ver… y me cul.. hasta por los oídos!).

Listo está bien ya te penetro, pero había más tortura china, me puse mi condón y mientras seguía besando su vulva, fui subiendo, chupando gotitas de sudor de su vientre y de entre sus pechos y terminé con un beso invasor, para que probara el maravilloso sabor de sus propios fluidos. Con mi mano izquierda la tomé firmemente por el cuello y con mi mano derecha agarré mi pene y empecé a frotar mi glande dentro de su vulva en forma circular (la volvía loca con eso). Ella no lo soportaba, estaba a punto de llegar y quería hacerlo con una penetración profunda, me agarró las nalgas empujándome para que la penetrara, pero sus fuerzas no eran suficientes, hasta me enterró las uñas (mi primera experiencia de sadomasoquismo, me dolió. No me gustó), menos caso le hice, se la introduje solo hasta la mitad y seguí girándolo firmemente. Esa mujer rugía, hasta que con un hábil movimiento de lucha libre, me atenazó con sus piernas y me atrajo dentro de ella irremediablemente, al verme vencido, me uní al enemigo y la penetré profundamente, continué con mis movimientos circulares, ahora con mi pelvis y Karen inmediatamente llegó en un orgasmo impresionante, en medio de gritos tan estridentes que le tuve que tapar la boca, esto como que la excitó mucho más porque además, me llevó la mano izquierda hacia su cabello dándome a entender que quería que se lo halara, así lo hice y esta súper hembra estalló en otro orgasmo que se superpuso al otro, tenía los ojos desorbitados mirando al infinito, y se le salían las lágrimas, pensé que la estaba lastimando pero al ver los fuertes empellones que me daba con su pelvis aún estando debajo de mí, me di cuenta que estaba en el paraíso de los orgasmos y que simplemente ella tampoco podía creer que fuera multiorgásmica.

Pero yo seguía con mi plan, a esta hembra me la iba a gozar así fuera la última vez, me separé y le di vuelta, la puse en cuatro paticas y la penetré otra vez, ella estaba como mareada como borracha, automáticamente empezó a bombear fuertemente contra mí haciendo un ruido muy agradable al chocar los cuerpos, me incliné y con una mano le acariciaba sus pechos, mientras que la otra jugueteaba por los alrededores de su clítoris y su vulva abierta por mi ariete (del cual estaba muy orgulloso esa noche pues estaba funcionando a la perfección ya que sentía que podía hacer el amor por horas sin venirme). Ante estas caricias Karen aumentó sus embates y empezó a venirse nuevamente. Recuerdo que gritaba: -No lo puedo creer! , no lo puedo creer!-.

Yo tampoco me lo creía y enseguida pensé en hacer realidad otra de mis fantasías, la mano encargada de los pechos abandonó su lugar de trabajo, me incorporé un poco y la puse a trabajar en el anito de Karen. Mientras le escupía para lubricar la zona, el dedo pulgar masajeaba suavemente ese prohibido lugar, Karen todavía se estaba viniendo y su ano se contraía y dilataba con cada espasmo vaginal, a lo que yo aprovechaba para ir introduciendo mi dedo índice poco a poco hasta que penetró por completo. Estaba yo tan absorto en mi labor, contemplando ese maravilloso trasero que ahora se movía más lentamente, que no me di cuenta que Karen había abierto la gaveta del nochero, sacado el tubo de lubricante y me lo estaba pasando. El impacto fue tan grande que sentí mareos y mi cabeza grande y palpitante como la otra vez. Ni corto ni perezoso, destripé el tubito sobre el ano y aproveché para empezar a meter mi segundo dedo, lentamente, sentía como se contraía su esfínter al principio y luego se iba relajando, dejando entrar al fin mis dos deditos. Mientras estaba concentrado en esta deliciosa labor, otra sorpresita de mi esposa: se estaba masturbando!, el sueño de todo marido! Ver a su esposa masturbarse! Y encima penetrada, y encima abriéndole su traserito (Les confieso que en ese momento pensé que si mi vida sexual iba a seguir así, no me importaría que tuviera un amante). Ella se masturbaba primero, acariciando su vulva de adelante atrás y luego, con las yemas de los dedos se acariciaba muy rápidamente sobre el clítoris (De haber sabido... y yo que se lo trataba con tanto cuidado para no lastimárselo). Empezó a gemir otra vez.

El banquete estaba servido, saqué mi pene de su vulvita inflamada y apoyé mi glande sobre su ano ya dilatado, ayudándome con mi mano, fui empujando mi mástil poco a poco, con un poco de resistencia por parte de su ano pero sin ninguna resistencia de parte de ella, al contrario, estaba concentrada en darle durísimo a su clítoris, (parecía que estaba tocando el cuatro), y me ofrecía su maravilloso trasero arqueando su espalda.

Una vez el glande entró por el agujerito, me asusté, porque mi pene se introdujo muy rápidamente, su ano se había dilatado como por arte de magia, aunque más bien fue por arte del dedo que le había provocado otro orgasmo, empecé a bombearla lentamente, pero ella empezó a empalmarse a mí con furia, mientras llegaba, en ese momento pensé: -¿Oye yo que estoy haciendo con este condón puesto?-, Y en una de las sacadas me lo quité, se lo tiré en la cabeza y le dije: -Te voy a llenar este culito lindo de lechecita caliente mi hembra!- (Yo no le hablaba así a Karen durante el sexo, pero es que esa no era mi Karen). Nomás fue quitarme el preservativo y penetrarla para venirme a cascadas dentro de su ano y mientras llegaba, saqué mi pene y los últimos tres chorros de semen bañaron su cabello, su espalda y sus preciosas nalgas. (el semen hubiera sido terminar en su boca y que se lo tragara pero es que entre tantas maravillas se me olvidó. No saben cuánto me arrepiento).

Volví a penetrarla por su cálido culito, la acosté así, boca abajo y la abracé mientras terminaba de llegar dentro de sus entrañas y nos embadurnábamos de semen nuestros cuerpos. Permanecimos así como por dos minutos hasta que ella me dijo que le ardía, que se lo sacara, salió mi pene aún semi erecto pero muy orgulloso de haber cumplido con creces su misión. Karen se levantó rápidamente y fue al baño, y se dio un corto duchazo, salió empijamada y se acostó en su lado de la cama dándome la espalda. Yo, muy emocionado, quería comentar las proezas sexuales que habíamos hecho y volver a hacer el amor para experimentar otras cosas, pero me caí de la nube más alta al oír su voz estentórea diciéndome: -Mira todas las cosas que me hiciste hacer!- Y empezó a llorar –Me trataste como a una cualquiera!-. Me acordé de la canción del grupo Niche que dice: "Una vieja me dio un coco, señores. Me dijo que lo pelara" y con rabia le dije que yo no la había obligado a nada, que ella era la que me había llamado y que entonces esos orgasmos qué?, habían sido fingidos como las putas también?.

Muerto de ira, agarré mi pijama y bajé, vistiéndome, al cuarto del computador, me encerré y me dispuse a oír la grabación de la infidelidad de mi Karen.

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