Muy buenos días a toda la comunidad en el foro. Lo que estoy a punto de relatar, es una experiencia propia veridica, y la redacto bajo la necesidad de desahogar dicho suceso de cualquier manera, en cualquier medio, pues se que no dañará la integridad de ninguno de los aquí involucrados.
Mi nombre es Lucio, a los 22 años egresé de Ingeniería en Sistemas, y a los 8 meses posteriores, conseguí mi primer empleo en la misma universidad donde realicé mi carrera. Aquí, ejerzo como profesor y pasó la mayor parte del tiempo en el laboratorio de cómputo que tengo a cargo.
En el 2012, año en el que ingresé a trabajar, después de 4 meses aproximadamente de haber sido contratado, tuve la oportunidad de impartir clase a un grupo muy peculiar: era un grupo de puras mujeres, de distintas edades, distinto estado civil (claro q lo tuve que preguntar, no me iba a quedar con ganas) pero todas mujeres y muy simpaticas.
A lo largo de ese semestre de trabajar con ellas, con algunas adquirí mas confianza que con otras. Una ocasión, no recuerdo bien que día festivo era, pero la universidad estaba parcialmente solitaria; no había ni la mitad de alumnos, ni la mitad del personal docente. Por los pasillos podías escuchar el eco de la platica del salon al otro extremo del edificio.
-¿Que maestro? Vamonos a comer todos, o que?- Me dijo de las chicas, en un tono aventado. -Yo estoy puesto, pero en el coche de quien?- Pregunté.
-Marisol nos hace el paro!- Marisol era una mujer de entre unos 28, 30 años, y manejaba una camioneta familiar.
-Ya está! pero si se va a hacer, que sea rápido y discreto- Conteste, al ver que Marisol había aceptado.
En cuestión de segundos, todos nos turnamos para salir al estacionamiento. Yo desde luego que estaba nervioso, era mi primer trabajo, no me imaginaba cual sería la sanción por encabezar ese tipo de actos; pero, no podía retractarme, y mucho menos delante de puras mujeres!
15 minutos después, ya habíamos llegado a un restaurante de mariscos, éramos al rededor de 15 personas, así que juntamos 3 mesas.
-Usted va acá maestro!- Me dijo Angel. Desconozco su edad, pero será entre 26 y 28 años. Delgada, entre 1.70 mts. aprox. de estatura, muy buenas sentaderas, busto de buen tamaño, pelo largo, negro, piel morena clara.
-UUUUUUUUU- Basilaron todas al ver que Angel ya me había acaparado. Acepté y me senté al lado de con ella.
Los primeros minutos eran charlas entre todos, pero al pasar el tiempo, Angel y yo ya platicabamos personalmente. Ella me contó de su vida, con sus altos y bajos; y yo de igual menera con la mia.
La escuchaba con atención, pero sin embargo no dejaba de pensar "...en serio? me estará seduciendo? o es solo una charla trivial?... eso ha de ser, no te emociones; ademas, es mucho mayor que tu..."
Aquella reunión terminó, pagamos la cuenta y nos despedimos. El ciclo terminó, así que yo dejaría de impartir clases a su grupo. Pero a la semana después, me llegó un correo. Era Angel, me saludaba y me decía que le había agradado conocerme.
Gustoso, contesté aquel correo, inclusive le dí mi numero de celular.
Eso fue pie para que en diversas ocasiones, nos encontraramos en el chat y platicaramos muy agusto. Tanto, que al poco rato ya estábamos lanzándons indirectas.
Una mañana, estaba yo a solas en el centro de cómputo, era aun tan temprano que la universidad estaba solitaria. Se abre la puerta:
-Hola, se puede pasar?- Era Angel, llevaba una blusa blanca con la transparencia suficiente para apreciar su sujetador y un jeans que revelaba esa cadera y esas piernas largas tan bien formadas
-Que tal? Claro, adelante- Conteste con una sonrisa, procurando disimular lo sorprendido que me tenía su presencia
Platicamos, reimos unos segundos y con la intención de retirarse, se dio la media vuelta hacia la puerta; me acerque, la tome por la cintura con mi mano derecha, con el izquierdo sobre su hombro cerre la puerta que intentaba abrir y pegué su mejilla con la mia:
-Me alegra mucho que hayas venido- Susurre en su oido
-De verdad?- Dijo sonriendo al tiempo que se jiraba para dejar sus labios frente a los mios
Con cuidado y para no hacer ruido, la pegue hacia la puerta, su pierna izquierda se alzo y abrazó con ella mi cintura. Me pegué a ella para repegarle mi bulto y así pudiera notar lo que ella provocaba. Con sus manos acariciaba mis mejillas y no sacaba su lengua de mi garganta. Era un beso salvaje, caliente, pervertido de esos que GRRRRRRAAHHHH
Bajo su pierna y llevó sus manos a mi pantalon. Acariciaba mi bulto sobre el jeans, me miraba, sonreía al mismo tiempo que se mordía los labios.
-Así quería saludarte desde hace tiempo- Me dijo con una voz que solo hacía que me palpitara el fierro
Al instante, escuchamos ruidos el otro lado de la puerta. La universidad ya estaba mas que llena de todo su personal.
-Tengo que seguir trabajando- Le dije con voz sigilosa mientras ella seguía acariciando mi entrepierna
-Lo se, nos vemos luego- Me contestó, y con mucho cuidado salio del aula.
No tengo palabras para describir como me encontraba yo. Era mayor que yo, era mi alumna y estaba super buenisima!!!
Pase las siguientes horas trabajando como de costumbre, pero con mi mente divagando ya se imaginarán en que. Tan solo de acordarme de ese momento con ella, me encendía.
Pasan las horas, se va haciendo tarde, y la universidad de nueva cuenta comienza a quedar desierta.
Yo encerrado en el laboratorio, me encargaba de unas calificaciones cuando, track! se abre la puerta. Era Angel que apresurada cierra la puerta. Me pongo de pie y me dirijo hacia ella.
Comenzamos a besarnos. Sujeté su nuca para plantarle un beso donde mi lengua pudiera entrar a lo mas profundo de su boca, fui bajando por toda su espalda hasta afianzarme de ese culo redondo y grande. Apretaba sus nalgas paradas y firmes.
Aunque la manoseaba sobre el jeans, cuando metí mi mano por detras, en medio de sus nalgas, podía sentir que su sexo estaba ardiendo, empapado.
Le desabroché el jeans y la gire contra la pared. Baje de inmediato sus vaqueros y vi ese trasero, con una tanga blanca, diminuta. Me quedé boquiabierto, literalmente. Me hinqué a sus espaldas y le planté un beso en ese canal que dibujaban tan impresionantes nalgas...
-haaaaau!- Dijo con un gemido ahogado
-aummmmmm- continuó mientras sentía mi lengua recorrer su culo
Hice al lado su tanga, y con mis dedos abrí su vulva. Su aroma era impresionante, olía tan rico, tan fuerte...
-N-no...- No se que me habrá querido decir con "no", pero sin importarme metí mi boca y nariz entre sus piernas para comerle la concha como un perro hambriento...
-HAA! Sss HAA!- no paraba de gemir. Y yo no paraba de lamer y lamer y lamer. Me alejaba un poco para con mi dedo medio e indice, frotarle el clitoris en todas las direcciones...
-SSSSSSí assssssí!!! haaaaaaaa assssí papi- Decía con una respiración al mil
Mis dedos entraban con facilidad, Angel estaba completamente humeda; podía apreciarse en sus piernas temblorinas. Mi boca, mi nariz, apestaban a ella y a mi me encantaba tener su aroma sobre mi.
Me puse de pie mientras seguía metiendo y sacando mis dedos con fuerza. Con mi otra mano intentaba desabrocharme el jeans. Angel tenía una mejilla pegada al muro, me miraba de reojo...
-Haaaaa.... v-veen... ven...- Me dijo mientras se viraba hacia mi.
Me saca la camisa del jeans hasta desnudarme el torso. He de mencionar con modestia que me gusta ejercitarme. Y yo creo que se ha de notar, por que Angel no tardó en bajar desde mi cuello, mi pecho, mi abdomen y cuando decimos "ombligo" yo estaba que no me la creía (pero claro, la dejé ser).
Se hincó mientras me miraba con un aire de desesperación. Yo recargué mis manos en el escritorio y no dejaba de mirarla a los ojos. Me baja el jeans, yo llevaba boxer negros, ajustados (no me gusta andar suelto XD).
Acariciaba mis piernas y besaba mi bulto duro y erecto sobre la tela. Con ambas manos, sujeto el filo de mi boxer y en cuanto lo abrió, la cabeza de mi fierro ya se asomaba palpitante.
Me baja los boxer hasta las rodillas y suelta una lamida larga y lenta, desde mis bolas hasta la punta de mi verga. Me mira un instante, y repite. Sus manos soltaron mis piernas y pasaron por debajo de ellas para poder sujetar mis nalgas. Las apretaba como si se le fueran a escapar.
Con su boca, no dejaba de saborearme el tronco. Sus labios carnosos y humedos apretaban el contorno de mi glande tanto, que me hacía temblar!. En ocasiones, sus mamadas eran fuertes, rápidas, y después lentas, suaves.
Cuando se sacaba la verga, era para escupirle un poco en la punta y untar esa misma saliva con sus dedos. Al hacer eso, literalmente me doblaba todo. La presión de sus dedos en mi glande me hacía estremeser.
-Te gusta?- Me decía mientras golpeaba mi verga contra su lengua
-Te gusta mucho?- insistía
-Hay A-Angel-l, no inventes- le decía con voz quebradiza; y no era para menos
-Y si te hago acabar?- Me preguntó de rodillas, con sus ojos como una niña que sabe que hará una muy buena travesura
-...- No pude contestar, solo gruñía a causa de sus caricias y mamadas
Sujete su cabello y comencé a mover mi pelvis hacia adentro, quería metersela toda.
Cuando sus lavios toparon con mis huevos, se sujeto a mis piernas e hizo presión en sentido a mi vientre. Tenía mi fierro todo dentro de ella.