Ver Mensaje Individual
Antiguo 21-02-2013 , 20:47:48   #16
mirutalo
Denunciante Nuevo
No Tiene Avatar Configurado
Me Gusta
Estadisticas
Mensajes: 65
Me Gusta Recibidos: 286
Me Gustas Dados: 8
Ingreso: 08 jul 2012

Temas Nominados a TDM
Temas Nominados Temas Nominados 3
Nominated Temas Ganadores: 0
Reputacion Poder de Credibilidad: 0
Puntos: 5774
mirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacion
  
Predeterminado Continuacion Parte 8..


- ¿Que tal mi señora, les gusta?, les pregunte con una sonrisa.


- Si señor esta muy buena, dijo uno que ya iba por su segunda paja.


- Mi amor, ya que los chicos se están portando bien, ¿no querés mostrarles el hoyito?

Ella no dijo nada, solo miro a los pendejos como se masturbaban, tomó un extremo de la tanga y lo corrió hacia un lado dejando desnudita su fabulosa cola y su vagina depilada. Apoyo la cara en el piso y comenzó a meterse el dedo en el hoyito.
- ¿Vieron que colita abierta tiene mi señora?, les pregunte. A ella le encanta que se la coman, no mi amor.

Eso fue demasiado para Marcela que pego un grito que no pudo disimular, señal que había tenido flor de orgasmo.

Con terrible espectáculo todos los pibes casi al mismo tiempo volvieron a acabar.

Todavía se escuchaban jadeos, cuando tocaron a la puerta.

Marcela pego un salto y se metió en el baño, yo me subí los pantalones como pude, mientras ordenaba en vos baja que los chicos hicieran lo mismo.

Cuando estábamos todos vestidos, abrí la puerta.


- Perdone la molestia señor, me llamo Carlos, soy el coordinador de una compañía de viajes y estoy buscando unos estudiantes que no se donde se metieron, ¿por casualidad los ha visto?, me preguntó.


- Si, están acá, estábamos jugando a las cartas, dije mientras abrí más la puerta y los llame.


Cuando salieron todos, el coordinador los reprendió y me pidió perdón por si me habían molestado, cosa que negué haciéndole saber que mi señora y yo los habíamos invitado.

Nos despedimos y regrese a mi habitación.


- Mi amor, podes salir, ya se fueron.


Marcela salió del baño. Estaba totalmente desnuda y con cara de bronca. Se tiro en la cama y yo a su lado.


- Que lástima que este tipo vino a buscar a los chicos no, le comente. Se veía que la estabas pasando bien, continué, sonriendo.


- ¿Porque vos no, no?, me pregunto con ironía, mientras me acariciaba la entrepierna.


- Los volviste locos a los pendejos. Estaban desesperados con esta cola. Si los hubiera dejado te la destrozaban a pijazos. Le comenté, mientras le metía un dedo en el culo.


- ¿Eso te hubiese gustado?, le pregunte


- Ufffffffffff, fue toda su respuesta y sin perder tiempo me abrió el cierre del pantalón y comenzó a chuparme el pene.

Estábamos en lo mejor, cuando nuevamente tocaron a la puerta.


- Un momento, respondí, mientras Marcela se metía nuevamente en el baño y yo me acomodaba el pantalón.


- Perdone que lo moleste de nuevo señor.


Era nuevamente el coordinador, pero esta vez estaba acompañado de dos personas de aproximadamente 45 años que se presentaron como de seguridad del hotel.


- ¿En que les puedo servir?, les pregunté.


- Mire señor, lo que pasa es que escuche que los estudiantes que estuvieron con usted hace un rato le contaban a sus compañeros lo que había pasado en su habitación, por eso como responsables de los chicos que son menores de edad tuve que avisar a seguridad.


- No se de que me habla, le respondí, tratando de disimular lo nervioso que estaba.


- ¿Su señora esta con usted?, me preguntó uno de seguridad.


- Si, le conteste.


- ¿Nos permite entrar para que hablemos?, pregunto el otro.


- Si, por supuesto. Prefería eso antes que en el pasillo alguien escuchara.

- Bueno yo me retiro dijo el coordinador dirigiéndose a mi, arregle con ellos.


- Llame a su señora por favor, casi me ordeno el más corpulento apenas habíamos entrado en la habitación.


- Amor, podes venir, por favor.


Marcela salió del baño vestida con una salida de baño de toalla.


- Buenas noches señora, la saludaron.


- Buena noches, respondió ella con cara de asustada, lo que me hizo suponer que ya había escuchado porque venían.


- Usted sabe porque estamos acá. Exhibir a su señora desnuda delante de menores de edad es un delito, dijo uno de los de seguridad.


Marcela me miró con cara de terror.


- Mi señora en ningún momento estuvo desnuda, solo vestía de entrecasa, dije yo tratando de justificar lo injustificable.


- Es verdad dijo ella, estaba con una remera.


- Si no le molesta, ¿puede mostrarnos como vestía delante de los chicos?, preguntó el otro.


Le hice un gesto de aprobación y Marcela se saco la salida de baño quedando solo vestida con la misma remera que había usado hacia un rato.

Los tipos la miraban de arriba abajo. La cara de susto que tenía Marcela empezó a transformarse en cara de deseo.


- Ven que no se ve nada, dije yo


- De la vuelta por favor señora y camine hacia allá, pidió uno.


- ¿Me dejas amor?, me preguntó.


Me di cuenta que le duraba la calentura y que la situación la había empezado a excitar. Y lo que es peor a mí también.


- Si, mostrales, le conteste.


Nos dio la espalda y empezó a caminar hacia la silla. La mitad de su cola volvió a sobresalir por debajo de la remera.

Los tipos le clavaron la mirada en su precioso culo.

Cuando llego a la silla, se apoyo en el respaldo y paro muy sutilmente la cola y se quedo en esa posición.


- ¿Ahora que me dice?, me dijo uno de ellos.


- No se le ve casi nada, le conteste yo, que no sabía como mantenerme en pie por la erección que ya tenía.


Los tipos me miraban sorprendidos.


- Con razón los pendejos estaban recalientes, su mujer tiene un culo bárbaro, comentó uno.


- Y parece que le gusta mostrarlo, dijo el otro, mientras ambos reían.


Mientras tanto Marcela seguía en la misma posición, pero cada vez sacaba la cola mas afuera.


- ¿Así que su marido la deja andar mostrando el culo?, le pregunto el mas grandote, mientras se tocaba la entrepierna sin disimulo por arriba del pantalón.


Marcela no decía nada, solo meneaba muy despacio la cola.


- Ya que no le molesta, usted siéntese ahí, me ordeno mostrándome una silla alejada. Y usted señora porque no nos muestra la bombacha, como nos contaron los pendejos, que hizo con ellos, continuó.


- No puedo señor.


- Si que puede, si a usted le gusta y a su esposo no le molesta, ¿no es cierto?, me preguntó.


- No, está bien, dije yo casi inaudible por la calentura que tenía.


- Es que no tengo ninguna bombachita puesta, dijo Marcela mirándolos con carita inocente y levantándose la remera, dejando a la vista toda la cola.


No puedo explicarles como se pusieron los tipos. Se empezaron a desvestir hasta quedar completamente desnudos. Yo aproveche para bajarme los pantalones y hacerme una buena paja esperando ver nuevamente como le iban a romper el culo a mi señora.

Uno fue hasta donde estaba y le acaricio el culo metiéndole el dedo mayor en la conchita.


- Que mojadita esta su señora, parece que quedo caliente con los pendejos, me dijo, mientras se agachaba y metía la lengua entre los cachetes de la cola de Marcela.


El otro fue por delante y le encajo un terrible beso de lengua, mientras le sacaba la remera. Le empezó a comer los pechos desesperadamente, mientras le sobaba la concha.

Marcela solo gemía. El que estaba detrás la agarró de un brazo y la llevo hasta la cama, la hizo poner en cuatro y volvió a ponerle la lengua en el culo. El otro le refregaba la pija por la cara hasta que ella la atrapo y la empezó a chupar descontroladamente.

Estuvieron un rato así: Marcela había tenido como tres orgasmos y yo había acabado una vez, pero la escena era tan caliente que ya la tenía parada de nuevo.


- Señor, ¿me deja romperle el culo a su señora?, me pregunto mientras todos, incluyendo mi señora, rieron.


Sin esperar respuesta, lo corrió al compañero, se puso detrás de ella, le hizo abrir las piernas, apoyar la cara en la almohada y le metió dos dedos en el culo, que debido a la saliva del otro, entraron como si nada.

Marcela movía el culo como queriendo que le entraran mas adentro. El se dio cuenta y le puso tres dedos a lo que Marcela pego un gritito de placer.


- Mire como le gusta a su señora que le abran el culo, me dijo.


- Hoy le vamos a destrozar este precioso culo, dijo el otro.


- ¿Alguna vez se comió dos pijas juntas por el culo?


- No, dije yo, la van a lastimar.


- Con tremendo culo, déjese de joder señor, me ridiculizó..


- ¿Usted quiere que intentemos haber si entran señora?


- ¿No me va a doler?


- No, si le duele paramos.


Ya Marcela no dijo nada, solo se dejaba llevar. Uno se acostó boca arriba y se puso a mi señora arriba. Le pidió a ella que se insertara su pene el la cola. Marcela obedeció enseguida y se sentó arriba de su pija clavándosela hasta el fondo.

Ella cabalgaba enloquecida mientras le chupaba el pene al otro.


- Eso póngalo bien duro señora que también lo va a tener adentro, le decía este.


Estas palabras hacían que mi señora cada vez estuviera mas caliente. Mientras tanto yo ya iba por la tercera paja y hacía fuerza para no acabar porque quería reservármelo para el espectáculo de ver a mi señora con dos pijas en el culo.

El tipo saco su trozo de carne de la boca de mi esposa y se puso detrás de ella. Apunto hacia su agujero ocupado por la otra pija y comenzó a empujar.

Marcela, que se había quedado quieta, empezó a moverse nuevamente al ritmo y pegaba gritos mezclados de dolor y placer.


- ¿La saco señora?, pregunto el de atrás.


- No, por favor no, gritó mi esposa.


- Ya me parecía, dijo riendo.


- Yo me acerque porque no podía creerlo. Se estaba comiendo dos terribles pijas juntas por atrás y le encantaba.


- Vaya y déle un beso a su señora que se esta portando muy bien, me dijo el que estaba al lado mió mientras le daba sin parar.


Yo me acerque y le bese la boca, a lo que ella respondió metiéndome toda la lengua.


- Ahora señora pídale permiso a su marido para que nos deje acabarle dentro del culo.


- Amor, ¿me dejas que me llenen la colita de leche?, me pregunto entre gemidos.


Escuchar eso hizo que los tipos comenzaran a acabar y se notaba por los espasmos de los dos que le estaban llenando de semen el culo. Yo tampoco pude más y acabe en la espalda de Marcela.

Los tipos se levantaron y le dieron un beso, dejándola a mi señora chorreando cataratas de leche por el culo.


- Si a su señora le gusta mostrar la cola, la próxima vez que lo haga con adultos o podrán tener serios problemas, nos aconsejaron mientras se iban.


Yo sabia que a partir de ese momento a mi esposa una sola por el culo no le iba a alcanzar.

Fin de la parte 8

mirutalo no está en línea   Responder Citando
 
Page generated in 0,10051 seconds with 11 queries