Yo a esta altura de las circunstancias miraba la escena
tocándome por debajo de la sabana deseando que ello no terminara nunca.
- Por favor levante un poco la cola señora, le pidió uno,
mientras sacaba el termómetro de un maletín.
Marcela arqueó la espalda y levanto el culo, dando una vista
impresionante a los médicos, que ya sin disimulo se tocaban sus miembros
totalmente erectos por encima del pantalón.
- Permiso señor, voy a correrle la bombachita a su señora, me
dijo el que estaba con el termómetro en la mano y sin darme ninguna oportunidad
a que se lo prohibiera.
Tomó la tanga por uno de sus lados y la corrió, dejando a la
vista el hoyito y la vagina de Marcela.
Untó el termómetro con un poco de vaselina y se lo introdujo
en su ano. Un gemido salió de la boca de Marcela.
- Le duele señora, le pregunto el medico mientras metía y
sacaba despacito el termómetro de su culo.
- No doctor, la verdad que ni lo siento, contesto ella
hamacándose suavemente al ritmo del mete y saca del medico.
- Ya me parecía, lo que pasa que este termómetro en muy
finito y usted tiene la colita muy abierta, así que no va a funcionar, dijo el
mas joven ya totalmente fuera de control.
- Si a su marido no le molesta vamos a tener que controlarle
la temperatura con el tacto, continuó.
- Mi amor, lo dejas a los doctores que me tomen la
temperatura de la colita con tacto, me preguntó Marcela, mientras me miraba y se
mordía el labio inferior.
- Adelante doctor, dije yo.
El medico mas joven apoyo una mano en un cachete de la cola y
comenzó a introducir el dedo mayor de la otra mano en el hoyito de Marcela.
No tengo que contarles como entró. Hasta los doctores se
sorprendieron. Mi señora pego un gritito de placer, lo que hizo que el tipo
metiera y sacara el dedo a un ritmo infernal, mientras ella se contorsionaba al
ritmo.
- Me parece que su señora tiene fiebre en la cola, porque se
nota que esta muy caliente adentro, me dijo el medico que no paraba de meter
dedo.
- A ver doctor, fíjese usted, se dirigió a su colega,
dejándole el lugar.
Este apunto dos dedos, que entraron fácilmente.
- Tiene razón doctor, aunque siento que también tiene muy
caliente la vagina, le contestó, mientras con el pulgar hurgueteaba en la
conchita de Marcela.
- Yo no lo he notado doctor, debe ser por la bombacha, le
respondió el otro.
- Porque no le saca la bombacha a su señora y nos las entrega
desnudita, así podremos efectuarle el tratamiento que su esposa necesita para
que le baje la fiebre, me pidió uno, como sabiendo que lo que me estaba pidiendo
pondría como loca a Marcela, que les entregó su primer orgasmo.
Los dos se levantaron de la cama dejándome lugar. Yo como
pude me incorporé y le saque la tanguita dejándola solo con las medias. Ella se
puso e rodillas, abrió un poco las piernas y les ofreció una hermosa vista de su
colita.
- Muy bien señor, ahora por favor salga de la cama, siéntese
ahí y déjenos trabajar tranquilos, me dijo el mas joven señalando una silla.
Yo obedecí. Me senté frente a la cama, esperando ver
nuevamente como dos tipos iban a romperle el culo a mi señora.
- Permiso señor, nos vamos a desnudar para poder trabajar mas
cómodos, dijo uno, mientras se sacaban la ropa.
Cuando los dos estuvieron completamente desnudos, subieron a
la cama y se ubicaron de rodillas, uno a cada lado de la cola de Marcela.
Estaban con sus miembros totalmente erectos y eran bastantes grandes,
especialmente el del mas joven que mediría por lo menos 5 cms. de grosor.
Mientras uno le acariciaba la raya del culo, el otro le
manoseaba las tetas.
- La verdad que su señora tiene una colita preciosa, lástima
que este enfermita de fiebre, me dijo el que le pasaba la mano por el culo.
- Pero no se haga problema nosotros la vamos a curar, dijo el
otro, mientras le tocaba la conchita.
Marcela no hacía otra cosa que moverse y gemir.
- Bueno señora vamos a empezar, si le duela nos avisa, dijo
el mas viejo mientras se ponía detrás de Marcela y le insertaba el miembro en la
vagina.
- ahhhh, se escucho de boca de ella.
- ¿Le duele?, le pregunto el que le estaba dando. ¿Quiere que
la saque?
- No, por favor, siga doctor. Siga, siga, siga., gritaba
Marcela
- Doctor, porque no le pone algo en la boca para que no grite
tanto, le pidió al colega.
Este se dirigió a la cabecera de la cama y le refregó el
miembro por la cara. Ella lo tomo con una mano y comenzó a lamerlo con
desesperación.
Así estuvieron un rato. Los médicos me miraban y me decían
que mi señora tenía una conchita y una boquita muy lindas.
- ¿Y la colita que les parece?, les pregunte yo, que me
pajeaba frenéticamente viendo la escena.
- Señora, me parece que a su marido le gustaría ver como nos
entrega la colita, dijo el que tenia el miembro en su boca.
- La verdad que tiene una colita hermosa, dijo el otro que
había sacado el miembro de su concha y me mostraba como le entraban sus dos
dedos en el culo de Marcela.
- Venga doctor, la señora ya tiene la colita bien abierta.
Muéstrele al marido como le hace el tratamiento anal, prosiguió.
El colega sacó su verga de la boca, se arrodillo delante del
culo de Marcela y puso su terrible pedazo de carne en la entrada del hoyito.
Ella empujaba para atrás y refregaba su cola con
desesperación en el miembro del médico.
- Dígale a su marido que me pida por favor que se la meta, le
exigió.
Marcela dio vuelta la cara, me miro, pero no pudo decir nada.
Yo sabia lo que ella quería así que no la hice esperar.
- Doctor, por favor muéstreme como le rompe la colita a mi
señora, dije.
Estas palabras hicieron que ella tuviera un orgasmo bestial.
A los médicos se le pusieron las pijas como dos estacas.
Uno se acostó boca arriba y la subió a Marcela encima y
empezó a darle por la concha, el otro se puso detrás y la ensarto por el culo.
Los tres gritaban y gemían. Me decían que la iban a llenar de leche, que esa era
la única forma para que se le vaya la fiebre. Marcela tenía un orgasmo tras
otro. Yo iba por mi segundo polvo. Cambiaron posiciones y siguieron hasta que
los dos explotaron dentro de ella.
Extenuados, se levantaron, se cambiaron y antes de irse uno
de ellos abrió un poco los cachetes del culo de Marcela que estaba tirada boca
abajo agotada, le metió un dedo y dirigiéndose a mí me dijo
Ahora ya tiene la colita mas fresquita, cuando se le vuelva a
calentar llámenos,
Cuando se retiraron, me tire al lado de Marcela y acariciando
su culito me quede dormido.
Fin de la parte 7