A mi novia le gusta mostrar su culito. (7)
Hace una semana llegue a mi casa de la oficina con un gran
malestar estomacal. Tenía un gran dolor en la boca del estomago, por lo que
enseguida me metí en la cama y le pedí a Marcela que llamara al médico de
nuestra obra social. Ella muy preocupada lo hizo y les pidió que vinieran lo mas
pronto posible, luego se acostó a mi lado y comenzó a masajearme suavemente el
estomago.
Estuvo así un rato hasta que empecé a sentir que el dolor se
calmaba. No solamente ello, con sus caricias que llegaban casi a tocar mi pene,
me empecé a excitar. Marcela al ver como se me ponía dura la pija, la tomo con
una mano y comenzó a pajearme lentamente.
- ¿Parece que ya no te duele mucho ?, me preguntó sonriendo.
- No la verdad que tus masajes me hicieron bien, le respondí.
- Ya veo, dijo mientras me masturbaba con mas rapidez ya mi
completamente parado pene.
- Sabes que hoy en el metro un viejo atorrante estuvo todo el
viaje tocándome la colita, prosiguió, sabiendo que cuando me contaba esas cosas
me ponía a mil.
- ¿Y a vos te gustó ?, le pregunté, ya sabiendo la
respuesta..
- Vos sabes como me pone ver que se calientan con mi cola,
estuve todo el día excitada, me contestó, mientras llevaba una mano a la
entrepierna.
- ¿Te hubiera gustado entregarle el culo al viejo ?
- Uyyyy si, me hubiese encantado, me respondió mientras se
ponía en cuatro apuntando su culo hacia mi ,se levantó la pollerita, corrió la
tanga y se metió un dedo en la cola.
Yo empecé a pajearme mientras ella con una mano se masturbaba
y con la otra metía y sacaba un dedo de su hermoso culo.
De pronto sonó el timbre de la puerta de casa.
- El medico, dije yo.
Marcela estaba que explotaba, ni me escuchó, seguía mete y
saca y gimiendo.
- Marcela, el medico, le repetí mas fuerte.
Ahí se dio cuenta y como pudo se arregló la ropa y fue a
abrir la puerta. Yo mientras tanto acomodé un poco la cama y trate de bajar mi
calentura pensando en otra cosa.
Unos segundos después escuche voces que se iban acercando a
la habitación y luego de entrar mi señora entraron 2 médicos con sus habituales
ambos blancos. Uno de ellos tenía unos 55 años y el otro unos 40. Ninguno de los
dos eran apuestos, al contrario uno de ellos, el mas grande, era bastante
desagradable y desalineado. Estaba toda su frente con sudor y barba un poco
crecida; el otro era un tipo normal, un poco gordo quizás, pero bastante común.
Luego de cruzar saludos el mas grande se sentó en la cama a
mi lado, mientras el otro se quedó parado al lado de mi señora a la cual no le
sacaba los ojos de encima.
Les mostré la zona donde me dolía y les comente que en es
momento ya estaba mejor, que el dolor había calmado bastante.
El médico que estaba sentado comenzó a examinarme y cada vez
que se daba vuelta para hablar con mi señora, disimuladamente dirigía su mirada
a sus piernas y a algo mas, ya que desde la posición que estaba ubicado
seguramente podía verle hasta la tanga,
Marcela, que llevaba una calentura de aquellas, se dio cuenta
y abrió un poco mas las piernas para ofrecerle una mejor vista.
El mas joven que había visto el movimiento de Marcela, se
sentó también en la cama y casi sin disimulo comenzó a mirar las piernas de mi
novia, que ya a esta altura mostraba en su cara gestos de una gran excitación.
Luego de revisarme el mayor me diagnostico una inflamación en
los intestinos, producto seguramente de algo que había comido. Pero para estar
seguro me pidió permiso para tomarme la temperatura rectal, a lo cual accedí. Me
di vuelta me baje el bóxer y luego de untarlo con un poco con vaselina me
introdujo el termómetro en el ano, que por suerte era bastante finito, así que
casi no lo note.
Mientras esperaba boca abajo a que me sacaran el termómetro,
escuché como el mayor se dirigía a mi señora.
- ¿Anoche cenaron juntos?
- Si doctor, respondió ella.
- ¿Y usted no ha tenido ningún malestar?
- Por ahora no, contestó Marcela.
En ese momento el doctor me retiró el termómetro de mi ano y
al ver que tenía unas líneas de fiebre, prosiguió.
- Su marido tiene un poco de temperatura y esto se debe
seguramente a una intoxicación por algo que comieron anoche, así que sería
conveniente que ya que estamos acá también la revisáramos a usted.
- ¿Le parece necesario doctor?, le pregunté.
- Si, muy necesario, me respondió mientras miraba a Marcela
de arriba a abajo con cara de deseo.
Era evidente que lo único que querían era revisar a mi señora
para toquetearla un poco. Esto lejos de enojarme, comenzó a excitarme. No solo a
mí, al mirar a Marcela, noté que ella también se había dado cuenta y se notaba
en su cara que eso le había gustado.
- ¿Mi amor, me dejas que me revisen los doctores?, me
preguntó.
- Si vos querés, le respondí.
Los médicos se miraron entre ellos mientras se levantaban de
la cama para dejarle lugar para que se acostara ella.
Marcela se sentó en la cama apoyando la espalda en la
cabecera de esta y los doctores se sentaron en el borde al lado de ella. No
podían sacar los ojos de las piernas de mi señora, que debido a la posición que
se encontraba ya mostraba hasta los muslos.
- Levántese un poco la remerita, le pidió el mas viejo.
Marcela lo hizo dejando su pancita al aire.
El medico comenzó a tocarle el estómago y a preguntarle si le
dolía. Ella respondía que no y el cambiaba la mano de lugar y le volvía a
preguntar. En un momento los dedos de la mano habían bajado hacia la ingle de
Marcela y la masajeaba a su gusto. Se notaba que esos movimientos a ella la
habían puesto a mil.
- Señora, por favor desabróchese y bájese un poquito la
pollera, así la podemos examinar mejor, le dijo el doctor.
- ¿Así esta bien doctor? Le pregunto Marcela que se había
bajado la pollera unos centímetros y mostraba los dos hilitos negros del costado
de su tanga.
- Doctor, permítame a mi, le dijo el otro medico, mientras
abalanzaba su mano hacia la panza de mi novia.
Este se notaba que era mas zafado y los toques eran mas
sensuales. La acariciaba suavemente metiendo los dedos casi rozando el inicio de
su conchita.
Se notaba que Marcela ya a esta altura no podía más. Había
abierto un poco las piernas por lo que la pollerita se había levantado mostrando
algo de su tanga. Yo al costado miraba, ya muy caliente, como dos médicos
toqueteaban como querían a mi señora.
- Sacase la remera que quiero oscultarla., pidió uno de
ellos.
- Lo que pasa que no tengo nada abajo doctor, y no se si mi
marido querrá que me vean las tetitas, le respondió mi esposa, mirándome con
cara de puta.
- No tenga vergüenza, su marido sabe que somos médicos, así
que no tendrá problema ¿no?, me preguntó.
- No, esta bien, dije, casi sin poder hablar de la calentura
que tenía.
Marcela se saco la remera y dejo al aire sus hermosas tetitas
con sus pezones bien erectos a causa de la excitación. Esto no paso
desapercibido para los doctores que se miraron entre si e inmediatamente uno de
ellos con el estetoscopio comenzó a oscultarla, pasándoselo por todo el pecho,
inclusive sobre las tetas muy cerca de los pezones.
Así se turnaron y estuvieron un rato. Ninguno de los dos ya
podía disimular la erección que se les marcaba debajo de sus ambos blancos.
- Bueno señora, por favor, póngase cola para arriba y
levántese la pollerita que le voy a tomar la temperatura rectal. Dijo el mas
zarpado.
- ¿Amor, me dejas darle la colita a los doctores para que me
pongan el termómetro?
Yo asentí con la cabeza, ya no podía hablar, lo único que
quería era sacar la pija y hacerme flor de paja.
Marcela se dio vuelta, y se levanto un poco la pollera
dejando medio culito al descubierto.
- ¿Esta bien así doctor?
- Levántesela un poco mas, o no, ya que a su marido no le
molesta, mejor sáquesela, así podremos trabajar mejor, respondió el mayor.
Marcela levantó un poco la cola y se saco la pollera,
quedando cola para arriba vestida solamente con la tanguita negra y un par de
soquetes blancos.
- ¿No esta mas cómoda así?, preguntó en mas joven, sin poder
sacar los ojos de ese fabuloso culo.
- Si doctor, respondió ella, casi inaudible debido a su
terrible calentura.
No era para menos. Otra vez había logrado exhibir su colita
casi desnuda a dos desconocidos, cosa que era lo que mas la excitaba.
Continua....