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Antiguo 21-02-2013 , 20:08:17   #12
mirutalo
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mirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacionmirutalo conoce todos los secretos de la reputacion
  
Predeterminado Continuacion parte 6..


- Tiene que ponerse un protector solar porque a esta hora el sol esta muy fuerte. Le dijo Osvaldo


- Es que no tengo, contesto ella.


- Acá tengo uno muy bueno, dijo él.


- Gracias, respondió ella acostándose en la reposera boca arriba y comenzó a untarse la crema por todo la parte de adelante del cuerpo.


La escena era recaliente. Mi novia pasándose crema por todos lados y ocho tipos y yo mirándola en silencio como lo hacía.

Por la cara que tenía Marcela me di cuenta que su calentura ya era atroz.

De pronto terminó de pasarse todo por delante y escucho que Osvaldo se dirige a ella.


- Pregúntele a su marido si la deja que yo le pase la crema en la espalda.


- ¿Mi amor me dejas que el señor me pase cremita por atrás?, me pregunto mientras se daba vuelta culito para arriba.


- Si vos querés a mi no me molesta, le respondí casi sin poder modular palabra de la calentura que tenía.


Osvaldo le tiro un chorro de crema sobre la espalda y comenzó a frotársela. Marcela había cerrado los ojos y se notaba que explotaba.


- Señora pare un poco la cola que le voy a poner ahí que la tiene toda coloradita, le ordenó Osvaldo.


Ella abrió los ojos me miro como pidiéndome permiso y levantó un poco el culo. Yo ya no podía hablar. Los otros tipos se estaban acercando de a poco y no se perdían detalle de escena.


Osvaldo comenzó a masajearle el culo casi con desesperación. Las manos se deslizaban con facilidad a causa de la crema. Marcela cada vez lo paraba más.


- Permiso Jorge, voy a correrle la tanguita a tu señora para que la crema le llegue bien adentro, me dijo sin darme la opción que se lo prohibiera.


Osvaldo metió un dedo debajo de la tanga y la corrió toda hacia un costado dejando al descubierto el hoyito del culo y la conchita de mi novia.

Ella dio vuelta la cara y lo miro, paró mas la cola, casi poniéndose de rodillas, y le pidió:


- Páseme cremita bien adentro en la colita que me arde un poco.


Osvaldo le tiro un chorro de bronceador en el agujerito del culo y comenzó a extenderlo con dos dedos, pasándoselos por toda la raya, llegando inclusive a masajearle la concha. Fue ahí que Marcela no aguanto más y entre gemidos le regalo el primer orgasmo. A todo esto tres tipos se habían tirado a la piscina y se habían acercado a menos de un metro de donde estábamos nosotros. Los otros se sentaron a un costado y mientras se manoseaban las entrepiernas, observaban todo sin poder creer.


- ¿Le arde menos ahora señora?, pregunto Osvaldo mientras dos dedos entraban y salían del culo de Marcela.


- Si señor, algo menos, contesto ella.


- Lo que veo es que se ha quemado mucho con el sol y se encuentra muy caliente. Lo que usted necesita es un masaje mas profundo, le dijo Osvaldo, mientras le sacaba los dedos del culo y le ponía la tanga de nuevo en su lugar.

- Toma Jorge las llaves de una habitación. Si no te molesta llévala allá que en un rato vamos con los señores y le damos un tratamiento más intensivo a tu mujer, continuó.


Yo no le conteste, me había calentado tanto la situación que lo único que quería era bajarme la malla y hacerme flor de paja.


- ¿Me dejas mi amor que los señores me hagan el tratamiento?, me preguntó Marcela, que seguía tendida boca abajo en la reposera.


Todas las miradas se dirigieron hacia mí.


- ¿Te parece?, ¿tenés ganas?, le contesté.


- Es que me arde mucho la colita y necesito masajitos profundos, me respondió.


Esa respuesta fue demasiado para mi. Hice un gran esfuerzo para no acabar, me levanté, la tome de la mano y la lleve hacia la habitación. Todos los tipos nos siguieron sin decir una palabra, solo se miraban entre ellos como no pudiendo creer lo que les estaba pasando.

Llegamos a la habitación y ya Osvaldo estaba ahí. Se había cambiado y vestía solamente un short de baño.


- Que suerte que vino señora, va a ver como dentro de un rato se siente mas aliviada, dijo Osvaldo.


- Venga por acá y la hizo sentar en la cama. Vos Jorge podes sentarte ahí, continuó, señalándome una silla que estaba contra una de las paredes. Ustedes siéntense en esos sillones, les indico a los siete veteranos.


- Bueno señora, sáquese la mayita y tírese en la cama colita para arriba.


Marcela me miro y pregunto, mientras se mordía en labio inferior:


- ¿Puedo mi amor quedarme desnudita ante los señores?


Yo le asentí con la cabeza. Entonces ella se puso de espaldas y se sacó primero el corpiño. Luego metió los dedos al costado de la tanga y la fue bajando despacito, dejando a la vista su preciosa cola. Se tiro en la cama y se acostó boca abajo levantando un poco la cola.

Osvaldo se sentó al lado y comenzó a acariciarle suavemente la espalda.


- Pobre tu señora, una colita tan hermosa y se la quemo toda. ¿Le arde acá?, le preguntó mientras le pasaba la mano por la raya del culo.


- No, un poco mas adentro, le respondió mi novia, parando más la cola y abriendo las piernas para dejar al aire su abierto hoyito.


Osvaldo le puso un poco de crema y le metió de golpe dos dedos hasta el fondo. Marcela pego un gritito y se arrodilló.

Los dedos de Osvaldo entraban y salían, mientras le pedía que nos dijera a todos como le gustaba. Ella solo pedía más y se retorcía de placer.

Los tipos ya se habían sacado el short y estaban pajeandose frenéticamente. Yo observaba y esperaba impaciente como nuevamente, como ya tantas veces, le iban a romper el culo a mi novia.


- Ahora, le voy a poner la cremita mas adentro, le dijo Osvaldo mientras se sacaba el short.


- Permiso Jorge, pero necesito llegar mas al fondo, me dijo, mientras se untaba con crema su terrible miembro que no era muy largo pero si mediría como 5 cms. de ancho.


Le hizo sacar mas la cola para afuera, y de un saque la penetró.


- Siiiiiiiiiiiii, grito Marcela, métame la crema bien adentro.


Osvaldo le cabalgaba enloquecido mientras le preguntaba si todavía le ardía.


- Si todavía necesito cremita mas adentro, le contestaba la trola de mi novia.


Osvaldo le hizo seña a uno de los tipos que tenía una terrible pija, mas larga que la de el, y le cedió el lugar.


- Cree que con esta le alcanzará, le dijo a Marcela el viejo este, mientras le mostraba terrible pedazo de carne.


Mi novia dio vuelta la cara y al verlo, lo agarro y se lo llevo desesperadamente a la boca.


- Ah, veo que también a tu señora le ardía la boquita, me dijo Osvaldo.


Todos rieron y subieron a la cama. La tocaban por todos lados, les metían manos en las tetas, le refregaban las pijas por la cara, le metían las lenguas por el culo y la concha, la besaban en la boca.

Marcela parecía poseída, habría la boca, se habría con las manos el culo, se metía los dedos en la conchita y no paraba de gemir y gritar.

Yo sentado en la silla me pajeaba desenfrenadamente viendo como 8 viejos babosos le daban a mi novia.

Así estuvieron largo rato. Cada tanto Osvaldo me miraba y me decía lo buena que estaba y lo puta que era mi mujer. Al escuchar eso parecía poner a Marcela mas caliente todavía. Las sabanas estaban todas mojadas de las acabadas de mi novia que no habrán sido menos de diez. De repente uno a uno empezaron a bañarla con semen, que la muy atorranta se untaba por todo el cuerpo.

Osvaldo le decía que esa era la cremita que necesitaba y que preparara bien el culo que ahora se la iba a pasar bien adentro. Marcela volvió a ponerse en cuatro con el culo bien parado y las piernas abiertas y mientras se metía un dedo en la conchita, Osvaldo la ensarto de nuevo hasta dejarle la ultima gota de semen dentro de su preciosa cola.

Todos se cambiaron y se fueron. Yo me tire al lado de mi novia que se la notaba extenuada, tanto como yo por las tres pajas que me había hecho.


Fin de la parte 6

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