- Tiene que ponerse un protector solar porque a esta hora el sol esta muy fuerte. Le dijo Osvaldo
- Es que no tengo, contesto ella.
- Acá tengo uno muy bueno, dijo él.
- Gracias, respondió ella acostándose en la reposera boca arriba y comenzó a untarse la crema por todo la parte de adelante del cuerpo.
La escena era recaliente. Mi novia pasándose crema por todos lados y ocho tipos y yo mirándola en silencio como lo hacía.
Por la cara que tenía Marcela me di cuenta que su calentura ya era atroz.
De pronto terminó de pasarse todo por delante y escucho que Osvaldo se dirige a ella.
- Pregúntele a su marido si la deja que yo le pase la crema en la espalda.
- ¿Mi amor me dejas que el señor me pase cremita por atrás?, me pregunto mientras se daba vuelta culito para arriba.
- Si vos querés a mi no me molesta, le respondí casi sin poder modular palabra de la calentura que tenía.
Osvaldo le tiro un chorro de crema sobre la espalda y comenzó a frotársela. Marcela había cerrado los ojos y se notaba que explotaba.
- Señora pare un poco la cola que le voy a poner ahí que la tiene toda coloradita, le ordenó Osvaldo.
Ella abrió los ojos me miro como pidiéndome permiso y levantó un poco el culo. Yo ya no podía hablar. Los otros tipos se estaban acercando de a poco y no se perdían detalle de escena.
Osvaldo comenzó a masajearle el culo casi con desesperación. Las manos se deslizaban con facilidad a causa de la crema. Marcela cada vez lo paraba más.
- Permiso Jorge, voy a correrle la tanguita a tu señora para que la crema le llegue bien adentro, me dijo sin darme la opción que se lo prohibiera.
Osvaldo metió un dedo debajo de la tanga y la corrió toda hacia un costado dejando al descubierto el hoyito del culo y la conchita de mi novia.
Ella dio vuelta la cara y lo miro, paró mas la cola, casi poniéndose de rodillas, y le pidió:
- Páseme cremita bien adentro en la colita que me arde un poco.
Osvaldo le tiro un chorro de bronceador en el agujerito del culo y comenzó a extenderlo con dos dedos, pasándoselos por toda la raya, llegando inclusive a masajearle la concha. Fue ahí que Marcela no aguanto más y entre gemidos le regalo el primer orgasmo. A todo esto tres tipos se habían tirado a la piscina y se habían acercado a menos de un metro de donde estábamos nosotros. Los otros se sentaron a un costado y mientras se manoseaban las entrepiernas, observaban todo sin poder creer.
- ¿Le arde menos ahora señora?, pregunto Osvaldo mientras dos dedos entraban y salían del culo de Marcela.
- Si señor, algo menos, contesto ella.
- Lo que veo es que se ha quemado mucho con el sol y se encuentra muy caliente. Lo que usted necesita es un masaje mas profundo, le dijo Osvaldo, mientras le sacaba los dedos del culo y le ponía la tanga de nuevo en su lugar.
- Toma Jorge las llaves de una habitación. Si no te molesta llévala allá que en un rato vamos con los señores y le damos un tratamiento más intensivo a tu mujer, continuó.
Yo no le conteste, me había calentado tanto la situación que lo único que quería era bajarme la malla y hacerme flor de paja.
- ¿Me dejas mi amor que los señores me hagan el tratamiento?, me preguntó Marcela, que seguía tendida boca abajo en la reposera.
Todas las miradas se dirigieron hacia mí.
- ¿Te parece?, ¿tenés ganas?, le contesté.
- Es que me arde mucho la colita y necesito masajitos profundos, me respondió.
Esa respuesta fue demasiado para mi. Hice un gran esfuerzo para no acabar, me levanté, la tome de la mano y la lleve hacia la habitación. Todos los tipos nos siguieron sin decir una palabra, solo se miraban entre ellos como no pudiendo creer lo que les estaba pasando.
Llegamos a la habitación y ya Osvaldo estaba ahí. Se había cambiado y vestía solamente un short de baño.
- Que suerte que vino señora, va a ver como dentro de un rato se siente mas aliviada, dijo Osvaldo.
- Venga por acá y la hizo sentar en la cama. Vos Jorge podes sentarte ahí, continuó, señalándome una silla que estaba contra una de las paredes. Ustedes siéntense en esos sillones, les indico a los siete veteranos.
- Bueno señora, sáquese la mayita y tírese en la cama colita para arriba.
Marcela me miro y pregunto, mientras se mordía en labio inferior:
- ¿Puedo mi amor quedarme desnudita ante los señores?
Yo le asentí con la cabeza. Entonces ella se puso de espaldas y se sacó primero el corpiño. Luego metió los dedos al costado de la tanga y la fue bajando despacito, dejando a la vista su preciosa cola. Se tiro en la cama y se acostó boca abajo levantando un poco la cola.
Osvaldo se sentó al lado y comenzó a acariciarle suavemente la espalda.
- Pobre tu señora, una colita tan hermosa y se la quemo toda. ¿Le arde acá?, le preguntó mientras le pasaba la mano por la raya del culo.
- No, un poco mas adentro, le respondió mi novia, parando más la cola y abriendo las piernas para dejar al aire su abierto hoyito.
Osvaldo le puso un poco de crema y le metió de golpe dos dedos hasta el fondo. Marcela pego un gritito y se arrodilló.
Los dedos de Osvaldo entraban y salían, mientras le pedía que nos dijera a todos como le gustaba. Ella solo pedía más y se retorcía de placer.
Los tipos ya se habían sacado el short y estaban pajeandose frenéticamente. Yo observaba y esperaba impaciente como nuevamente, como ya tantas veces, le iban a romper el culo a mi novia.
- Ahora, le voy a poner la cremita mas adentro, le dijo Osvaldo mientras se sacaba el short.
- Permiso Jorge, pero necesito llegar mas al fondo, me dijo, mientras se untaba con crema su terrible miembro que no era muy largo pero si mediría como 5 cms. de ancho.
Le hizo sacar mas la cola para afuera, y de un saque la penetró.
- Siiiiiiiiiiiii, grito Marcela, métame la crema bien adentro.
Osvaldo le cabalgaba enloquecido mientras le preguntaba si todavía le ardía.
- Si todavía necesito cremita mas adentro, le contestaba la trola de mi novia.
Osvaldo le hizo seña a uno de los tipos que tenía una terrible pija, mas larga que la de el, y le cedió el lugar.
- Cree que con esta le alcanzará, le dijo a Marcela el viejo este, mientras le mostraba terrible pedazo de carne.
Mi novia dio vuelta la cara y al verlo, lo agarro y se lo llevo desesperadamente a la boca.
- Ah, veo que también a tu señora le ardía la boquita, me dijo Osvaldo.
Todos rieron y subieron a la cama. La tocaban por todos lados, les metían manos en las tetas, le refregaban las pijas por la cara, le metían las lenguas por el culo y la concha, la besaban en la boca.
Marcela parecía poseída, habría la boca, se habría con las manos el culo, se metía los dedos en la conchita y no paraba de gemir y gritar.
Yo sentado en la silla me pajeaba desenfrenadamente viendo como 8 viejos babosos le daban a mi novia.
Así estuvieron largo rato. Cada tanto Osvaldo me miraba y me decía lo buena que estaba y lo puta que era mi mujer. Al escuchar eso parecía poner a Marcela mas caliente todavía. Las sabanas estaban todas mojadas de las acabadas de mi novia que no habrán sido menos de diez. De repente uno a uno empezaron a bañarla con semen, que la muy atorranta se untaba por todo el cuerpo.
Osvaldo le decía que esa era la cremita que necesitaba y que preparara bien el culo que ahora se la iba a pasar bien adentro. Marcela volvió a ponerse en cuatro con el culo bien parado y las piernas abiertas y mientras se metía un dedo en la conchita, Osvaldo la ensarto de nuevo hasta dejarle la ultima gota de semen dentro de su preciosa cola.
Todos se cambiaron y se fueron. Yo me tire al lado de mi novia que se la notaba extenuada, tanto como yo por las tres pajas que me había hecho.
Fin de la parte 6