Hola de nuevo, este es otro de mis favoritos, no olviden dejar sus comentarios y/o puntos.
Disfrutenlo!
Como están, mi nombre es Silvia, tengo 24 años y me gustaría relatarles mi despedida de soltera
Hacia, mas de 4 meses que estábamos organizando nuestra casamiento con Hugo,
Con mi novio vivíamos juntos en un departamento, pero a la llegada de los acontecimientos, tomamos la decisión de regresar a casa de nuestros padres, hasta el día de la boda.
Nuestros respectivos trabajos, la separación temporaria y los preparativos habituales, no nos permitió tener sexo en ese periodo.
Nuestra vida sexual, era muy activa y apasionada, aunque a veces me negaba ante las propuestas de Hugo de hacer algún tipo de innovación, como tener sexo anal o involucrar a otra persona (fundamentalmente una mujer).
No era de mi entero agrado hacerlo, aunque debo ser sincera, de vez en cuando lo pensaba.
Volviendo a lo que decía, nuestra actividad en esos días era bastante, intensa, sumado a las consabidas despedidas de soltero.
La mía se bahía organizado, para tres noches antes de la boda, coincidiendo con la de Hugo que se la hacían sus amigos.
La ultima semana, fue terrible, todos preparativos previos, la fiesta, la iglesia, el vestido de novia, el viaje y todo lo concerniente casamiento.
Llego la noche de la despedida, me vestí con una remera y jeans, previendo lo que mis amigas podrían llegar a prepararme.
La reunión comenzaba en una cantina. La mesa reservada, estaba en un lugar apartado del local del resto del salón. Para permitir divertirnos con mayor libertad.
A la llegada de todas mis amigas y mi cuñada, comenzó la cena. Como generalmente ocurre en estos casos, bebimos un poco mas de la cuenta.
Al finalizar los postres, llegaron los obsequios de mis amigas.
Hasta el momento todo parecía muy pacifico y normal.
Al abrir el ultimo regalo, quede sorprendida, se trataba de una súper mini falda negra, con una blusa roja., las mire a todas con sorpresa.
Ni bien la tuve en mis manos, me obligaron a ponerme esas prendas.
Me negué en un principio, pero ante la insistencia de todas, tuve que acceder.
Me llevaron al baño, para que me cambiase de prendas.
Me quite lo puesto quedando, en sostén y tanga. Me exigieron, que me quitarse el sostén, y colocarme, una tanguita, que se trataba de un cordón de algodón, de unos escasos dos centímetros de diametro.
Mire a las chicas sorprendida
Que me incitaban a colocármela.
Me negué, a lo que su reacción fue:
O lo haces tú, o lo hacemos nosotras – contestaron a coro
Sabía que lo harían, a lo que conteste:
Esta bien, pero lo haré en el excusado
Entre, cerrando la puerta (debo aclarar que soy un poco escrupulosa en ese aspecto), me saque mi ropa interior, y las tire por arriba de la puerta, como habían dicho.
Sin otra alternativa, me coloque la tanguita, que inmediatamente ese cordón se me empezó a perder entre mis cavidades, quedando muy poco a la vista.
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Termine de colocarla blusa, que con lo escotado que era, mis tetas que son como dos pomelos, trataban de escapar en el momento menos pensado, agregando a esto la minifalda que dejaba ver el final de mis cachetes traseros.
Al verme fueron risas y cargadas, no muy divertidas para mí.
El broche final, fueron unas botas de cuero negro, que pasaban mis rodillas
Acto seguido pintaron mi rostro, con un rojo intenso en mis labios y un violeta en mis parpados.
Al verme en un espejo mi aspecto se asemejaba a una prostituta.
Mi ropa desapareció, y así como estaba propusieron ir a un lugar cercano de stripper
En distintos autos nos dirigimos al lugar.
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Me sentía de lo más ridícula y llena de vergüenza, al entrar al salón, ante la mirada de los concurrentes al recinto..
Por suerte había otras despedidas y chicas en situación similar a la mía.
Después de ver como realizaban los típicos bailes llenos de sensualidad y erotismo Entre gritos y risas, ante la insistencia de mis amigas, uno de los chicos me tomo de la mano para subir al escenario, rehusarme era imposible, a lo que accedí ante la insistencia de mis amigas. Los malos tragos hay que pasarlos rápido.
El tipo que me tomo, me vapuleaba para todos lados, trataba de cuidar de que no se vieran mis partes privadas, con la escasa ropa que tenia, era casi imposible que no se me viera algo. Hasta se escapo una teta de mi escotada blusa, en uno de los movimientos que me sometían.
El stripper frotaba su cuerpo contra el mío, y con movimientos muy sensuales, rozaba su bulto contra cuerpo.
No me manoseaba demasiado, pero su contacto era cada vez mas prolongado.
La bebida que tenía encima, más los rozamientos, contra mi piel, la forma que me tomaba y la abstinencia de más de una semana, adicionando el cordón, que friccionaban en mi raja hizo que empezara a estimularme.
El baile, continuo un buen rato, hasta que me dejo, para tomar a otra chica.
Baje del escenario, algo calentita y creo que hasta húmeda.
Salimos del local después de hora y media, caminando en grupo, por una calle céntrica, con algo de gente
Para continuar divirtiéndose, y prometiendo ser la ultima, me obligaron a caminar sola 10 metros adelante de ellas, meneando la cola. Accedí, No me era nada gracioso, por que, cada tipo que pasaban algo me decía.
Así lo hice como dos cuadras, cuando decidí darme vuelta, para decirles que era suficiente. Las hijas de puta habían desaparecido, hasta Miriam, mi cuñada quien me trajo en su auto, se había esfumado.
Camine con rabia por esa calle, puteándolas para mis adentros, tratando de ubicarlas, aunque suponía que estarían escondidas por algún lugar.
Mi indumentaria, hacia que transeúnte que pasaba, y desde los autos me gritaba cosas inmoralidades y cuanto les cobraria.
Después de vagar como 15 minutos, sin localizarlas Trate de ubicar un taxi
Tarea poco factible, dado las altas horas de la noche
Me empecé a atemorizar, además de la bronca que tenia por dejarme abandonada.
Mi celular estaba en manos de las chicas.
Empezaba a desesperarme la situación, hasta que por el centro de la calle, apareció un auto con dos mujeres, una era Andrea, amiga de mi cuñada y la otra Susy, que no estuvo en la despedida, ni conocía.
Me volvió el alma al cuerpo.
Me invitaron a subir, a lo que accedí gustosa y aliviada. Después de presentarme a Susy (muy bella y sensual) Se comprometieron a llevarme a mi casa, pero antes iríamos hasta lo de su amiga.
Me comento que pensaban dejarme, más tiempo sola, pero me apiade de ti y vine a buscarte con mi amiga.
Después de un viaje de 15 a 20 minutos arribamos a su departamento.
Estaba muy bien decorado, y muy amplio, a pesar de contar con un dormitorio.
Me invitaron a ponerme cómoda ofreciéndome algo de beber., a lo que acepte para tratar de tranquilizarme.
Pregunte si me podrían llevar, a lo que me convencieron de quedarme, si era de mi agrado, y de paso dar el punto final a mi despedida. Me agrado la idea, estaba cómoda en su compañía, además no trabajaba al día siguiente
Susy se sentó a mi lado, mientras Andrea lo hizo en otro sillón. Ya me había relajado algo, pero las copas que tenia encima, no me hacían coordinar demasiado.
Me quite las botas, que realmente, me mataban.
Susy, me ayudo, cuando su mano toco mi entrepierna, un leve escalofrió recorrió mi cuerpo.
Una de ellas propuso ver unas películas pornos de lesbianas. Si bien no eran de mi total agrado, acepte.
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Debo reconocer que estaban muy bien producidas, llenas de sensualidad y erotismo, a tal punto, que me habían excitado.
Te gusto la película ?–pregunto Susy, mientras su mano se depositaba en mi pierna
Siii -- conteste un poco azorada, sin saber como continuar.
Ese nuevo contacto, me empezó a sentir algo, no quería reconocer, pero me incitaba.
Me estaba poniendo tensa, por la situación.
En un momento Andrea se levanto y quedamos solas.
Susy, apretó sus dedos contra mi hombro.
Exclamando
Estas muy tensa, querida, quieres unos masajes?
No quería pasar por una tímida mojigata, por lo tanto se lo acepte. Que podría ocurrir, si intenta algo que no me agrada, me levanto y me voy., pensé.
De acuerdo, me encantaría – Exclame
Se levanto del sillón y me recostó, .levanto mi blusa, e inicio los masajes, sus manos se recorrían mi desnuda espalda, era muy placentero, no cesaban de friccionar mi piel.
Trato de quitar mi blusa, a lo que me resistí un poco.
Por favor, no tengas miedo- con una vos suave y convincente
Me fui desabrochando los botones, hasta que con mucha sutileza me ayudo a quitármela.
Sus manos continuaron con mis pies, subiendo por mis pantorrillas hasta terminar en el nacimiento de mis glúteos.
Me sentía en el cielo, me iba relajando, pero a su vez sentía como que me estaba avivando algo por dentro.
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Sentí cuando corrío el cierre de mi cremallera, inconscientemente levante mi culo para permitirle terminar de sacármela, sintiendo su deslizamiento, entre mis piernas.
Ya no pensaba, deseaba que continuara con sus masajes por todo mi cuerpo.
Era muy reconfortable. Mi corazón empezó a latir aceleradamente.
La tanguita incrustada entre mis pliegues, no resguardaba en nada mi desnudes. Aunque en ese momento ya dejaba de interesarme, mi timidez había desaparecido.
Mis sentidos estaban en disfrutar el recorrido de sus manos sobre mi casi desnudo cuerpo, desde los pies a la cabeza.
Me deje llevar, ya no pensaba, me regocijaba ese formidable y sensual masaje.
Amasaba mis glúteos, oprimiendo su dedo por mi raya hasta detenerse muy cerca de mi orificio.
Mis piernas estaban pegadas, pero con gran habilidad y sutileza, logro separarlas, para deslizar su mano por la entrepierna.
De una manera muy habilidosa me estaba llevando a un campo totalmente excitante
Estaba perdida, sentía desfallecer mi ser, sin poder oponerme.
El canto de su mano rozaba el borde de mis labios vaginales, introduciendo el cordón de mi único atuendo.
La parte inferior de mis glúteos, sentían como sus pulgares se oprimían contra mi ano, pareciendo encajarse la soga de mi tanguita, por todos mis pliegues
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Susy, desplazo la parte de la tanga, incrustada en mi vagina, el simple contacto de sus dedos con el borde de mis labios inferiores. Me hicieron exhalar un gemido. Susy se percato de mi sonido, para acrecentar más sus lujuriosos masajes.
Sentía mis pezones erguirse.
No sabia bien que hacer, pero realmente me agradaba terriblemente, creo que de saberlo Hugo se alegraría.
Era impotente ante esos masajes tan libidinosos, estaba totalmente entregada.
El contacto asiduo de su mano en mi vagina, hizo que comenzara a derramar mis flujos, humedeciendo el cordel. Sentía que se me erizaba mi vello
continua ..............