Edil de Soacha narra cómo un caníbal casi acaba con su rostro
Existen culturas en las que comer carne humana es algo habitual. No nos referimos solamente a tribus más o menos salvajes, ni al canibalismo habitual de ciertos pueblos africanos o de indígenas de Nueva Guinea. Estos degluten el cerebro, corazón e hígado de sus seres queridos fallecidos pero lo hacen con la intención de captar su espíritu.
Pero lo que le sucedió a Gustavo Barreto, edil de la comuna cuatro del municipio de Soacha, se sale de cualquier contexto debido a la forma como el agresor actuó.
Barreto, quien gran parte de su vida se ha dedicado a servirle a la comunidad, es muy querido por los habitantes del municipio, quienes una vez se enteraron de que un hombre por poco se le come su rostro a mordiscos quedaron sin palabras ante el horripilante hecho protagonizado por el sujeto y elevaron su voz de protesta.
Por un reclamo
El Espacio dialogó con Moreno y en el momento de ingresar al predio donde descansaba lo encontró sentado en un inmenso sillón con su rostro completamente desfigurado.
El edil trataba de ocultar sus heridas pero al entrar en diálogo con los periodistas dejó ver en claro las mordeduras que le propinó el caníbal.
El tiempo fue transcurriendo y Gustavo comenzó a narrar el episodio en el cual por poco pierde la vida. Cuenta que todo comenzó el 27 de enero del presente año cuando estaba reunido con varios amigos en una tienda del barrio La Isla de Soacha.
“Estábamos dialogando animadamente cuando de repente varias personas salieron de la tienda rápidamente a mirar una pelea que se había formado. Yo me levanté de la mesa y los seguí. Cuando llegué al sitio en compañía de mis amigos, pregunté qué había sucedido y la comunidad me dijo que el afrodescendiente que se encontraba en la esquina había golpeado fuertemente a una dama. De inmediato me le acerqué y le hice el reclamo. El hombre se ofuscó y me dijo que no fuera sapo y que si no me iba no respondía. Cruzamos varias palabras, pero gracias a la reacción de los residentes el altercado no pasó a mayores y aparentemente todo quedó en completa tranquilidad”, señaló.
Las mordeduras
Pero este hombre llevado por la ira juró vengarse del edil y esperó el momento oportuno para cometer el acto de barbarie. Barreto continuó su vida normal visitando los vecinos y ayudándoles a resolver una serie de problemas que tenían, sin imaginar que el loco individuo estaba por cometer un acto sin precedentes.
El pasado sábado, Barreto recibió la llamada de una líder comunal manifestándole que se reunieran en las horas de la noche a discutir unos temas. El representante de la comunidad esperó a que llegara la noche para ir a cumplir la cita. Seguidamente se despidió de sus seres queridos y comenzó a caminar hacia el lugar. En forma sorpresiva cuatro sujetos le salieron al paso, entre ellos el afrodescendiente con quien había tenido la discusión.
El energúmeno individuo le dijo que ahora sí le hiciera el reclamo y que eso le iba a costar muy caro por ser tan sapo.
Entonces los hombres que acompañaban al demente, que estaba bajo los efectos del alcohol, lo llevaron a la fuerza a un lote baldío, lo arrojaron al suelo y lo sostuvieron de pies y manos. El caníbal al ver que su víctima estaba en el piso se le arrojó sobre su humanidad y comenzó a morderlo como un perro rabioso. El malencarado negro con las manos le sacó la lengua a Gustavo y trató de comérsela. Como no pudo, intentó con una de sus orejas hasta lograr desprenderle un pedazo.
Luego pasó a la nariz y le devoró un fragmento. Como si fuera poco, le pegó otro mordisco en un ojo y le desprendió el párpado. La situación se torno angustiosa debido al fuerte sangrado que salía de su rostro.
“Este hombre no paraba de morderme, además con sus uñas me arañaba la cara. Pensé que esa pesadilla nunca iba a acabar. Le pedí a Dios que ese loco no me siguiera castigando y gracias a esas súplicas se levantó y salió corriendo. Como pude llegué a donde un amigo, quien me llevó al Hospital de El Tunal donde los médicos me atendieron y me realizaron varias cirugías reconstructivas de mi ojo izquierdo y de mi oreja”, comentó el angustiado hombre.
Gracias a un retrato hablado, el afrodescendiente es buscado intensamente por la Policía.