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| La Izquierda colombiana, ¿qué?
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Acá les dejo una critica de la izquierda Colombiana, desde Rebelión.org La Izquierda colombiana, ¿qué?
Biófilo Panclasta
Rebelión 1. Presentación
Soy un viejo militante de la izquierda producto de la efervescencia de los años 60s y 70s que desde joven ha creído y cree en la posibilidad de transformar esta sociedad en beneficio de los más débiles. Participar en ese loable propósito me ha llevado a sacrificios personales y familiares siempre asumidos con la convicción en valores superiores y en la certeza de estar haciendo lo correcto. Mis convicciones éticas me han llevado, muy a mi pesar, a escribir contra parte de lo que creí y defendí por tanto tiempo. A continuación presento una serie de reflexiones sobre la situación de la izquierda en Colombia.
Sé que estas reflexiones críticas no van a gustar a la gente de izquierda, menos a las organizaciones mencionadas. No se trata de agradar a nadie sino de hacer unas reflexiones a las que me costó muy duro llegar de parte de alguien que nació políticamente hace mucho tiempo y que toda la vida ha militado en el trotskismo. Se trata de ser sinceros y aportar, de evolucionar. Para los que tenemos una militancia de casi cuarenta años, nos cuesta porque es más fácil aferrarse a los viejos dogmas y posiciones que arriesgar reaprehender y reconstruir un discurso convincente y aglutinador. Es más cómodo continuar con una visión ortodoxa que atreverse a revaluar algunas cosas.
Por eso adopto este seudónimo haciendo honor a un viejo y desconocido anarquista colombiano: conozco mucha gente y me conocen muchos compañeros a quienes me voy a referir no en términos personales sino a nivel político y me parece más valiosa su amistad por lo que quiero mantener mi anonimato. Si los presentara con nombre propio, más de uno lo va a tomar como un ataque personal. Espero que este detalle no deslegitime ante ellos mis reflexiones. Seguramente se me atacará por eso: la izquierda ha demostrado muy poca capacidad autocrítica y menos para escuchar argumentos que perturben sus dogmas.
No pretendo que mis tesis sean acogidas. Seré duro y por ello no me hago esperanzas. Lo que les aseguro a mis amig@s y camaradas es que lo hago llevado por el convencimiento de que la izquierda, si quiere ser alternativa, debe cambiar muchas cosas. Debe ser honesta, autocrítica, tener la capacidad de renovarse sin abandonar lo esencial (¿será posible?), tener grandeza. Si no lo hacemos, seguiremos siendo marginales, autorreferenciales, insulares, microscópicos frente a las masas.
Son las reflexiones de alguien de izquierda, una crítica de izquierda a la izquierda. No de un renegado, como seguramente se me va a tildar. Nunca seré de derechas aunque sé que se me va a señalar de tal. No me importa. Ojalá nadie se tome esto a lo personal. Estoy seguro de que recojo las inquietudes de muchos militantes que, como yo, no se atreven a plantear sus dudas en público o que no tienen espacio para hacerlo o que, por su decepción, no lo hacen porque ya no les interesa hacerlo.
Estas críticas no significan desconocer el legado de la izquierda y el socialismo. Al contrario. Este proyecto sigue vigente mientras exista un sistema capitalista con sus características ya analizadas suficientemente desde hace siglo y medio. La izquierda, sobre todo la socialista está llamada a jugar un papel importante en el proceso transformador. Pero el proyecto de izquierda debe legitimarse día a día ante unas masas reactivas mayoritariamente a su discurso. Debe ganar un espacio que le permita crecer y ser opción de poder. Pero la izquierda debe corregir muchas cosas, errores de hace 40 años que parece no viera. Tiene en su teoría y experiencia todo el potencial para dar el salto. Pero debe hacer un alto en el camino, debe debatir sobre esa teoría y prácticas que la han llevado a la situación que tiene. Sin miedos, sin sentir que traiciona nada.
Elementos fundamentales de su praxis son el discurso, las acciones, las actitudes, el lenguaje. A estas me referiré. 2. La izquierda, incapaz de canalizar la más grave crisis capitalista
Debemos preguntarnos: ¿por qué ante la más grave crisis capitalista, la izquierda mundial no ha canalizado las protestas ante la misma?
¿Por qué ante la crisis española y griega partidos de derecha ganan las elecciones?
¿Por qué la izquierda árabe no canaliza las movilizaciones y sí los fundamentalistas de la Hermandad Musulmana?
¿Por qué en las recientes elecciones en Cataluña no triunfó la opción soberanista y se fortaleció el PP?
¿Por qué en un país como este con una pobreza inmensa la izquierda es marginal? ¿Por qué ante el miserable aumento del salario mínimo no se produjo protestas más allá de los comunicados y mensajes en redes sociales? ¿Por qué miramos impotentes que la mayoría de las protestas son intrascendentes? ¿Por qué es un país derechizado y qué responsabilidad nos cabe?
¿Por qué seremos convidados de piedra en las elecciones del 2014? ¿Por qué la izquierda electoral desaparecerá en ese año?
¿Por qué la mayoría de los jóvenes son de derecha?
Nuestra crisis se debe, sin duda, a factores externos pero también a internos que tienen que ver con lo dicho arriba: unas prácticas y concepciones que deben revisarse sin perder la esencia de las mismas. Es más fácil echarle la culpa al enemigo, a las traiciones, al oportunismo de otros [1] , etc. que atreverse a asumir críticamente nuestra responsabilidad en la situación que tenemos y en parte, el país.
Acaso la izquierda “nacional” [2] se hace esas preguntas? No creo. No se las hace. Menos la mayoría de los grupos, presentes sobre todo en Bogotá. 3. Entre la incapacidad y la intrascendencia
La oligarquía supo de manera inteligente hacer el relevo del proyecto uribista al santista para relegitimarse mostrando una vez la habilidad que tiene para adaptarse a las situaciones, cosa que bastante le hace falta a la izquierda en su actitud dogmática y paquidérmica. Apoyada en el gran poder mediático, la despolitización de la gente, el miedo, la “nueva” guerra sucia, etc. ante los cuales la izquierda ha sido incapaz de dar respuestas más allá de la tradicional actitud contestataria. Su acción en la mayoría de los casos ha sido intrascendente.
La complejidad del mundo actual, de la realidad no es aprehendida por la izquierda en su totalidad. Vemos los hechos, fenómenos, políticas sin las interconexiones entre ellas. Tratamos de responder de manera aislada, contestaría, sin ofrecer opciones convincentes. Si nosotros no logramos una visión de conjunto mucho menos la gente que decimos representar. Esto lo vemos por ejemplo, ante el desconocimiento de la dimensión del desastre ambiental. La gente no sabe lo que pasa ante sus ojos…
Por otro lado ya es un lugar común escuchar que la izquierda se haya en un proceso de recomposición o reorganización. Reestructuración (?). ¿No será crisis? ¿O reacomodos?
Recomposición es la palabra más utilizada. ¿Será? Recomposición significa: aperar, componer, reparar [3] o Acción de recomponer: Reparar o componer de nuevo una cosa [4] Ninguna de esas cosas pasa en la izquierda.
Tampoco reestructurar: significa reorganizar, remodelar, reformar, modificar. Lo que hay es un reacomodo en medio de su crisis.
El hecho de que hayan “aparecido” Progresistas, Marcha, Pedimos la Palabra, que en ciertos espacios se hayan visibilizado las llamadas 23 Tendencias Independientes del Polo, no significa nada más que la expresión de la crisis de la izquierda, de su división y de sus reacomodo, de la intención de consolidar un proyecto personalista y socialdemócrata [5] -Progresistas-. El fenómeno de Marcha-importante como propuesta pero con una actitud hegemonista, casi estalinista-, ligado al proceso de paz no hace sino confirmar el diagnóstico. La máxima expresión de esta crisis es el Polo.
En general y aunque nos cueste aceptarlo hay un desprestigio del proyecto de izquierda por la caída del bloque socialista, la imagen de que las FARC desaprovechó la oportunidad del Caguán, el rechazo a las prácticas de la guerrilla generado por los secuestros-las imágenes de los secuestrados tras postes alambrados y las cadenas fueron desastrosas y generaron mucho rechazo- las torpezas de Chávez frente a su mediación en la liberación de los secuestrados, la muerte de Raúl Reyes, etc. las de Piedad-fotos en uniforme con guerrilleros-el desprestigio del Polo por lo de Samuel, etc.
De manera seria hay que hacer un análisis del daño que la guerrilla le ha hecho al proyecto de izquierda [6] . Hay que hacer una crítica de izquierda a la insurgencia con todo que reconozcamos las razones históricas, sociales y políticas de su surgimiento. Por hacerlo, no somos de derecha. No podemos caer en ese chantaje. ¿Acaso la guerrilla es intocable? Eso se cree ella, sobre todo las FARC que sea lo que sea que se presente como demócrata no deja de ser una organización estalinista, autoritaria y, aunque les cueste aceptar a muchos, reformista, incuso el ELN que dice luchar por el socialismo.
En su crisis pesa mucho una concepción política que no ha sido renovada, las concepciones oportunistas en diversos niveles (MOIR, PC, VERDES, PETRO), la burocratización, corrupción, el aislamiento de las bases y movimientos sociales, caudillismo, pretensión hegemonista (últimamente MARCHA).

Última edición por jandresom; 05-02-2013 a las 23:38:20 |