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armando2007
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Predeterminado Respuesta: Santoyo, general por acuerdo de poderes

Senadora Moreno Piraquive:

“Cuando llega la época de los ascensos, la presión externa es constante”

Cecilia Orozco Tascón.- ¿Recuerda cómo transcurrió la discusión en la Comisión Segunda del Senado, en 2007, cuando ustedes estudiaban el ascenso a generales de varios coroneles entre quienes estaba Mauricio Santoyo?

Senadora Alexandra Moreno Piraquive.- Claro que sí. Lo normal es que cuando llega la solicitud de ascenso a generales, revisamos las hojas de vida. En esa ocasión, encontramos que el coronel Santoyo tenía registrados problemas judiciales delicados. Empezamos la discusión que se demoró varios días, y mientras tanto, se crearon movimientos de apoyo para que todos los aspirantes, incluyéndolo a él, pudieran ascender.

C.O.T.- En concreto, ¿cuál fue la objeción que le vieron a la hoja de vida de Santoyo?

A.M.P.- Vimos que había sido destituido por la Procuraduría cuatro años atrás y que los hechos por los cuales se había tomado esa determinación eran graves: la responsabilidad del coronel, como jefe del Gaula, de más de mil interceptaciones ilegales a organismos de derechos humanos en Antioquia. Algunos senadores, cuatro en total (Juan Manuel Galán, Cecilia López, Jesús Piñacué y yo) nos opusimos al ascenso. Pero quienes defendían a Santoyo argumentaban que la destitución no tenía efectos porque el Consejo de Estado la había suspendido mientras la revisaba de fondo. Decían que como no había fallo definitivo, se presumía la inocencia del coronel y procedía el ascenso.

C.O.T.- Y ustedes ¿por qué insistieron en no ascenderlo?

A.M.P.- Uno entiende que haya investigaciones sobre la forma como se desarrollan los operativos policiales o militares cuando es muy posible que haya confusiones. En esos casos es prudente esperar a que los procesos concluyan. Pero es distinto cuando los hechos investigados se relacionan con conductas que están claramente por fuera del marco legal y constitucional, como era el de interceptar masivamente las comunicaciones de personas que no eran sospechosas de delinquir. Por eso sostuvimos que no se trataba de un error del servicio sino de algo mucho más grave.

C.O.T.- Del otro lado: ¿por qué sus colegas de la Comisión Segunda y de la Plenaria del Senado desecharon sus argumentos?

A.M.P.- Infortunadamente muchos debates terminan en lo que dice la norma y se apegan a ella para evitar la discusión. La mayoría decía que no podíamos indagar más allá de lo que se veía en las hojas de vida y que solo debíamos atenernos al procedimiento de aceptar o negar los ascensos. Aseguraba que si la misma Fuerza Pública nos entregaba la información, debíamos creer lo que allí se consignaba. Por nuestra parte, manifestamos que lo prudente era suspender el ascenso hasta cuando se produjera el fallo final. Pero el contraargumento fue que los tiempos militares y policiales para ascensos eran unos y que si se pasaba el momento, el oficial ya nunca podría ascender y se le haría un daño irremediable.

C.O.T.- Sintieron ustedes presiones externas para que se aprobara el ascenso de Santoyo?

A.M.P.- Se sentía la presión de miembros de la Policía y de funcionarios del Ministerio de Defensa. Pero no solo en este caso. Cuando llega la época de los ascensos, la presión externa es constante. Siempre ha sido así. Se pide que votemos rápido porque, según dicen, se trata solo de un ritual.

C.O.T.- ¿Recuerda a alguien que especialmente hubiera rondado por la Comisión en aquellos días?

A.M.P.- Siempre están los funcionarios de enlace del ministerio.

C.O.T.- ¿No cabe la posibilidad de que Santoyo los hubiera engañado a todos con sus aparentes éxitos y buena conducta?

A.M.P.- En la convivencia de treinta años o más de los miembros de la Fuerza Pública, todos se saben las intimidades de su vida. El director de la Policía en 2007 era el general Naranjo y a él le tocó participar en el proceso de selección de las hojas de vida de los coroneles que irían a curso para general. Los miembros de la junta no pueden decir que no sabían nada. Pero algo ha cambiado: en la última sesión del año 2012 no votamos unos ascensos. Le dijimos al ministro de Defensa que mientras ellos se conocen entre sí, nosotros no tenemos posibilidad de saber quién es quién en la lista.

C.O.T.- Supongo que con la condena al general Santoyo en Estados Unidos, el procedimiento de votar afirmativamente sin reflexionar, será revaluado.

A.M.P.- Ojalá. Precisamente radiqué un proyecto en ese sentido, que casi no pasa su primer debate en la Comisión. En ese proyecto se modifica el procedimiento de aceptación de los ascensos: se pedirían, no solamente la hoja de vida como ocurre ahora, sino también las declaraciones de renta, los estados financieros, informes de contrainteligencia, etc., de los aspirantes. Las Fuerzas Armadas se oponen y exigen mantener la reserva de datos.

C.O.T.- En el caso Santoyo la Procuraduría lo sancionó. Y el tiempo parece haberle dado la razón. En cambio el Consejo de Estado le hizo un favor de dudosa factura: suspendió, hasta el día de hoy, la destitución, de tal manera que pudiera subir a general, para vergüenza de Colombia.

A.M.P.- Eso que usted dice fue aceptado en cierta forma por el procurador Ordóñez en un reciente debate sobre Santoyo. Él contó que, como consejero de Estado que era en aquella época, fue testigo de cómo se “inventaron” apelaciones y otros recursos jurídicos para evitar el castigo al coronel y para que quedara como víctima de una mala decisión.

C.O.T.- ¡Pero si Ordóñez fue de los que votó a favor de Santoyo!

A.M.P.- En todo caso, él manifestó que hubo errores jurídicos malintencionados para que no recayera la sanción sobre Santoyo. Hoy acepta que se violaron las normas del Derecho para favorecerlo. Ahí están las actas en donde consta lo que le cuento.

Un oficial con estrella

El coronel Mauricio Santoyo parecía tener estrella y padrinos. En 1996 y 97, cuando era jefe del Gaula Antioquia, su grupo interceptó, falsificando firmas de dos fiscales, más de 1500 llamadas de defensores de derechos humanos. Dos de estos desaparecieron y no se sabe qué pasó con ellos. Antioquia había elegido como gobernador a Álvaro Uribe. En 2001Santoyo era jefe de seguridad del candidato presidencial Uribe. En 2002 fue nombrado Secretario de Seguridad del mandatario. En 2003 la Procuraduría lo destituyó por las “faltas gravísimas” que cometió en los 90 pero se mantuvo en palacio porque su sanción había sido apelada. En 2004 se confirmó la destitución. Continuó en el cargo mientras el Consejo de Estado resolvía otra revisión del fallo. En 2006 una sala de tres magistrados suspendió los efectos de la decisión hasta cuando se resolviera de fondo el asunto. Uno de los consejeros de la tripleta que mantuvo viva la carrera de Santoyo fue Alejandro Ordóñez. En 2007 la junta de la Policía lo seleccionó para ascenso a general. La Comisión II del Senado aprobó su premio pese a la destitución y a 4 votos negativos. La plenaria reconfirmó el ascenso por 59 votos contra 9. Hoy Santoyo está en una cárcel de Estados Unidos por asociación criminal con grupos paramilitares. El Consejo de Estado sigue sin fallar definitivamente.

Las actas del Senado “confiesan” cómo fue el ascenso

El 28 de noviembre de 2007 se reunió la Comisión II del Senado para discutir los ascensos a general. Pertenecían a esa célula de mayoría uribista, entre otros, Carlos Barriga, Marta Lucía Ramírez, Adriana Gutiérrez, Luis Humberto Gómez Gallo, Nancy Patricia Gutiérrez. De estos, unos están condenados y otros investigados. En la lista de candidatos a general estaban Mauricio Santoyo (condenado), José Roberto León Riaño (hoy director de la Policía) y Flavio Eduardo Buitrago (otro cuestionado secretario de Seguridad de Presidencia). El gobiernista Manuel Enríquez Rosero rindió ponencia favorable a Santoyo por “su profesionalismo”. Frente a la sanción que pesaba sobre él, aseguró, citando al senador Héctor Elí Rojas, que “una suspensión provisional del Consejo de Estado (ocurre) cuando hay más del 99% de certeza de que esa decisión (de la Procuraduría) va a ser anulada”. La Comisión aprobó el ascenso de Santoyo pese a las advertencias de los senadores Cecilia López, Alexandra Moreno, Juan Manuel Galán y Jesús Piñacué. La discusión en la plenaria fue una réplica de la de la Comisión: el uribismo votó a favor de Santoyo. El opositor Jorge Robledo se desahogó: “con franqueza les digo que hay días como este en que me asquea lo que sucede y me dan ganas de coger la credencial y tirarla a la basura”.



Fuente El Espectador

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