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#1 |
Denunciante Bronce
| El paraíso recobrado
Calificación: de
5,00 | Hace nueve años, dos hombres iniciaron una aventura extraordinaria: ser los primeros en encontrar y documentar todas las especies de aves del paraíso.
Un ave del paraíso esmeralda chica despliega las plumas
de los flancos para atraer a las hembras. 
El explorador del siglo XIX Alfred Russel Wallace fue uno de los primeros en estudiar las aves del paraíso
en la naturaleza.  Los primeros rayos del sol iluminan la exhibición de cortejo de un ave del paraíso esmeralda grande en la isla Wokam, al sur de Nueva Guinea. Los machos de esta especie arrancan las hojas de las ramas más altas de los árboles para despejar el escenario donde realizarán sus rituales de apareamiento.  Un ave del paraíso de Pennant despliega sus encantos. Conocidos por las seis plumas filiformes que adornan su cabeza y por su "tutú" de bailarina compuesto por plumas rígidas, los machos de estas aves muestran su pechera iridiscente cuando se exhiben para las hembras. Cada macho limpia un trozo de tierra para crear el escenario donde realizará su extraña danza de saltitos, reverencias y movimientos de cabeza.  Un macho de ave del paraíso goliazul utiliza lo que Scholes denomina un «cambio de forma» para impresionar a una posible pareja.  Unos músculos especiales permiten al ave del paraíso de Alberto que durante el cortejo haga oscilar en un arco de 180 grados las plumas semejantes a antenas que tiene en la cabeza. Hileras de diminutos estandartes adornan esas plumas, que pueden medir hasta 50 centímetros de longitud. Tim Laman y Edwin Scholes hallaron esta ave del paraíso republicana, semejante a una joya, en la isla indonesia de Waigeo.  Durante el cortejo, el macho del ave del paraíso filamentosa acaricia repetidamente el rostro de la hembra con la docena de plumas rígidas que tiene en la parte inferior del torso. A la hembra, obviamente, le gusta esta sensación, pues a menudo se aproxima al macho por detrás para colocar la cabeza entre esa especie de alambres.  Un ave del paraíso filamentosa lanza su reclamo en un pantano de Nueva Guinea. Los machos tienen una docena de plumas rígidas en la parte inferior del torso que pasan por la cara de las hembras antes del apareamiento. Los científicos no saben muy bien por qué. Quizá para hacerles cosquillas. 
__________________  "Aún hay vagos destellos de civilidad en este matadero salvaje que alguna vez fue la humanidad" . |
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