Acuchillado trabajador de ladrillera
La alegría de un trabajador de una ladrillera, quien se encontraba departiendo unas cervezas el pasado domingo con unos amigos, se convirtió en tragedia horas más tarde, cuando se le presentó la muerte a pocos metros de su casa del barrio Mochuelo Bajo, localidad de Ciudad Bolívar.
Se trataba de José Daniel Quimbayo, de 23 años, quien fue asesinado de varias puñaladas por tres sujetos que esperaron a que el joven trabajador se aproximara a una de las esquinas cercanas a su sitio de residencia para cometer el horrendo crimen.
Horas antes de su muerte
Jazmín Quimbayo, hermana de la víctima, llevada por una honda crisis emocional, debido al pérdida de su ser querido, le explicó a los reporteros de El Espacio la forma cómo habían sucedido los hechos.
La allegada dijo que su hermano se encontraba, el pasado domingo, en la casa reunido con unos amigos escuchando música y tomándose unas cervezas. La joven narra que estaba muy feliz y que por momentos le decía que la quería mucho.
Jazmín bajó la mirada, apretó su manos, contuvo el llanto y de nuevo comenzó el diálogo.
Cuenta que ella le dijo que estuviera muy pendiente del trabajo en la ladrillera porque si seguía tomando no iba a madrugar.
Los amigos, llevados por el entusiasmo de la reunión, se levantaron y le dijeron a José Daniel que por qué no salían hacia la casa de uno de ellos a seguir con el festejo.
‘Dany’, como sus seres querido le llamaban cariñosamente, aceptó con beneplácito la invitación, se levantó de una vieja silla, se colocó un saco y antes de partir se despidió de su sobrino a quien tanto quería y de su hermana.
“Yo le dije que por favor no se fuera a demorar porque tenía que trabajar, pero él salió rápidamente”, explicó.
Su destino estaba marcado
Quimbayo con la alegría que lo caracterizaba y junto a sus compañeros se dirigieron a la casa de uno de los contertulios. En este lugar permanecieron un buen rato. Cuando se acercaba las nueve de la noche el jornalero, pensando en la responsabilidad que tenía al otro día, le comunicó a sus amigos que se iría.
Los jóvenes aceptaron y José Daniel partió, recordando los momentos que había pasado y con una sonrisa comenzó a avanzar por las polvorientas calles de barrio Mochuelo Bajo.
Al arribar a la esquina y faltándole pocos metros por llegar a la casa, tres sujetos armados con afilados cuchillos estaban esperándolo.
Una vez lo divisaron esperaron a que cruzara. Los matones le indicaron a uno de ellos que lo detuviera. El homicida lo alcanzó y sin pronunciar palabra alguna le propinó las puñaladas.
Los asesinos al ver en mal estado a Quimbayo huyeron del lugar.
Vecinos, que se dieron cuenta de lo sucedido, auxiliaron a José Daniel y en un carro particular lo llevaron de urgencia al Hospital de Meissen donde los médicos no pudieron salvarle la vida.
“Pensamos que a mi hermano lo mataron por que le tenían envidia. Yo recibí una llamada de un sujeto el pasado mes de diciembre y me dijo que le dijera a mi hermano que se cuidara o que le iba a quitar lo que más quería, su sobrino. Esto me preocupó muchísimo. Esa fue prácticamente una sentencia de muerte”, manifestó la afligida pariente quien busca ayuda de las autoridades para que capturen a los responsables de la muerte de Dany.