Y empieza el juego, una partida del póker en la que la banca siempre gana. Se introducen elementos que, hasta la guerra del Golfo no habían sido utilizados con excelsa maestría:
Se ven las guerras como…
- Una oportunidad de incalculable valor para justificar los presupuestos millonarios, pagados por los ciudadanos que, como es de suponer, no participan en las decisiones sobre el conflicto, que sustentan las aberrantes transacciones militares y tráfico de armamento que se autorizan en determinados organismos e instituciones, verdaderas empresas de la muerte, como la OTAN.
- El marco que socialmente hará creíble la necesidad de crear bases militares con las que trazar la cartografía que sustentará posteriores conflictos, una telaraña de conexiones mortales en las que espera la tarántula venenosa imperialista.
Pero el mundo está en crisis, ha sido paulatinamente llevado a una aparente crisis. Digo aparente porque la crisis no es real para los gestores de la guerra: son más las oportunidades de negocio, los planes de inversión en países derruidos, a un coste mínimo, que después darán sus frutos, cuando ellos, los que iniciaron la guerra, lo decidan. En un mecanismo curioso, pero ya demasiado frecuente, en el mundo decrecen, aparentemente, los recursos, pero crecen, por el contrario, los intereses y el hambre de los gobiernos, aliados con extraña facilidad cuando se trata de clavar la cuchara en una guerra. Y tienen que inventar,
diseñar planes les llaman ellos, nuevas formas de invasión. Y encuentran un filón magnifico, que enternece al ciudadano, el mismo que lloró y se emocionó, como en una final apoteósica de una importante liga de fútbol, con la caída de la estatua de Hussein: la llamada intervención humanitaria, la tapadera menos creíble y más voraz para impulsar, costear y avivar una guerra.
Tradicionalmente, el gobierno americano era el que se ponía, con frecuencia periódica, ese uniforme de héroe de
Marvel Group y, sin dudarlo, desinteresadamente se embarcaba en guerras para ayudar a un amigo indefinido contra un enemigo, indefinido también. Desde hace unos años, al guerrero sin antifaz americano le ha salido un amigo sincero: una esquizoide
Europa, una medusa de tantas cabezas como estados poderosos que se devoran entre sí, pero que, al toque desafinado del banjo del Tío Sam, se une para acompañarle en cruzadas que, obviamente, esconden
intereses económicos y energéticos. Es la misma Europa que debe favores al Tío Sam, que no ha acabado de digerir, aunque lo lleva fingiendo mucho tiempo, que su pasado de “
ama de colonias y territorios de salvajes africanos” terminó hace mucho. Es la mima Europa que mira hacia otro lado ante los
desahucios, los
suicidios por hambre, la guillotina creciente del
paro. Es la misma Europa que, misteriosamente, se unió como una secta para apoyar el
genocidio de Libia. La misma que ensaya el Himno de la Amistad que precede a la intervención, por motivos humanitarios, de
Mali.
El
terrorismo mediático, muy bien definido por
Alfredo Oliva como
el protocolo o acción previamente diseñada en la que se utilizan los medios de comunicación nacionales e internacionales (prensa, radio, televisión, cine, Internet, redes sociales, celulares, vallas, etc.) para crear atmósferas y/o sembrar miedo, odio y terror en la población con el propósito de desestabilizar y/o derrocar gobiernos, destruir su economía, destruir liderazgos, horadar apoyos populares, provocar confrontaciones violentas entre la población, guerras civiles, etc., prepara el terreno, abona la programación ideológica y mental, mostrando, es el caso de Mali, imágenes de un país que vive en la pobreza y que, sospechosamente, no nos había importado en lo más mínimo, ni había despertado el instinto maternal de la vieja Europa, hasta que empezó a correrse la voz, entre el grupo de amigachos europeos-americanos de los negocios de la guerra, que
Mali cumplía a la perfección el perfil de próximo escenario de guerra.
Es una vergüenza que nos lleven con ellos, que con su inercia nos arrastren a contemplar y consentir una guerra que esconde
EXCLUSIVAMENTE la pretensión de apropiarse del
URANIO de Mali. La burla adquiere dimensiones insoportables, cuando además, nos obligan a escuchar sus evangelizadores voces: “
Francia solo lleva a Mali valores. No nos mueve ningún otro interés, ni mucho menos ningún motivo económico”, ha dicho
Hollande, vocero de la secta del grupo de amigos-de-la guerra, en un acto que yo considero, además de una burla, un ejemplo de
terrorismo político, mucho más peligroso que esa invención-exageración de los terroristas islamistas asesinos, necesaria para que los que lloraron e hicieron la ola cuando Hussein fue ejecutado vuelvan a ponerse en pie y se propinen golpes de pecho
¿De dónde han salido los terroristas islamistas y todos los –istas que caben en las etiquetas de la muerte? ¿Han estado hibernando mientras ustedes no hacían ni caso de ellos y no sentían la necesidad de “protegernos” de ellos?
Me ha avergonzado, ya no debería provocármelo ningún ejemplar de la
especie corrupta del
politicus oficinalis vulgaris, escuchar a
Hollande burlarse del
nosotros social. Francia solo lleva a Mali valores. Será el valor de la muerte, el valor del negocio, del expolio, del asesinato, de la violencia. Siento vergüenza mientras intento protegerme de la campaña europea que se pone en marcha para que veamos como
salvación la muerte que llevamos al continente africano, pero no me escandalizo demasiado de la caradura, deshonestidad y falta de ética que
Hollande y los suyos esconden, incluido el político-empresario-maquiavélico que gobierna
Españistán, y que de repente, en nombre de la mayoría electoral, que no suelta ni un segundo, ha decidido colaborar con la intervención de
Francia en
Mali con el beneplácito, extremadamente ágil si lo comparamos con las medidas contra desahucios y otras “
necesidades del pueblo”, del
Consejo de Ministros -lo que pase con los españoles le importa un bledo ahora que hay en
Mali negocios a la vista.
No me escandalizo porque, para cara dura e hipocresía, nos deberían servir las palabras-aviso de las Santísimas
Naciones Unidas (otra
secta de mentiras) que se atreven a incluir en su página oficial, bajo el irónico epígrafe
PAZ Y SEGURIDAD, las mentiras encubiertas que cito a continuación:
“La principal motivación para la creación de las Naciones Unidas, cuyos fundadores vivieron la devastación de dos guerras mundiales, fue salvar a las generaciones venideras del azote de la guerra. Desde que se fundó, se ha pedido con frecuencia la colaboración de la ONU para prevenir que las disputas desencadenen guerras, para ayudar a restaurar la paz en conflictos armados que ya hayan estallado, y para promover la paz duradera entre las sociedades que salen de las guerras. El Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Secretario General desempeñan papeles muy importantes y complementarios a la hora de promover la paz y seguridad. A lo largo de estas décadas, la ONU ha contribuido a erradicar numerosos conflictos. A menudo, lo ha conseguido gracias a las acciones del Consejo de Seguridad, el órgano que, como establece la Carta de las Naciones Unidas, tiene como principal responsabilidad mantener la paz y la seguridad internacionales. Cuando se presenta ante Consejo la queja de que alguna situación pone en peligro la paz, el primer paso suele ser recomendar a los involucrados que lleguen a un acuerdo de forma pacífica. En algunos casos, el propio Consejo lleva a cabo tareas de investigación y mediación. Puede enviar a representantes especiales, o pedir al Secretario General que participe o que interponga sus buenos oficios. También puede establecer sucesivas bases para lograr un acuerdo pacífico. Cuando una disputa desencadena la lucha, la primera preocupación del Consejo es que conseguir que termine lo antes posible”.
Fuentes:
periodismoalternativoblog y
lamoscaroja