Respuesta: El misterio ha sido revelado: ¿Qué se siente al morir? 6. Electrocución Si hablamos de accidentes caseros, la muerte sobreviene en realidad por la detención del corazón que produce la descarga. Un estudio realizado en la ciudad canadiense de Montreal detectó que un 92% de las víctimas de electrocución en sus hogares morían por arritmia cardíaca, que provoca inconsciencia en menos de 10 segundos. Un circuito de alto voltaje sin embargo provoca la inconsciencia instantánea. Bien lo sabían los prisioneros ejecutados en la silla eléctrica, quienes sufrían la detención inmediata de su corazón y cerebro, en lo que se consideró un avance por sobre las muertes por ahorcamiento. Sin embargo los investigadores no se han puesto de acuerdo si el método era tan piadoso como se decía. En muchos casos, los prisioneros tuvieron que ser sometidos a varias descargas para acabar con sus vidas, e incluso algunos acabaron envueltos en llamas debido al calentamiento que producía la electricidad a través de sus cuerpos. 7. Caídas desde alturas Usada por suicidas y homicidas -y también por accidente- caer desde grandes alturas es una de las formas más efectivas y rápidas de morir. Un estudio realizado en Hamburgo, Alemania, lo avala: 75% de las víctimas fallecen en los primeros segundos o minutos tras la caída. Con velocidades que pueden alcanzar un máximo de 200 kilómetros por hora para alturas de 145 metros o más, la causa de la muerte dependerá del tipo de terreno donde se aterrice y de la forma en que la persona caiga. Previsiblemente, las caídas más devastadoras suelen ser aquellas donde se aterriza de cabeza, comunes en las precipitaciones cortas (bajo 10 metros) o muy altas (sobre 25 metros). El análisis de 100 saltos suicidas desde el puente de San Francisco -a una altura de 75 metros y una velocidad de 120 km/h- reveló que la mayoría de las muertes se debieron a traumas como colapso pulmonar, explosión del corazón o daños múltiples provocados por costillas rotas. Quienes han sobrevivido a una caída desde alturas cuentan que mientras caen sienten que el tiempo se hace más lento. Una reacción instintiva es tratar de aterrizar con los pies, lo que suele provocar fracturas en las piernas, en la parte inferior de la columna y en la pelvis, pese a lo cual hay mayores posibilidades de salvarse gracias a la protección de los órganos internos. 8. Ahorcamiento Usada por suicidas y por verdugos, la muerte por ahorcamiento suele sobrevenir luego que la presión alrededor del cuello corta la provisión de sangre al cerebro, provocando inconsciencia en menos de 10 segundos. Pese a ello, la horca dista mucho de ser una forma pacífica de irse de este mundo. En el mejor de los casos, el peso del cuerpo provocará que la soga quiebre el cuello entre la segunda y tercera vértebras. En el peor, un nudo mal hecho sofocará lenta y dolorosamente a las víctimas hasta por 15 minutos. 9. Inyección letal Diseñada en 1977 como una alternativa humanitaria a la silla eléctrica, la inyección letal es un método de ejecución aplicado en EEUU que consiste en 3 fármacos administrados en forma sucesiva: pentotal como anestésico, seguido por una dosis de pancuronio como un paralizante del sistema respiratorio y finalmente, cloruro de potasio, que detiene el corazón de forma casi instantánea. Técnicamente, el procedimiento debería proveer una muerte rápida y pacífica, sin embargo varios reportes de testigos han afirmado que en muchos casos, los condenados convulsionan o intentan levantarse cuando se les administran las últimas drogas. Según el doctor Leonidas Koniaris de la Escuela de Medicana de la Universidad de Miami Miller, esto se debe a que por reglamento se utiliza la misma dosis de pentotal como anestésico, la que podría ser insuficiente en el caso de los prisioneros más robustos. Koniaris afirma que las personas en esta ingrata situación tendrán una sensación de asfixia tras la parálisis de sus pulmones, así como un dolor similar a una quemadura derivado del cloruro de potasio. Esta razón está llevando a que la ejecución por inyección letal sea revisada por la Corte Suprema de EEUU. 10. Descompresión explosiva Siendo un destino al que pocos estamos expuestos -salvo que seamos buzos, pilotos o astronautas- la muerte por descompresión conlleva un final digno de la ciencia ficción. Esta ocurre cuando la presión del aire que nos rodea desciende repentinamente, provocando que los pulmones se expandan y rasgando los delicados tejidos que permiten el intercambio de gases. Si la víctima no alcanzó a exhalar o intenta mantener el aliento antes de la descompresión, los daños sólo serán mayores. El oxígeno comienza a escapar de la sangre y de los pulmones, mientras el cuerpo empieza a hincharse debido a la evaporación del agua en los tejidos internos. Finalmente, burbujas de vapor de agua inundarán el torrente sanguíneo impidiéndole a la sangre circular. Tras apenas un minuto, el sistema circulatorio se detendrá. Supervivientes de accidente de descompresión que incluyen a pilotos y a un técnico de la NASA cuyo traje se despresurizó dentro de una cámara al vacío, indican que primero se siente un dolor en el pecho, como si hubieran sido golpeados. Luego perciben que el aire escapa de sus pulmones y que son incapaces de volver a inhalar. Por último, pierden la consciencia tras cerca de 15 segundos. Pero pese a la gravedad del incidente, experimentos con animales en los años 60 demostraron que si la víctima vuelve a ser presurizada en menos de 90 segundos, tiene grandes posibilidades de sobrevivir sin daños permanentes.
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