Las clases sociales
En la actualidad se ha hecho tan evidente que no todos somos iguales, que hasta en los medios masivos de comunicación como la radio, la televisión y los diarios, se habla permanentemente de las desigualdades sociales; sin embargo, también de manera regular escuchamos por estos medios que el gobierno, —cuando hay problemas económicos— hace llamados a “la buena voluntad de todos los colombianos”. No es extraño escuchar frases como la siguientes, en los editoriales de la gran prensa: “Los colombianos por igual debemos dejar los odios y vivir en paz” y cosas por el estilo. El presidente, se refiere a todos nosotros como “compatriotas” y simultáneamente después de hablar de desigualdades existentes dice que lo fundamental de su política es “asegurar la igualdad de oportunidades” prometiendo a todos durante su gobierno, un “sitio igualitario”.
Los trabajadores somos cada vez más conscientes de que no todos somos iguales en la sociedad, que hay profundas diferencias y desigualdades sociales. El problema que se nos plantea es ¿cómo hacemos para estudiar el carácter y la naturaleza de tales desigualdades? ¿qué peso tienen algunas en relación con otras? ¿cuáles son aquellas que determinan las contradicciones fundamentales de la sociedad?
Desigualdad relativa y absoluta
Vamos a poner un ejemplo: es cierto que hay una desigualdad entre hombres y mujeres, porque las segundas están en condiciones más desventajosas que los primeros, pero ésta es una desigualdad relativa, pues están más cerca, socialmente, una mujer que trabaja en confecciones y un hombre que trabaja en las minas, que aquella compañera con otra mujer que es dueña de una cadena de almacenes comerciales o gran accionista de un banco. También es cierto que hay una desigualdad entre Colombia y Estados Unidos o Francia, por ejemplo. Pero esta es otra desigualdad relativa, pues Ardila Lulle y Luis Carlos Sarmiento Angulo, por más colombianos que se denominen, se parece mucho a Carlos Slim y Bill Gates; también, son muy parecidos los colombianos y los franceses que trabajan en la Renault de ambos países.
Ahora ya tenemos un método que nos facilita el estudio de la sociedad: debemos partir siempre, para analizar la sociedad, de aquellas desigualdades que no sean relativas sino absolutas.
¿Existen desigualdades absolutas? Sí existen y son aquellas que dividen la sociedad de manera tajante, total, en sectores opuestos y antagónicos. Esta desigualdad está determinada por la posesión o no de los grandes medios de producción social que divide drásticamente la sociedad en grupos que se denominan clases sociales. Por su carácter y naturaleza veremos que ella determina las contradicciones fundamentales y tienen peso decisivo sobre todas las demás desigualdades.
La definición más famosa y más exacta de clase social, la dio Lenin y es la siguiente:
“las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases sociales son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social”.(Una gran iniciativa, tomo XXXI pág. 275, Obras Completas).
Debido a que en esta definición científica están combinados muchos conceptos, para una mejor comprensión describiremos las clases que hay en nuestra sociedad: la clase obrera (proletaria), la burguesía (patronos) y la clase media o pequeña burguesía, que en muchos países incluye al campesinado.
Si las presentamos gráficamente podemos hacer una pirámide. Arriba, en la parte superior y ocupando un sector pequeño, ésta la burguesía que es un sector minoritario pero poderoso. Allí están los patronos, o si también se prefiere, los empresarios capitalistas y terratenientes.
En la base de la pirámide ocupando una buena parte la superficie, sosteniendo el resto, esta la clase obrera y en la mitad, hecha un sandwich, está la clase media o pequeña burguesía.
Esta imagen de la pirámide la podemos aplicar también en cualquier fábrica como Bavaria, Coca-Cola, Good Year, Holcim, o Tenaris, por ejemplo. Allí hay, en primer lugar, una inmensa cantidad de obreros que son los que hacen mover las máquinas y que sólo pueden moverse de las máquinas para ir al baño. Al finalizar la jornada, terminan cansadísimos. Luego, hay una serie señores que caminan entre las máquinas y miran atentamente a los obreros que trabajan. Son los capataces, jefes de personal y supervisores; son bastantes, pero muchísimos menos que los obreros. Finalmente, están los dueños de la fábrica, a los que casi nadie conoce. Algunas veces los vemos en sus limusinas; hay algunos, como Julio Mario Santodomingo, que llegaba en helicóptero y con una docena de guardaespaldas.
La mayor parte de los patronos burgueses actúan a través de sociedades anónimas, que les permiten a uno solo o a pocas familias manejar y controlar muchas empresas, sin que aparezcan directamente sus nombres. En el departamento de El Valle todos conocen a los Caicedo Lloreda, que controlan ingenios fábricas, almacenes y bancos; en la Costa Atlántica hay familias que poseen cinco y diez mil hectáreas de tierra, con ganado, algodón, sorgo, arroz; lo mismo sucede en el llano. Estas familias controlan directa o indirectamente las empresas y organismos importantes privados y estatales; tienen diarios nacionales regionales, algunas universidades y colegios de lujo y salen periódicamente al exterior de vacaciones donde envían a estudiar a sus hijos. En Colombia, ha sido demostrado que, sólo 20 familias tienen en sus manos la mayor parte la riqueza nacional.
¿Cuáles son entonces las características que hacen que un determinado grupo humano sea burgués? Lo fundamental es que son los dueños de las fábricas, de las máquinas, de la tierra y los productos agrícolas, del dinero necesario (incluyendo la renta) para grandes inversiones y también de los bancos; en una palabra son los dueños de todos los medios para la producción. Por ésta razón, a las fábricas, máquinas y tierra se les llama medios de producción, así como al dinero y a las instituciones que lo acapara se les llama medios de cambio.
Si nos fijamos nuevamente en la definición de Lenin, podemos decir que la clase burguesa es la dueña de los medios de producción y de cambio.
Ahora, ¿qué es lo que distingue a los obreros? Los obreros no tienen medios de producción ni medios de cambio; los obreros no son dueños de las máquinas, fábricas, tierra o bancos. Lo único que tienen es energía para trabajar, es lo único que pueden ofrecer.
Como los burgueses son los que tienen en sus manos los medios para producir, a los obreros no les queda otra alternativa que vender su energía a los patronos, su fuerza de trabajo, a cambio de lo cual obtienen un salario. El burgués le paga al obrero estrictamente lo que éste necesita para mantenerse y reponer su agotamiento diario y alimentar a sus hijos, así cuando el obrero llegue a viejo, lo reemplazarán trabajando para el burgués. Todo el resto de lo que produce el obrero, se lo guarda el burgués; este es el mecanismo de la explotación capitalista, y lo que el burgués se guarda se llama plusvalía o ganancia.
Nuevamente siguiendo la definición de Lenin, podemos decir que la clase obrera proletaria es la dueña únicamente de su energía para trabajar: como no es dueña de los medios de producción y de cambio, está obligada a trabajar a órdenes de los burgueses, es decir es explotada por ellos.
La separación de estos dos grupos humanos es absoluta, antagónica, y también tiene un carácter absoluto la desigualdad existente entre ellos. Ella domina todas las demás desigualdades y discriminaciones sociales, pues hay blancos que son obreros y blancos que son burgueses, así como hay mujeres trabajadoras y mujeres capitalistas, sin que por ello minimicemos las terribles discriminaciones e injusticias sociales, raciales sexuales o religiosas que se presentan en la sociedad capitalista.