Respuesta: Fantasías (de lo virtual a lo real) Al día siguiente, todo fue mejor. "Mario me sorprendió al aparecer en mi oficina directamente", declara. Le habló de su conversación telefónica y dijo que le había excitado muchísimo. "Cerré la puerta de mi despacho con llave e hicimos el amor sobre el escritorio. Ya que mi puesto está al final del pasillo y mis compañeros habían salido a comer, nadie podía pillarnos, así que lo hicimos en silencio. Otra cosa que no había hecho antes y que seguramente vuelva a hacer".
"Esa misma noche, le envié un mensaje para decirle que quería que viniera y él me preguntó qué me pasaba". Evidentemente, ya no podía ocultarlo más, así que le dijo por qué había estado forzando el sexo tanto durante la semana. "Mario es muy traquilo, por lo que se quedó intrigado y dispuesto a continuar con el juego. Vino y tuvimos sexo de una forma muy calmada pero yo no terminé teniendo un orgasmo, algo muy raro en mí. Creo que fue porque mis hijos estaban dormidos y estaba agotada. Empecé a sentir que la calidad de nuestros encuentros sexuales empezaba a disminuir".
Sábado
"Creo que aunque los dos ya nos sentíamos muy agotados, Mario quiso terminar la semana como se debía, por lo que volvimos a hacerlo por la mañana", explica Koenig. A la noche, fue a su casa con la esperanza de volver a hacerlo. Pero las cosas no salieron bien. "Lo intentamos, pero teníamos las partes tan doloridas que no pudimos ni con la ayuda del lubricante. Además, él ya no pudo excitarse, por lo que concluimos que tener tanto sexo estaba empezando a dejar de ser algo bueno".
Domingo
Solo un día más. "Decidí usar el vibrador, aunque la sensación de que el sexo parecía una obligación en vez de un placer se acrecentó", admite. "Más tarde, Mario y yo acordamos que ya había sido bastante. Así que nos acurrucamos bajo las sábanas y él comenzó a besarme el cuello, y antes de que nos diéramos cuenta, estábamos sin ropa".
Última edición por ! Master !; 18-01-2022 a las 01:11:52
Razón: corrección
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