Es que estaba con la regla........me dejó bajar el pantalón para comprobar su estado, y le recordé que las últimas veces que nos habíamos visto estaba en sus días de período.....
Reconoció que sí, y de todos modos seguimos en nuestro faje, tocándonos y besándonos muy cachondamente.
Esta mujer tiene una boca divina, grande, de labios gorditos, de esos que cuando los ves no podés dejar de pensar en una rica y deliciosa mamada........Nos besamos, mezclamos lenguas y salivas en una danza de varios minutos, me agarró la verga con una mano y la saludó, le dijo "hola cariño, tanto tiempo!", y yo me senté en mi silla de ejecutivo y ella se arrodilló y empezó a mamarme la verga como tantas otras veces en el pasado (y de solo pensarlo y escribirlo que se me para otra vez!!!).
Mirta es una extraordinaria mamadora, se la come completita, le cabe toda, la chupa, la masajea con los labios, la muerte despacito, le pasa la lengua en redondo por el glande, mete la punta de su lengüita por el orificio de la punta de la verga, masajea los huevos, se la vuelve a comer, y vuelve a empezar sin ninguna rutina, hace todo y cambia ritmos, es una mujer total.
Me paro y la siento a ella en mi silla de ejecutivo, y comienzo a cogérmela por la boca, mientras le pregunto si sabía que de fin de año le tocaba coger por el culito, mismo que yo estrené hace años, y me dijo que no sabía, que era toda una sorpresa, y seguía mamando verga como si en ello le fuera la vida.
Le recordaba todas nuestras cogidas mientras ella no podía contestar, tenía la boca llena y es de muy mala educación hablar cuando se tiene la boca llena, claro que en esta ocasión la tenía llena pero de verga...........
Me la seguía follando verdaderamente por su boca hasta que tanto que me la mamaba, me acariciaba los huevos y yo mete y saca entre sus labios que la explosión no se dejó esperar, y le llené su garganta de leche tibia y saladita, según me dijo, y unas gotas más se las desparramé en sus pezones.
Delicioso, le dije, delicioso tú, me contestó.
Y le dije que la primera de nuestras historias en ser contadas iba a ser justamente este último encuentro, y como promesas son para cumplirlas, aquí está, esto fue ayer, 18 de diciembre, en México, donde vivimos.
Una vez "terminada nuestra merienda", salimos de mi oficina, nos metimos en su coche y nos prometimos volver a vernos pronto, cosa que ambos sabemos que no es cierto, porque pronto nunca llega, pero que le cogeré el culito otra vez, eso sí que es seguro, lo que no sabemos es cuando.
En la próxima ocasión, relataré nuestras cogidas cuando ella se fue a Monterrey a estudiar y yo la fui a visitar........
Xeneixe