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Mr. Me
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Predeterminado Respuesta: La Terrible Historia De Carla Moran

En cuanto a la peligrosidad de El Ente, las siguientes palabras de Gaynor nos muestran que era ciertamente elevada no solo para Doris sino para cualquiera que osase intentar detenerlo: “Una vez, el hijo de 16 años oyó a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y, cuando se acercó a ayudarla, algo le golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia atrás. El chico se rompió un brazo”



Después de las sesiones en casa de Doris y sobre todo porque no habían podido hallar una respuesta clara y la condición de ella empeoraba, los investigadores trasladaron a Doris —quien a lo largo del caso habría de tener tres embarazos psicológicos— al laboratorio de la Universidad de California, donde se le hizo una especie de casa de cristal en la que, por cierto tiempo, Doris vivió constantemente vigilada por las lentes de las cámaras y los ojos de los doctores.

Fue allí donde en cierta noche tuvo lugar la más intensa y asombrosa agresión sexual de El Ente. Así, ante los numerosos presentes, el cuerpo de Doris empezó a moverse como si alguien, contra su voluntad, la sujetase y la empujase a la vez: era El Ente que, en aquella noche más que en ninguna otra, evidenció una naturaleza posiblemente humana en virtud de sus conductas sexuales pues, como queriendo dar show y lucirse, doblegó a la pobre Doris y la hizo realizar la posición del perrito, la del misionero y muchísimas otras posturas del Kamasutra. Lastimosamente, de aquella depravada sesión de acrobacias necrófilas no quedó nada pues las cámaras no lograron registrar nada con la contundencia suficiente como para hacer tambalear el ortodoxo juicio científico e inclinarlo hacia la hipótesis paranormal.

Al ataque anterior siguieron muchos otros. Entretanto uno de los psicólogos, en una sesión hipnótica, descubrió que Doris había sufrido abusos sexuales durante su infancia. A partir de allí el juicio de los investigadores se dividió en dos grandes bloques: por un lado, aquellos que creían que todo estaba en la mente de Doris, pasando desde grandes escépticos que se limitaban a explicaciones psiquiátricas rebuscadas hasta investigadores de mente abierta que adoptaban la hipótesis parapsicológica de que la mente de Doris había creado proyecciones energéticas que se plasmaban en la gama de fenómenos desconcertantes que habían visto; por otro lado, estaban aquellos que, en lugar de aferrarse a los excesos del ejercicio interpretativo, prácticamente tomaban la realidad tal cual se presentaba y afirmaban así que Doris era víctima de alguna identidad, sea esta un fantasma, un demonio o un extraterrestre.



Mas Doris ya estaba cansada de todo y se sentía frustrada ante lo escurridizo que El Ente resultaba para las cámaras. Por ello, dejó de participar en los experimentos y, con sus hijos, dejó su casa inicial en Culver (California) y se mudó a Texas en busca de una vida mejor y libre de los acosos del violador invisible. Pero El Ente ya se había enviciado con ella y, en lugar de dejar sus fechorías o cambiar de víctima, decidió seguirla para así continuar con sus perversas sesiones de placer espectral. Cinco fueron en total las veces que Doris se mudó intentando huir de su perseguidor; cada vez se mudaba más lejos pero lo único que había conseguido era una disminución en la frecuencia de ataques. Aunque posteriormente, y de forma inexplicable, los ataques cesaron. Dice Gaynor (que mantuvo la comunicación con Doris) al respecto: “Parece que el ente la seguía a donde iba. Ella cada vez se mudaba más lejos y los ataques fueron disminuyendo hasta que después de dos años más o menos finalmente cesaron por completo”. Fue entonces que por fin Doris vivió con tranquilidad hasta que el cáncer la condujo a la muerte un 25 de julio de 2006.

Trailer de la pelicula

ANEXO: FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA A BRIAN HARRIS, HIJO INTERMEDIO DE LOS TRES HIJOS VARONES DE DORIS BITHER

Sobre los comentarios de que la casa fue dos veces condenada por la ciudad:
“En cuanto a lo de que la casa fue dos veces condenada por la ciudad, eso era una patraña. La casa nunca fue condenada. Se sentía cierto aislamiento viviendo allí, pero eso era porque la casa tenía tal reputación de estar embrujada que todo el vecindario venía. Merodeadores, gente curiosa. Niños del barrio que siempre venían para intentar ver dentro de la casa encantada…En la escuela me fastidiaban mucho por vivir en esa casa”.

Sobre los ataques que todos sufrían:
“Todos experimentamos algún tipo de ataque. Empujones, mordiscos y arañazos. Había alrededor de cuatro entidades en la casa y estas se daban a conocer apareciendo todo el tiempo. Pienso que hacer eso les debía requerir un montón de energía”.

Sobre la apariencia de El Ente:
“Sí, como una silueta pero sin claridad. Translúcida y nublada. Era como una escultura, como un cuerpo cincelado. No era una figura completa pero a veces podíamos ver ciertos rasgos.”.

Sobre los rumores que afirmaban que los espectros tenían aspecto asiático:
“Es divertido todo ese malentendido acerca de que eran asiáticos; eso no es verdad. Yo no sé de dónde se sacaron esa idea. No tenían rasgos asiáticos, no lucían como asiáticos.”.

Sobre las violaciones:
“Lo de las violaciones era completamente real. Mi habitación estaba justo al lado de la de mi madre. Yo escuchaba cuando sucedían los ataques. Cosas siendo arrojadas, ella gritando. Luego ella salía de su cuarto y tenía todos esos moretones en sus piernas, en sus muslos internos, justo como en la película.”.

Sobre las veces que el equipo de investigación los visitaba:
“Odiaba cuando se presentaba el equipo, porque sabía que, tan pronto como se fueran, ellos se enojarían tanto que la casa cobraría vida. Era como si los fantasmas estuviesen molestos de que se fueran, como si estuviesen lanzando una rabieta, un berrinche. Entonces las cosas empezaban a volar y nosotros a ser atacados …[…]…¡Era como si la casa cobrase vida! Cosas volando, ollas y sartenes.”.

Sobre los embarazos psicológicos de su madre y los incontables hombres que ella tuvo:
“Es posible. Quiero decir que mi madre se movía mucho. Ella era tan inestable. Pudimos haber perdido el contacto con ella. Tuvo tantos novios y esposos que ya perdí la cuenta. Así que es posible que uno de sus novios la dejara embarazada.”

1) “Doris Bither” es un nombre dado para proteger la identidad real de la mujer que fue víctima de El Ente. Inicialmente los investigadores la llamaron “Doris D”. Pese a ello, la web ha difundido el error de que “Carla Morán” es el nombre real.

2) El Ente era el que cometía las violaciones pero usualmente, según se sabe de lo que Doris contó, otras entidades invisibles le ayudaban sujetándola para que él pudiese ultrajarla. Así, si El Ente se manifestaba como una esfera invisible y algo luminosa, resulta lógico suponer que sus secuaces, al ser lo más probablemente de naturaleza igual o parecida a la de El Ente, se manifestaban de la misma forma que él: como bolas invisibles y algo luminosas, explicando así la presencia de las varias esferas que se vieron.

Luego de largas investigaciones el equipo de científicos se instaló en la vivienda de Carla Moran para documentar las agresiones. Durante su estadía vislumbraron Orbs (bolas de luz) que rodeaban constantemente a la mujer, las cuales salieron plasmadas en varias fotografías, fueron testigos de extraños sucesos, vieron estallidos de luces muy rápidos, tanto que fueron incapaces de fotografiarlos con el equipo con el que contaban por aquél entonces.

También cuando hablaban con el hijo mayor de Carla Moran en la cocina de la casa, una alacena se abrió y de ella salió disparada una cacerola, segundos después la mujer empezó a gritar “esta en el dormitorio”, ambos investigadores intentaron fotografiar al ente y consiguieron una imagen en la cual se ve el torso de Carla pero su rostro aparece borrado, la foto se tomo cuando ella dijo “esta delante de mi cara”.

La tercer noche que los investigadores pasaban en la casa vivenciaron la aparición más sobrecogedora, una luz salió de la pared y se expandió en medio de la habitación hacia todas las direcciones. Los investigadores relataron que pudieron ver una imagen dimensional que se asemejaba a tres luces redondas, una verde amarillenta y dos blancas.

Carla Moran afirmaba que el atacante era un hombre, o al menos tenía la anatomía de uno y que a veces está acompañado de otras criaturas que se encargan de sujetarle las piernas mientras éste la penetraba.

Desesperada Carla Moran se trasladó al laboratorio de la Universidad de California donde vivió dentro de una casa de cristal especialmente diseñada para ella, era monitoreada por cámaras de seguridad y tenía vigilancia constante, pero aún así El Ente puedo hallarla y lograr su cometido.

La primera noche que fue ultrajada dentro los que presenciaron el hecho pudieron observar como el cuerpo de la mujer se retorcía, movía y elevaba como si alguien en verdad la tomara sexualmente, pero no podían ver a ese ser. A pesar de las pruebas fehacientes, parte de los médicos implicados en el caso seguían creyendo que Carla era presa de sus propios traumas ya que durante la hipnosis salió a la luz el hecho de abusos sexuales de los cuales había sido víctima de niña.

Carla Moran se fue a vivir a Texas, allí volvió a sufrir de nuevo ataques, hasta que dejo de sufrirlos y vivió tranquilamente. Finalmente, Moran murió el 25 julio de 2006 de cáncer.

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