QUINTA PARTE
Me fui a la cama donde estaba Darío y le pedí que me follara por las tetas con su pija, el cual de inmediato metió su pija entre mis tetas y con la manos en mis tetas las apretaba con su pija mientras que yo, se lo chupaba, mi esposo empezó a chuparme por el culo ya que yo estaba de rodillas hacia Darío en la cama, y metía la lengua por todos lados de mi culo y chupaba la concha también, estuvimos un rato hasta que sentí a la punta de la pija de mi esposo en mi culo, la iba metiendo poco a poco y luego de un solo empujón la metió hasta el fondo y pues seria el licor, o las ganas recibir placer que estaba tan anestesiada que no sentí dolor alguno, mas al contrario quería que me montara con fuerza.
Después de un rato ellos tomaron el control de mi, y desde allí, me convirtieron en su esclava sexual, mi esposo, me quito su pija, se tiro al sofá apunto de eyacularme y Darío me paro y me subió en su pecho en la cama y de una sentada me enterró su enorme huevo cortándome la respiración nuevamente y me he hizo que lo cabalgara, a lo que yo solo me puse las manos en la cabeza, agarrándome el pelo, mientras galopaba sin parar, mientras que el, me manoseaba y agarraba las tetas, yo solo gritaba y gemía, de placer con la enorme pinga. Oí gritar a mi esposo tratando de no eyacular, ya que estaba pajeando en el mueble y eso me hizo sentir la corriente que me subía al pecho poco a poco al cual trate de resistir ya temía que fuera mucho mas fuerte a los otros y podría desmayarme del placer, ya que lo que quería era gozar de esa pijas. Darío en ese momento me agarro por el cuello y me jalo hacia el para chupar y mordisquear mis tetas, y sentí a mi esposo, encima de mi espalda, tratando de meterme su pija nuevamente, por el culo, el cual me lo metió sin ningún problema de un tirón y así estuvimos los tres jadeando un buen rato y yo fuera de control al sentir, ser penetrada por los dos lados una sensación sin parangón, que era poco y quedaba corta, a lo que muchas veces me imaginaba con los vibradores y mas con la sensación de los dos huevos chocando dentro de mi, las cuatro manos agarrándome, manoseándome, chupándome, lamiéndome, la espalda, las tetas, el cuello, jalándome por el pelo y empecé a sentir un mega orgasmo brutal que me hizo gritar por un rato.
Mi esposo se aparto creyendo que el grito había sido de dolor y volvió al sofá mientras Darío entre jadeos, gritos me decía la hembra tan divina que era y apartándome de encima de el, me tumbo a la cama, me jalo por la piernas hasta el borde, donde me las abrió con sus brazo y me ensarto su pija, empezó a darme con fuerza a lo que yo casi sin respirar lo que podía era gemir y gritar hasta que después de un rato Darío me gritaba…
Así es que te gusta que te castiguen ha?...
Así es que te gusta que te gocen esa concha?...
¡Responde puta!... como es que te gusta que un macho te goce?
Como es que te gusta que te follen?
Yo no podía hablar, pues me costaba respirar por las fuerza que me follaba Darío, hasta que el exhausto y a punto de acabar, la saco y me baño de su leche, la cara y las tetas y se tiro al piso. Allí fue el turno de mi esposo, que me voltio me puso en perrito y empezó a follarme, me agarro por el cabello y con la misma fuerza que estaba castigándome Darío, el lo hacía y al mismo tiempo me daba de nalgadas y me agarraba por cuello como tratándome de ahorcar…todo un loco desenfrenado me follaba y puso también a gritar de placer y me decía…
- Puta vas a salir de aquí bien follada, bien gozada por esa concha y el culo bien macheteado y llena de leche por todos lados.
Yo solo jadeaba de placer al oír lo que me decían. Y después de un rato mi esposo dejo de follarme y me cedió a Darío que rápidamente se había repuesto, el me volteo me abrió las piernas mucho mas que la primera vez y me enterró su pija a la primera, yo del dolor pero sabroso, le abrasé por el cuello y el me levanto por las piernas abriéndolas, y pego mi espalda con la pared y empezó penetrarme con fuerza nuevamente, yo miraba, a mi esposo, fascinado por la escena que veía de cómo me gozaban y ver la puta que el siempre decía que era y se pajeaba en el sofá con gusto. Darío paro de repente y le pregunto a mi esposo, si quería follarme solo como venían haciéndolo o quería hacer un trío nuevamente al que el le contesto, que yo era una gozona y como tal, tenía que follarme junto los dos y Darío se dejo caer en la cama y mi esposo se me monto nuevamente encima y me penetro, cuestión que me hizo, gozar mas y mas de sus palabras y la forma de penetrarme que después de un rato, conseguí un nuevo orgasmo mega explosivo en cual como el otro grite por un rato, pero esta vez mi esposo, no se paro y continuo dándome y con mas fuerza, cuestión que a su vez hacia que me metía la pija de Darío hasta la patica, lo cual de inmediato tenia esas sensaciones fuerte de querer mas orgasmo, era como una adicta a la droga de querer mas y mas, o una ninfómana de buscar el continuo placer. Lo único que quería, era que esa noche nunca terminara y fue que sentí a Darío gritar de un orgasmo súper fuerte y al mismo tiempo también mi esposo, los dos me llenaron de leche y se separaron de mi .
Me pare como pude y busque la botella para tomarme unos cuantos tragos mientras veía a los dos sementales tratando de volver en si. Desnuda y sudada, busque en la mesa de la habitación, la jarra con hielo y los dos vasos, me sentía toda divina toda una bestia de mujer, capaz de satisfacer a la vez, a mas de un hombre, me dispuse a servirles a cada uno un vaso y se los lleve primero a mi esposo, que estaba contemplándome y extasiado al verme de esa manera, que al darle el vaso, me dio una nalgada y Darío hizo lo mismo cuando le entregue su vaso.
Me fui al baño me quite los tacones y me metí en la ducha para quitarme el sudor y la leche en mi cuerpo.
Mientras me deleitaba jabonándome con el agua calientita, sentí que alguien entro y era mi esposo que entro también en la ducha y con un gran beso muy apasionado me abrazo con fuerza, diciéndome lo espectacular y grandiosa de mi actuación y comportamiento, a la vez que yo también se lo agradecía, por dejarme tener tanta satisfacción. Y me agarro el jabón y empezó suavemente a enjabonarme con acaricias por todo el cuerpo y besos dulces por los labios y recorriendo toda mi boca hasta el cuello. Al momento ambos sentimos la voz de Darío, que preguntaba si no lo invitaban también a la ducha que también la necesitaba para recargar energías ya que yo lo había dejado con las baterías bien bajas y de esta manera entro, agarro otro jabón y empezó también a enjabonarme, mi esposo, corto en dos el jabón que tenia y me lo dio para que también tuviera con que enjabonar yo también.
En la ducha que podían caber hasta un carro de lo grande, los tres bien juntos, jugamos un poco enjabonándonos mutuamente, mientras ellos llenaban de jabón mis partes intimas y Darío en especial se encargaba de hacerlo con mis tetas, el cual estaba fascinado por lo grandes, redondas y bellas que las tenia, yo hacia lo propio con las suyas, fue una sensación maravillosa y placentera tener dos cuerpos masculinos desnudos y enjabonados pegados al mío que me hizo calentar tanto que entre los dos, me agache y empecé a chuparles y mamarles a los dos sus pijas, mientras me chupaba una, masturbaba la otra.
Así estuve un buen rato mientras me agarraban las tetas para acariciármelas y entre gemidos y obscenidades me comentaban lo que desearían follarme allí mismo, mientras yo continuaba chupándoselas sin detenerme, me sacaba sus miembros comenzando a acariciármelo por mis labios, hasta que Darío me alzo por las piernas abriéndolas con sus brazos y me penetro en el aire yo lo agarre del cuello y empecé a gritar de placer mientras mis tetas pagadas al pecho de el sentí que mi esposo, me abrió las nalgas y apunto su pija, en mi culo y me lo enterró al ritmo que Darío me clavaba.
Fue poco el tiempo para que los dos sincronizaran el ritmo de cómo me estaban clavando mientras uno lo sacaba, el otro me lo enterraba una sensación diferente a como me tenían los dos en la cama, pero igual de sabroso.
Yo me tire hacia atrás quedando recostada de mi esposo, que me abrazo agarrándome las tetas, a las que Darío no le quitaba la mirada de gusto viendo como saltaban y como mi esposo me las manoseaba. Mi esposo, empezó a besarme con suaves mordiscos en la nuca y el cuello y no se en que, momento también Darío lo hacía pero de frente.
Yo me encontraba fuera de mi, borracha de lujuria, al sentirme doblemente penetrada, manoseada, gozada y chupada por dos hombres. Y mas era mi lujuria por la sensación de los cuerpos enjabonados, que llegue al éxtasis de los orgasmos, las ganas de orinarme de lo fuerte del orgasmo, no lo quise, en esta oportunidad aguantar y lo dejé salir para gozar a plenitud aquel orgasmo. Se me fueron las piernas y no las controlaba de lo fuerte que temblaban, era fenomenal aquel orgasmo por poco, me hace perder el conocimiento, después de un intenso grito, de satisfacción.