| Denunciante Nuevo | el uro y la cobra continuacion 3 parte final
Las piernas de Prima empezaron a convulsionar, sus pies se elevaron ligeramente y sus movimientos de caderas se hicieron más rápidos y casi frenéticos. Los gemidos se convirtieron en gritos y finalmente, se puso tensa y su cuerpo fue un puro aullido de gozo orgiástico… los temblores que la acometieron se comunicaron a Kratos, que se sintió torturado y maltratado, pero también indeciblemente cachondo y lleno de deseo… ¡quería que ella se corriese así, pero con él dentro! Los gritos de Prima volvieron a bajar de tono y quedó laxa sobre la cama, gimiendo dulcemente, más bajito cada vez… estaba satisfecha. ¡Pero él no! Kratos no sólo seguía erecto como un mástil, sino que aún tenía el mango de fusta dentro de su torturado ano…. Pensaba que al quedarse quieta por fin, la molestia cesaría, pero ocurría lo contrario… al tener el mango en su interior totalmente quieto, el sufrimiento era mayor, tenía fuego, verdadero fuego en las entrañas… por favor, por favor, que se apiadase de él… iba a estallar…
Quizá sólo fue un minuto, pero para él, duró una eternidad. Prima se recobró de su orgasmo y se enderezó, sentada sobre la cama, sonriendo a Kratos pícaramente. Lentamente, muy lentamente, empezó a sacar el mango del culo de su primo. Él apretó los dientes y aguantó… cuando ya casi estaba fuera, volvió a girarlo dentro de él, y finalmente lo sacó. Le había hecho ver las estrellas… pero estaba fuera… el alivio que sentía casi le hacía tener ganas de dormir, pero una parte de su cuerpo se negaba taxativamente a relajarse.
-No te pregunto si te ha gustado, porque es evidente que sí… - dijo Prima sensualmente, mirando la verga erecta de su compañero. – Suéltate las piernas.
Kratos obedeció con un suspiro de gozo, estaba agotado… Pero ella iba a seguir con la fiesta. Afortunadamente, parecía que iba a divertirse ahora con su polla, ¡al fin iba a poder descargarse…! Prima gateó coquetamente sobre él, y éste pensó con ilusión que iba a montarle… pero de nuevo, se coló. Ligeramente. La joven se colocó sobre él, de rodillas, y se acarició lentamente con su miembro, produciendo verdadero dolor en su polla, ansiosa por reventar… y sin previo aviso, se empaló de golpe.
Kratos ahogó un grito de pasión, ¡qué placer le inundó…! Una sonrisa cachonda descolgó su rostro, y puso los ojos en blanco… inconscientemente, dirigió sus manos a las caderas de ella para moverla, pero su prima estaba perfectamente quieta. Le miraba con suficiencia, y sin levantarse lo más mínimo, estiró las piernas hacia delante, quedando literalmente sentada sobre él. Pero quieta. Kratos suplicó con la mirada, sus piernas temblaban… estaba ardiendo, el calor en torno a su cuerpo era maravilloso… pero torturador, él quería moverse, quería taladrar, bombear… ¿porqué, porqué no se movía aunque sólo fuera un poquitín….?
-Así…. – dijo ella – quieto un ratito… quiero tenerla así un rato… quiero que sea mía, que disfrutes y que sufras a la vez… mmmh… qué calor… es tan agradable… mírame… - la joven dirigió sus manos a sus pechos y empezó a amasarlos… pellizcó sus pezones, rosados y puntiagudos, y se apretó las tetas, frotándolas, masajeándolas, acariciando una con la otra, alzándolas hasta su boca para lamer los pezones… sin dejar de mirar fijamente a Kratos, y sobre todo, totalmente inmóvil sobre su polla ansiosa y frustrada… “¡Maldita… ninfa!” pensó él “¡¿pero dónde cuernos has aprendido a hacer estas cosas….?!”
Finalmente, tampoco ella pudo aguantar más la terrible excitación que la cubría… el calor delicioso que subía por su sexo y acariciaba todo su cuerpo… quería vaciar a Kratos, dejarle extenuado de placer… y seguir haciéndole sufrir un poquito. Con cuidado, cambió de postura hasta quedar de rodillas. El apenas ligerísimo roce del interior de su coñito estrecho sobre la polla enloquecida de su primo, casi hizo que éste acabara de golpe, pero se quedó en una subida de placer sin más… ya montada sobre él, le hizo un signo con el dedo índice para que se acercase. Kratos no se lo hizo repetir, se enderezó de golpe dispuesto a apretarla entre sus brazos, pero ella le contuvo por los hombros. Estaban cerca, pero a la vez, lejos. Prima arrimó la cara ligeramente y él estiró el cuello cuanto pudo para besarla, pero sin lograrlo… mientras lo intentaba, la joven pegó un golpe de cadera sobre su polla.
Kratos se quedó sin aire del latigazo de placer que le invadió… Prima empezó a cabalgarle, y él mismo movía las caderas sin contenerse, hirviendo por llegar al ansiado orgasmo… llegaba, ya llegaba, podía notarlo… Prima lo miraba llena de deseo, ofreciéndole su boca, pero sin dejarle llegar hasta ella… Kratos boqueaba como un sediento, sin dejar de bombear, intentando acercarse más, pero las manos de hierro de ella no se lo permitían, sus brazos tensos le mantenían a la distancia exacta para que él pudiese notar su cálido aliento perfumado, el excitante calor de sus labios húmedos y jugosos… pero no podía alcanzarlos y tomar su premio.
Prima sonreía, encantada con hacerle sufrir, mientras no dejaba de botar… también ella estaba casi a punto, y el ver gozar a Kratos, la estaba excitando más aún… la cama chirriaba, los saltos eran cada vez más profundos, y Prima pudo ver en los ojos de su amante que éste estaba a punto de correrse… en ese preciso instante, se dejó caer sobre su boca, metiéndole la lengua hasta la garganta.
Kratos pensó confusamente que si después de aquello se moría, no tendría importancia… ¡era supremo…. Magnífico! Su polla se derramó en el mismo instante de recibir el beso, las convulsiones que le atacaron el cuerpo y el corazón le pareció que le robaban la vida entera, escalofríos de placer le hicieron temblar de pies a cabeza, y pudo notar las maravillosas y cálidas contracciones del coñito de su prima sobre él… qué cálido, qué dulce… ya habían terminado ambos de correrse, y sus bocas seguían juntas, acariciándose las lenguas mutuamente, mientras el placer y el agotamiento hacía que ambos se deslizasen suavemente hacia la cama en desorden…
-Se suponía que si quedabas contenta, yo dejaba de ser esclavo… - protestó Kratos.
-Dejabas de ser remero… no es lo mismo. Y no veo de qué te quejas… vas a ser mi esclavo personal, y eso significa que vas a vivir conmigo y me calentarás la cama por las noches… bueno, por las noches, y en cualquier otro momento del día que a mí me apetezca. – Prima Bela, tumbada en la cama junto a su primo, jugueteaba distraídamente con sus cortos cabellos mientras hablaba.
-Ya. Claro… ¿y cuando el emperador le busque un marido a su sobrina favorita, qué supones que hará el esposo con el esclavo…? Ya te lo digo yo: ¡que lo convertirá en eunuco!
-¿De veras…? ¿Y qué te hace pensar que va a imponerme a un marido…. Y que yo voy a aceptarlo?
Kratos quedó pensativo… semejante respuesta, no se la esperaba… así que atacó por otro lado.
-Ah… ¿y me vas a decir dónde aprendiste a hacer todo eso… el contonearte, el torturarme… se puede saber quién te lo enseñó?
-Los viejos soldados, cuentas muchas historias de burdeles… - Eso sí era cierto… hasta él las contaba, aunque la mayoría eran inventadas… y ésta, no se la iba a contar nunca a nadie. Prima permaneció callada un rato, mientras los dos simplemente gozaban del suave balanceo de la galera… Kratos compadecía cínicamente a aquéllos pobres desgraciados galeotos que impulsaban la nave en aquél momento, pero Prima pensaba, y finalmente, manifestó - ¿Sabes….? Eso del uro y la cobra… no está mal como símbolo… de hecho, creo que quedaría muy bonito en un escudo de armas familiar… - y cuando Kratos comprendió las implicaciones de esa frase, pensó que no iba a resistirse en absoluto… pero quizás aquellos pobres desgraciados galeotes, resultaban ser afortunados.
Última edición por craxy18; 01-08-2012 a las 18:45:54 |