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Antiguo 27-07-2012 , 19:49:16   #3
PEDROELGRANDE
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Predeterminado Respuesta: ¿Colombia tiene un feo himno ? Veamos:

Estrofa X

Filosófica
No es la gloria completa el vencer, si no va esta victoria acompañada de beneficios para todo. No era el hecho de acabar con el gobierno español, sino de formar un gobierno para todos, y así como el sol alumbra a todos, así las leyes de justicia deben ser para todos.
Estrofa XI

Heroica
Esta estrofa se refiere al general Antonio Nariño, precursor de la independencia colombiana quien tradujo los “Derechos del Hombre” y fue como un profeta que vió como debía ser el gobierno y la manera de unirse para triunfar; pero no fue comprendido.

La otra parte se refiere a la muerte del joven Ricaute defendiendo la casa de San Mateo, donde prendió fuego a la polvorera que había quedado a su cargo, para salvar la vida de Bolívar y el ejército acampado en el pueblo de San Mateo.

La Historia de nuestro Himno
Fue desde el comienzo de nuestra vida independiente preocupación de los próceres y gobernantes crear y adoptar los correspondientes símbolos nacionales. para tal efecto el Congreso de la República legisló en diferentes ocasiones y varios gobernantes reglamentaron por decreto estas leyes e hicieron precisiones sobre vacios o puntos dudosos en la confección y uso de tales emblemas.

Pero contar con himno nacional que calara en el sentimiento popular por la calidad de la letra y por la belleza y facilidad para el canto de su melodía era, más que todo, cuestión de tiempo y de circunstancias favorables. Sin embargo, en la conciencia nacional se encontraba la idea de que era necesario emprener la tarea y muchos intentos estuvieron a punto de culminar con éxito. Pero el tiempo y la espera en adoptar el definitivo fue favorable porque al fin pudo la nación colombiana contar con el bellísimo himno cuyas estrofas compuestas por el doctor Rafael Nuñez, presidente de la República en varios períodos constitucionales, y su música por el compositor italiano, nacionalizado en Colombia, Oreste Síndici, llena plenamente el alma popular como recuento de los hechos gloriosos de nuestra independencia y como expresión filosófica de nuestro pensamiento republicano y cristiano de profundo sentido social. Nuestro himno es marcha guerrera cuando la patria se siente amenazada, vibrante sinfonía musical en nuestras alegrías, amoroso acompañamiento en nuestro dolor y evocación nostálgica en nuestras ausencias.

Ya desde la infancia de la patria cuando los colombianos de entonces se tranzaron en guerra fraticida, federalista y centralista, carracos y pateadores, como se denominaban recíprocamente, entonaban canciones populares que exaltaban su causa.

Durante la “Época del Terror” que decapitó a la sociedad colombiana y nos privó desafortunandamente de la clase dirigente precursora y realizadora de la Revolución del 20 de Julio, el maestro Juan Antonio Velasco compuso canciones patrioticas que eran cantadas a escondidas pero con entusiasmo por lo independientes.

Desmembrada la república de Colombia en 1830 se compuso una canción nacional cuyo coro decía:

¡Honor siempre dichosa, Granada!
de tus hijos orgullo y amor
al instante feliz en el que el cielo
libertad y ventura te dió.
Un español director de una compañía teatral que había venido el año anterior, don Francisco Villalba, presentó, con motivo de las festividades del 20 de julio de 1837, un himno de gran aceptación popular por la sencillez de su letra y de su música, elementos escenciales en una canción de este género. La letra decía:

Gloria eterna a la Nueva Granada,
que formando una nueva nación
hoy levanta ya el templo sagrado
de las leyes, la paz y la unión.

Por la misma época estaba en boga la canción “El Neogranadino”, cuya letra fue compuesta por don Lorenzo María Lleras y su música por don Gabriel Ponds.
Don Enrique Price nacido en Inglaterra, también compuso un himno que llamó Canción Nacional y que con la obertura “20 de Julio” fue estrenado por la Sociedad Filarmónica de Bogotá en 1847, con motivo de las festividades patrias.
Dos años más tarde en 1849, en la misma celebración aniversaria y como parte de un magnifico concierto se estrenó en el Salón de Grados (hoy Museo Colonial) una Canción Nacional en mi bemol mayor, compuesta por el poeta José Caicedo Rojas a cuyos versos puso música el compositor Jose Joaquín Guarín para cuatro voces y orquesta. Su letra decía:

CORO

Rindamos homenaje
al numen poderoso
que grande y venturoso
a nuestro pueblo hará;
rindamos homenaje
a la inmortal memoria
de aquellos que con gloria
nos dieron libertad.
SOLO

En la región inmensa
que entrambos mares bañan,
y prodigiosa mole
se extiende al norte y sur,
existe un pueblo libre
valiente y denodado,
un pueblo que en la tierra
modelo es de virtud.
A pesar de que se interpretó hasta los tiempos de los Estados Unidos de Colombia, su dificultad para ser cantado le privó del aura popular. Dos bandas y dos mil voces infaltiles ejecutaron y cantaron el 20 de julio de 1873, en la Plaza de Bolivar, un himno compuesto por Daniel Figueroa con estrofas tomadas de distintas poesías patrióticas, escritas por varios bardos de la época. El coro decía:

Alabemos por siempre a los héroes
que honra y gloria a la patria le dieron,
y que grandes hacerse supieron
por Colombia y su posteridad.

Se mencionan también el del violinista holandés Carlos Van Oeken, letra de Lino de Pombo, el de Bolívar de don Daniel Figueroa letra de Manuel Jesús Flórez y el de don José Ponce de León, pero como los anteriores no alcanzaron la consagración nacional.

En el año de 1846 vino a Bogotá como primer tenor de una compañía de ópera un corista italiano de 28 años, nacido en Roma, llamado Oreste Síndici quien contrajo matrimonio en la capital con la dama de ascendencia francesa Justina Jannaut.

Acogido con entusiasmo por la sociedad bogotana y retirado de la actividad teatral se dedicó al organización de una orquesta, a la composición de música religiosa, en lo que logró notable éxito, y a dictar clases de teoría, solfeo y canto.

Vivía Síndici en el año de 1887, fausto para Colombia por haber nacido en él su glorioso Himno Nacional, en una casa situada en Bogotá en la carrera 15 entre las calles 14 y 15. A ella llegó un personaje muy conocido por sus aficiones artísticas y por su gran colaboración en la celebración de las fiestas patrias y religiosas con la preparación de carrozas alegóricas y representaciones teatrales, don José Domingo Torres, quien profesaba un admiración, casi idolátrica, al doctor Rafael Núñez de cuya producción política y poética guardaba un album de recortes. Tenía entre las poesías de su admirado personaje una de índole patriótica, en verso alejandrino agudo, propia para himno y decidió pedirle a Síndici que le pusiera música para cantarla en la celebración del 11 de noviembre. No se sabe el motivo por el que el maestro se negó en el primer momento a realizar el trabajo, pero la intervención oportuna de doña Justina hizo que de su inspiración brotaran las notas marciales de la obra consagratoria de su vida.

El 11 de novimebre de 1887 se estrenó el himno patriótico dentro de un animado programa para honrar a Cartagena y de paso linsojear al presidente y a su esposa. “a las 8 y 1/2 de la noche en el Teatro Variedades, decía el programa, se cantará un himno patriótico alusivo a la fiesta que se conmemora y se pondrá en escena una pieza dramática que se anunciará en oportunidad”.

El éxito fue rotundo y el público recibió con aplausos prolongados la ejecución del himno hecha por el coro y la orquesta y una lluvia de felicitaciones cayó sobre Oreste Síndici, quien se encontraba orgulloso y emocionado. En otro lugar menos ostentoso los alumnos de las escuelas del barrio de la Catedral cantaron también para el público los dos himnos compuestos por el maestro con letras del doctor Núnez y del doctor Manuel María Madiedo. Ambos públicos admiraron el primero y aún los enemigos del régimen se inclinaron ante la calidad del que desde ese momento se consagraría como himno de la patria.

Conocedor el doctor Núñez del éxito del himno compuesto por Síndici para su poesía patriótica, invitó al maestro a que le hiciera en el palacio una presentación de la música vocal con acompañamiento completo de orquesta, lo que aceptó complacido. El numeroso grupo de artistas que bajo su dirección lo interpretó arrancó nutridos aplausos del presidente, de su esposa y de sus acompañantes.

Este msimo acto se cumplió más tarde, el 6 de diciembre, por iniciativa del ministro de gobierno, doctor Felipe F. Paúl, en el Salón de Grados ante las autoridades civíles, militares y eclesiásticas y los miembros del cuerpo diplomático. El programa decía: “IV Himno Nacional, a grande orquesta, 25 voces”.

Colombia salía al encuentro de su himno y Rafael Núñez y Oreste Síndici entregaban a la patria una canción para todas las épocas, todas las horas y todos los sentimientos.

“Apartes tomados del libro Himnos y Simbolos de nuestra Colombia de Julio Cesar García”

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