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#1 |
Denunciante Bronce
| Desde los bosques de Estonia
Calificación: de
5,00 | El fotógrafo Sven Začek logra plasmar en imágenes una mirada íntima a esta rapaz. Son fieros, pueden alcanzar una envergadura alar de hasta 1,20 metros y no dudan en atacar con sus garras. Sin embargo, una hembra de esta ave rapaz accedió a convertirse en musa de un fotógrafo. Objetivo favorito del fotógrafo, la hembra de cárabo uralense que aparece en la mayoría de las fotografías de esta galería, encontró una oquedad natural donde ocultar su nido. Parece todo dulzura mientras acicala a su polluelo, pero que nadie se atreva a acercarse al nido. Los cárabos uralenses son animales territoriales y lo demuestran con agresividad. El ornitólogo finlandés Pertti Saurola explica que ha llegado a un «acuerdo» con las hembras de esta especie: «El precio por anillar y medir a un pollo equivale a seis coscorrones». Un polluelo dormita junto a lo que será su próxima comida: la cola de una presa capturada por sus progenitores. Un macho (a la derecha) entrega un roedor recién capturado a su pareja, que lo llevará hasta el cercano nido. Durante la época de cría son los machos los que más se ocupan de la caza. Las hembras tratan de no dejar solos a los polluelos, ya que eso los pondría a merced de halcones y otras aves hambrientas. La forma cóncava del rostro ayuda a canalizar el sonido hacia sus oídos, extremadamente sensibles. La vista agudísima y el plumaje especializado permiten a estas aves volar en la oscuridad y el silencio más absolutos. «A mí me impresionan», confiesa Začek. La nieve puede ocultar a presas como los topillos, pero esa protección es insuficiente si se compara con las ventajas que la naturaleza ha otorgado al cárabo para cazar. 
__________________  "Aún hay vagos destellos de civilidad en este matadero salvaje que alguna vez fue la humanidad" . |
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