Respuesta: Giorgio Sale se destapa SEMANA: ¿Y usted conoció a funcionarios de la Presidencia de la República? G.S.: Sí. Con muchos miembros del gobierno Uribe que ahora me niegan y niegan que disfrutaron de mi comida, mi ropa y mis vinos. SEMANA: ¿Quiénes? G.S.: Uno de los que recuerdo con más aprecio es al exministro del Interior y exembajador Sabas Pretelt. Fuimos muy cercanos. Nos reunimos varias veces. De hecho, cuando estuve detenido en la cárcel en Italia y él era el embajador, me visitó dos veces en 2008 y 2009. SEMANA: ¿Para qué lo visitó? G.S.: Para proponerme algo descabellado. Me dijo que admitiera que Salvatore Mancuso me había prestado la plata para montar mis negocios diciéndome que reconocer eso no era delito en Colombia. Yo le dije: "Sabas, estás loco". En ese momento ratifique lo que siempre sospeché. Creo que Sabas intentaba usarme para atacar a los magistrados. En ese momento, 2008 y 2009, la pelea contra las cortes estaba en su peor momento. Me necesitaban para ensuciar a los magistrados. SEMANA: ¿Tiene pruebas de la visita de Sabas a la cárcel? G.S.: Claro. En la cárcel en Italia están los registros de esas visitas. Y fueron testigos colombianos que estaban allá como Alfredo Ramírez, Humberto Trujillo, José Miguel Ramírez, entre otros. Una de las visitas de Sabas fue con la disculpa de que él iba a ver una obra de teatro a la cárcel. Él fue, pero jamás estuvo en la obra de teatro. Solo habló conmigo. Cuando llegó a la cárcel, me abrazó y me llevó a un lado para hablar y me dijo que aceptara lo de Mancuso. SEMANA: ¿Sabas Pretelt le dijo si lo que le estaba pidiendo era a título personal o era una razón del gobierno? G.S.: No me dijo ni le pregunté. SEMANA: Lo que dice puede ser tomado por algunos como el 'ataque de un bandido que está preso' o una 'venganza criminal'… G.S.: Tengo cómo probar todo lo que he dicho y más. Solo necesito que la Fiscalía me escuche y termine esta persecución.
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