Ver Mensaje Individual
Antiguo , 12:14:57   #1
Predeterminado :::mi regalo a los 18::: Calificación: de 5,00

Los mejores licores
:::MI REGALO A LOS 18:::



Mi nombre es Martha y tengo 21 años, soy una chica trigueña de 1.70 m de estatura, con un buen cuerpo, piernas largas y bien torneadas, cintura pequeña, un buen busto redondeado y proporcional a mi estatura, y un trasero redondo y pronunciado. Estoy estudiando abogacía y tengo dos hermanos bastante mayores, de treinta y cinco y treinta años de edad.
Esta es la historia que me ocurrió cuando era una joven de 18 años de edad, y aunque ya me había desarrollado totalmente no conocía mayor cosa sobre el sexo, solamente lo que hablaba con las amigas y el magreo ocasional con alguno de mis compañeros, nada de importancia. No es que fuera una mujer "rara" era que todavía mis hermanos, por la gran diferencia de edad, me veían y me trataban como una niña, pero pronto iría a conocer las delicias del sexo y a lamentar no haberme iniciado más temprano.
El mayor de mis hermanos, que en esa época tenía 30 años, es un abogado prominente y tiene un bufete en compañía de un amigo muy cercano a él. Este era un abogado como de 35 años, de 1,90 m de estatura aproximadamente, con espaldas de doble ancho y bastante buen mozo, se llama Gerardo.
Por relaciones de trabajo, mi hermano y él coincidían constantemente en la casa de mis padres, ya sea para almorzar, cenar o simplemente para tomarse unos tragos y ocasionalmente se quedaba a dormir por cualquier circunstancia.
Yo nunca me había fijado en él como hombre pues me parecía muy mayor para mí y más bien lo veía como otro hermano, y yo pienso que a él también le sucedía lo mismo ya que platicábamos mucho sobre mi instituto y mis tareas, pero nunca se le veía morbo al dirigirse a mi, era muy respetuoso.
Cuando cumplí mis 18 años mis padres hicieron una pequeña recepción para un grupo muy selecto de amigos y varias de mis compañeras, ellos querían hacer una fiesta más esplendorosa por ser su única hija, pero yo no quise y les propuse que la plata que iban a gastar en esa fiesta me la obsequiaran para ir a un tour a Miami, cosa que accedieron.
Pues bien, en esa recepción, yo lucía hermosa, con un vestido largo ceñido al cuerpo y abierto a los lados que me hacía resaltar mis formas ya bien esculpidas, era la atracción de la noche. Varias veces mi mirada se cruzó con la de mi amigo Gerardo y empecé a ver un brillo que no era normal en sus ojos, muchas veces lo vi parado en un rincón de la sala con un trago en la mano y contemplándome de manera diferente.
Bailé el vals con todos los hombres invitados a la fiesta, como es costumbre en mi país. Inicié el vals con mi padre quien me dijo que me veía muy hermosa esa noche y que a partir de ese día ya era toda una mujer. Sus palabras me taladraban el cerebro y yo me sentía la mujer más feliz del mundo. Uno a uno fueron pasando todos los hombres, primero mis hermanos, con los cuales bailé el vals. Inexplicablemente para mí, el último en hacerlo fue Gerardo quien me tomó de la cintura y me llevó casi en volandas hasta el centro de la sala e iniciamos el baile. Yo sentía la presión de sus manos en mi cintura, lo cual permitía que mi pecho estuviera muy pegado al de él.
Cuando estábamos en la mitad de la sala me dijo: "Te he estado contemplando toda la noche y me he dado cuenta que eres muy hermosa, y me he preguntado por que no me había dado cuenta que existías". Esas palabras me llegaron muy adentro y sentí un escalofrío en todo el cuerpo. Me dijo que siempre me había visto como una niña, como una hermana, pero ya me había convertido en toda una mujer que hacía despertar los instintos sexuales a cualquier hombre, como le estaba sucediendo a él. Yo me ruboricé pero me sentí muy halagada; el pensar que los hombres, y especialmente él, se estaban fijando en mí, me provocó un placer inigualable, sentí que un calorcito me bajaba desde la cabeza hasta los pies pasando por mi sexo. Mientras Gerardo me hablaba, no dejaba quieta su mano en mi cintura, empezó a subirla muy suave y lentamente por mi espalda lo cual me estaba produciendo escalofríos, y eso, aunado a su voz suave y melodiosa muy cerca de mi oído me estaba haciendo sentir una excitación enorme, algo que nunca había sentido, yo sentía que mis senos se iban a salir del sujetador, y Gerardo se estaba dando cuenta de ello pues con mucho disimulo empezó a mover su pecho en círculos restregándolo contra mis senos.
Como era el último hombre que estaba bailando el vals conmigo, rápidamente las demás personas se fueron desentendiendo de nuestro baile, quitaron la vista de nosotros y se fueron retirando hacía la sala, por lo que Gerardo aprovechó para seguir bajando su mano hasta colocarla sobre mi trasero y empezar a empujarme sobre su sexo. El placer fue indescriptible cuando sentí su sexo sobre mi entrepierna, era un bulto grande y duro que despertó en mí una gran lujuria, era el despertar de la mujer que había dentro de mí.
El vals terminó y nos retiramos hacía la sala, no sin antes tomarme de las manos y decirme al oído: "Esto hasta ahora empieza, te tengo el mejor regalo de tu cumpleaños, conmigo vas a sentir el placer más grande que te puedas imaginar y que marcará tu vida".
Mi cabeza daba vueltas, me sentía mareada, me senté junto a mi hermano y Gerardo se sentó al frente, cuando se sentó no pude apartar la vista de su entrepierna, tenía curiosidad por ver y tocar aquel bulto que me produjo tanto placer en el baile y él lo intuyó pues al sentarse, descaradamente se abrió de piernas y me mostró su bulto en todo su apogeo; yo quedé como hipnotizada y me imaginaba su pene largo y grueso que apuntaba hacía mi, que me miraba y me hacía señas que fuera hasta él y lo tomara con mis manos y lo acariciara.
La voz de mi hermano preguntándome sobre si me sentía bien me sacó de mis pensamientos, ordené mis ideas y rápidamente me involucré en la conversación que se presentaba en esos momentos, pero Gerardo nunca quitó su vista de mí, lo que me mantuvo todo el tiempo turbada. Mi obsesión era por saber cuál sería el regalo de Gerardo, algo muy dentro de mí estaba esperando que me lo diera. Poco a poco los invitados se fueron retirando de la recepción, mis padres y mi hermano menor también se retiraron a su habitación quedando solamente mi hermano mayor, Gerardo y yo.
Mi hermano destapó una botella de vino francés e iniciamos una serie de brindis, él brindó por mi felicidad y por que me fuera muy bien en los estudios; siguió Gerardo quien levantando la copa me miró a los ojos y dijo:"brindo por aquella niña que en el día de hoy se convertirá en mujer y el cual tendré el privilegio de contemplar". Mi hermano, quien ya tenía unas copas de más, no le prestó atención a sus palabras pero yo sí las tomé en toda su dimensión y aquel calor volvió a invadir mi cuerpo y un intenso cosquilleo se inició en mi entrepierna y sin medir consecuencias tomé mi copa y mirándolo fijamente dije: "Brindo porque los deseos que ocupan mi mente y mi cuerpo se hagan realidad en el día de hoy".
Me tomé dos tragos de vino los cuales me ayudaron a calentarme mucho más, mi cabeza seguía girando y mi cuerpo me estaba pidiendo algo que yo no podía darle pero la persona que estaba a mi lado sí.
Mi hermano se excusó por no acompañarnos otro rato pero tenía audiencia al otro día y se retiró a su habitación no sin antes decirle a su amigo que la habitación de huéspedes estaba lista y que no se demorara mucho porque al otro día tenían trabajo.
Al quedar solos, Gerardo me brindó otra copa y acercándose a mí me tomó por la cintura y lentamente acercó su boca sensual a mis labios y los besó tiernamente; fui abriendo mi boca muy despacio para dar paso a su lengua que se recreó con la mía un largo rato, sus besos eran tan sensuales que me invadió un sopor y poco a poco fui dejándome hacer por aquella boca que me quemaba.
De pronto, Gerardo se separó de mí y fue hasta el interruptor de la corriente eléctrica y apagó las luces de la sala dejando solamente encendidas las de la pequeña salita de recibo explicándome que era mejor, por si acaso alguien se despertara, que pensaran que todo el mundo se había retirado a dormir. Después de esto volvió al ataque, su boca empezó a recorrer todo mi cuerpo por encima del vestido, primero el cuello, luego los hombros, mis senos, mientras sus manos no se quedaban quietas, empezó a recorrer mi espalda hasta llegar a mi trasero, tomándolo con ambas manos y apretándolo muy sensualmente; mi boca se abría y se cerraba como si me estuviera faltando aire para respirar, dando paso a unos grititos que poco a poco se fueron convirtiendo en gemidos de placer.
Luego, con su boca fue bajando muy despacio las tirantes de mi vestido, y al mismo tiempo con su mano derecha fue bajando la cremallera para empezar a tirar de mi vestido hacia abajo quedando solamente en ropa interior. Se apartó de mí y me contempló de pies a cabeza diciendo: ....

Comentarios Facebook

__________________
(para que compartamos alli tambien)

Última edición por INDIVIDUAL; 31-05-2012 a las 15:32:49 Razón: se editan enlaces externos
RatonDark no está en línea   Responder Citando

compartir
                 
Gold sep Silver sep Donar

marcaNo Calculado   #1.5
SponSor

avatar
 
Me Gusta denunciando
Estadisticas
Mensajes: 898.814
Me Gusta Recibidos: 75415
Me Gustado Dados: 62988
Fecha de Ingreso: 02 jun 2006
Reputacion
Puntos: 1574370
Ayudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen caminoAyudante de Santa está en el buen camino
emoticon Re: :::mi regalo a los 18:::

 
Los mejores licores
 
   
   
_______________________________________________
Publicidad :)
conectado
 
Page generated in 0,08148 seconds with 12 queries