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libardoa
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Kaffeetrinker 2 Respuesta: ... La Cueva De Hercules ... Para los que le gusta leer ...

SS, La Orden secreta del Sol Negro

El nombre secreto de las SS en realidad era "La Orden del Sol Negro", una extraña sociedad secreta ocultista, el centro neurálgico de la religión esotérica nazi. Bajo las palabras "Shutz Staffel" "Tropas de Protección" se ocultaba en realidad su esencia auténtica: "Schwarze Sonne", El Sol Negro.

Interior del Castillo de Wewelsburg, con el símbolo ocultista del Schwarze Sonne, el Sol Negro, presidiendo en el suelo el centro de la estancia.

El Sol Negro, en alemán "Schwarze Sonne", era el verdadero significado del nombre de la Orden mística de caballería de las SS. Es un símbolo ocultista que representa a un sol oculto de 12 rayos, el cual se creía que era la fuente de poder de los arios. De ahí los 12 asientos, representando a los 12 rayos del Sol Negro.

Curiosamente, en la enseña nazi común de la svástica, también podría interpretarse como dos signos "S" o runas sigel (con la "s" ) cruzadas. La runa Sigel hace referencia de nuevo al Sol, que coincide con que el dios Sol es el gran dios pagano venerado desde los tiempos del Antiguo Egipto, los mayas, y el común de todos los pueblos ancestrales de la Tierra.

Este símbolo de la svástica podría interpretarse también como "Schwarze Sonne". Pues aunque se dice sobre su inspiración en el símbolo oriental de la buena fortuna, éste tiene los brazos hacia la izquierda mientras que los brazos del emblema nazi giran hacia la derecha, precisamente para formar las dos runas sigel (S) cruzadas.

La Ahnenerbe viaja a Toledo

La visita de la comitiva alemana en 1940 no era una visita protocolaria común realizada por altos cargos de la Alemania nazi, ni tenía un interés político ni estratégico ni en relación a la contienda bélica. Era una delegación expresa de las SS, y en concreto de su unidad arqueológica, la Ahnenerbe, encabezada por su máximo jefe, el Reichfuhrer Heinrich Himmler.


Se trataba de una Expedición al más alto nivel por motivos esotéricos, a la caza y captura de reliquias sagradas de poder. España ofrecía un gran interés ya que durante su historia, y sobre todo la ciudad de Toledo, había sido la capital del Reino de los Visigodos, el Reino de los nórdicos arios de la Europa del Norte y con ellos llevaban todos los tesoros visigodos y reliquias antiguas saqueadas de Roma y a su vez de Jerusalén.

Ya entre 1934 y 1936, unidades de investigación arqueológica de las SS habían estado en España realizando reconocimientos en zonas arqueológicas españolas de interés para los nazis.

La tradición decía que la Mesa de Salomón, la Menorah o candelabro judío de 7 brazos, y el tesoro visigodo en general, habían sido trasladados por los romanos de Jerusalén a Roma; tras la caída del Imperio Romano, de allí los godos lo llevaron a Francia, a su antigua capital Toulouse, y ante la arremetida de los francos merovingios, mandados por Clovis, los visigodos y sus tesoros, tuvieron que refugiarse hacia Carcassonne y Rhedae, el actual pueblo Rennes le Chateau, para adentrarse después hacia la Península Ibérica, pasando primero por Barcelona y terminando en Toledo, la nueva capital de los godos.


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Esta ruta del tesoro histórico visigodo, y de sus reliquias sagradas de poder, que quedó finalmente estacionado y protegido en Toledo, explica el lógico interés de los nazis y de la Ahnenerbe en Toledo, que sin duda era el destino más importante del itinerario de la comitiva de las SS en España, el epicentro de los objetos de poder en España.

Sin embargo Heinrich Himmler también le había dado cierta importancia a su visita prevista posteriormente a Barcelona, al Monasterio de Montserrat, ya que el Reichfuhrer de las SS tenía una obsesión personal con la búsqueda del Santo Grial y quería encontrarlo para llevarlo ante la Mesa de piedra redonda de los 12 Caballeros del Castillo de Wewelsburg, siguiendo el símil iniciático del Rey Arturo. De hecho, Himmler siempre llevaba consigo un ejemplar de Parsifal, la obra de Wolfram Von Eschembach.

Según esta leyenda del Santo Grial, el objeto en cuestión, la copa sagrada, tenía que ver con una extraña esmeralda caída de la mismísima frente de Lucifer, o de su corona, como también se puede entender y según citan otras versiones, y que según Eschembach, llama "lapis exillis" o "piedra del cielo". Más tarde esta piedra preciosa habría sido tallada por un ángel que la convirtió en copa.

El autor de la obra Parsifal, Wolfram Von Eschembach, cita sus fuentes, y dice que fue un trovador provenzal llamado Kyot quien le relató la historia del Grial. Este trovador había estado en Toledo y allí descubrió unos textos escritos por un judío llamado Flegetanis, al parecer del linaje de Salomón, que se referían a la piedra esmeralda. Es curioso que esta obra de Parsifal, haga una referencia a un objeto sagrado custodiado en Toledo, detalle que ha llevado a algunos autores a identificar o a relacionar esta piedra esmeralda con la Mesa de Salomón, que también es mencionada por algunos autores como la "Tabla Esmeraldina".


Así que ya vemos que, en este caso, la leyenda del Santo Grial se cruza con la leyenda de la Mesa de Salomón; en este caso de Parsifal, el Santo Grial deriva de La Mesa de Salomón; y que al final, de un modo u otro, siempre sale a relucir Toledo, como referencia primaria, fija y permanente, de tesoros y objetos sagrados de poder.

En cambio la obsesión de Hitler por una reliquia sagrada determinada cayó en La lanza de Longinos, la cual mandó extraer de la vitrina de un museo de Viena, en cuanto los nazis ocuparon Austria, y trasladarla a Nüremberg, la capital espiritual de la Alemania nazi.

Pero por supuesto que la Ahnenerbe estaba interesada en conseguir todo tipo de objetos de poder y de cualquier lugar del mundo.

No se sabía dónde se ubicaba el monte Montsalvat en cuya cueva se había escondido el santo grial. Monsalvat no venía en ningún mapa, ni había datos concretos. Pero se habia identificado con el Monte mágico y legendario de Montsegur en el País Cátaro francés;

Esa había sido la conclusión del competente arqueólogo de las SS, Otto Rhan, el cual estuvo investigando pacientemente durante mucho tiempo en la provincia del Languedoc, en los pirineos franceses. Otto Rhan era un arqueólogo de gran prestigio que fué reclutado para las SS por el General Karl Wolff, brazo derecho de Heinrich Himmler.


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Heinrich Himmler, Reichsfuhrer de las SS desde 1929, Jefe de la Policía Secreta Gestapo desde 1934 y Jefe de la Ahnenerbe desde 1935, realizó un viaje a España en octubre de 1940, con un séquito de 25 oficiales de las SS. En la agenda de Himmler no podía faltar la visita a la capital del Reino Visigodo: Toledo, en donde reposan, desafiando el paso del tiempo, numerosos tesoros visigodos y La Mesa de Salomón.


Montsalvat debía ser Montsegur. Había, además, leyendas de la Edad Media, de los monjes puros, los cátaros, que relacionan también a Montsegur con el Santo Grial, aunque en este caso, en forma de dinastía humana, en relación a un supuesto linaje entre Jesús y María Magdalena. Pero en cualquier caso, Himmler y la Ahnenerbe tampoco querían descartar del todo a Montserrat de la búsqueda griálica. Después de todo, los términos de Monsalvat y Montserrat también tenían parecido y eran de la misma raíz.

Pero los nazis arqueólogos de las SS, los caballeros negros del Castillo de Wewelsburg tenían interés en la Montaña Mágica de Montserrat, principalmente como lugar mágico de poder, y sobre todo en sus interioridades subterráneas, anfitrionas ideales para sus cultos negros secretos, pues no en vano la Orden mística y ocultista de Himmler había levantado su fortaleza central de Wewelsburg junto a las Montañas rocosas de Externsteine, (Rocas venidas de las Estrellas) en la zona de Nort Westfalia, un auténtico enclave mágico y de poder pagano y oculto en Alemania.


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El arqueólogo alemán Otto Rhan, ingresó en las SS el 12 de marzo de 1936, reclutado por el general de las SS Karl Wolff. En la fotografía de la derecha, y a la izquierda de la imagen, aparece Otto Rhan con su vestimenta militar de las SS.

Himmler sabía más de lo que aparentemente podía pensarse, ya que estaba perfectamente asesorado por la sección de mediums contactistas espiritistas de la Ahnenerbe, que proporcionaban muchos detalles e informaciones para las investigaciones arqueológicas


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Pero Toledo era una pista auténtica y fiable, una pista real, histórica y verdaderamente indiscutible, que no ofrecía confusión de palabras o términos en poemas épicos antiguos. La sección de contactistas mediums de la Ahnenerbe habían informado de que en Toledo, efectivamente, estaba la Mesa de Salomón, pero que estaba muy bien protegida, y que iba a resultar muy difícil o imposible apoderarse de ella.

El Reichfuhrer de las SS y sus colaboradores, así como el propio Hitler, conocían perfectamente la leyenda antigua que decía que quien posea la Mesa de Salomón sería el dueño del mundo, y esto era algo que les atraía enormemente hacia la posesión de dicha reliquia milenaria. Pues la Mesa de Salomón, junto con el Arca de la Alianza son los objetos sagrados de poder más poderosos que hayan existido nunca.
Todo esto nos indica acerca de la importancia central que tenía Toledo en la visita esotérica que hacía Heinrich Himmler a España.

El itinerario del viaje de la comitiva de Himmler a España sería el siguiente y por este orden: San Sebastían, Burgos, Madrid, Toledo y Barcelona.

El 19 de octubre de 1940 Himmler y un séquito de 25 oficiales de las SS, encabezados por el general Karl Wolff, Jefe del Estado Mayor, y el capitán Günter Alquen, iniciaron el periplo iniciático y esotérico por la Península Ibérica. Ese mismo día, visitaron San Sebastián y Burgos.


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Heinrich Himmler en el Palacio de El Pardo, siendo recibido por el General Franco el 20 de octubre de 1940.

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