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Antiguo 25-04-2012 , 11:28:57   #5
ShadowLC85
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ShadowLC85 el Usuariox va por buen camino
  
Predeterminado Respuesta: Morbo en la Biblioteca

Iba a insistirla más, pero no lo hice. Luego supe que tenía miedo a manchar el vestido y que se viese, pero en ese momento me sentí decepcionado. No sé. El caso es que tomé mi paquete de tabaco de la mesa, y salí hacia fuera. La casualidad hizo que, al pasar delante de la puerta del baño de chicas que estaba en un pasillo nada más salir de la sala, ella saliese de pronto. Entonces la detuve y susurrando dije:

- Dámelas Cris

- No puedoooo, las llevo puestas

- ¿Qué pasa? ¿Ya no juegas?

- Sí juego. Pero hoy no puedo dártelas, si me las quito se va a notar –dijo apurada y nerviosa de que nos vieran hablando-

- ¿Se va a notar qué? –susurré yo que no entendía-

- Pues… -Miraba a un lado y a otro y no sabía explicarme-

- ¡Joder! –susurré tomándola del brazo y, arrastrándola casi a la fuerza dentro del baño de las chicas-

La verdad es que no sé qué impulso me movió, pero mi gesto violento la sorprendió. Ví el reflejo de su cara en el espejo y, a pesar de que se la notaba apurada, había un brillo especial en sus ojos hacia mí que no me pasó desapercibido. No era o, la estaba gustando mi gesto de coacción. Era como si estuviese tomando por la fuerza algo que era mío y ella se dejaba llevar oponiendo una mínima resistencia para seguir con el juego. Por suerte no había nadie en la zona de los lavabos, pero sí había algunos retretes ocupados. La dirigí hacia uno de los del fondo y cerré la puerta de golpe. La puse contra la pared quedándome yo a su espalda presionándola. Sólo podíamos hablar en susurros porque la pared de esos cuartitos no llega hasta el techo. Por arriba son son abiertos y se oye todo. La dije al oido en un susurro firme y algo violento:

- Vamos a ver qué les pasa a estás bragas –dije metiendo mi mano bajo su vestido desde la parte de atrás-

- Mmmmmm

Para mi sorpresa, sus bragas estaban ya mojadas por la zona de su sexo. Cristina estaba cachonda siendo tratada así. Ella sola mantenía las piernas abiertas y me dejaba hacer…

- ¿Qué hay aquí Cristina? ¿por qué no me las querías dar? –susurré continuando con mi actuación de chico violento-

- Es que si me siento se va a manchar el vestido.

- ¡Calla! –dije autoritario-

- Sí

Me puse a frotar su coñito sobre el tejido de su tanga y ella jadeaba como una perrita. Abría las piernas y sacaba su culito para facilitarme la labor. Con la otra mano tomé su pelo como si fuera en una coleta y le ordené “Sácate las tetas para mí Cristina”. Ella, que obedecía sumisamente cada una de mis órdenes, se bajó el escote del vestido y las copas de su sujetador. Se la notaba excitadísima con lo que pasaba. Incluso mucho más que el día de los porros y la moto. Era morbosísimo. En el cubículo de al lado, separados sólo por unos centímetros y con el techo destapado, acababa de entrar otra chica y se oía el chorrito del pis contra el agua del inodoro. Parecía que directamente estaba con nosotros. También se oían voces de chicas que entraban o salían y hablaban en los lavabos. De repente pensé que quizá me estuviese metiendo en un buen lío por haberla forzado y susurré:

- ¿Quieres irte Cristina?

- ¡Nooo, sigue! –dijo entre jadeos-

- ¿Qué quieres que te haga, zorrita?

- Lo que quieras… hazme lo que tú quieras… -su excitación la hizo decir esas palabras algo más alto de lo normal-

- Sssshhhhh calla joder –dije preocupado- ten cuidado

Cristina, obedientemente, se tapó la boca con una mano mientras apoyaba su otro antebrazo en la pared y su frente sobre él. Ocultaba el rostro pero su cuerpo respondía entregado a mis impulsos violentos. Sus caderas se movían solas sobre mi mano. Yo también estaba muy excitado y no quería esperar más. Después de tantos días de calentón, era brutal tener a Cristina así, con la falda remangada en su cintura, las tetas fuera, los pezones duros moviéndose con su respiración, y tratando de controlar sus jadeos. Con gestos bruscos, ya que continuaba la representación de nuestro juego, me solté el cinturón y el botón del pantalón y tomé mi polla con la mano. Mientras una de mis manos frotaba y apartaba su ya encharcado tanga, con la otra me frotaba a mí mismo anticipando lo que estaba por venir.

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