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| Respuesta: Formula 1 [Máxima categoría del automovilismo mundial] Flechas de historia La victoria de Nico Rosberg ha sido no sólo real, sino emocionante, histórica y a bordo de una auténtica flecha de plata. Probablemente ninguno de los que hoy seguimos la Fórmula 1 lo hemos podido ver antes: un Mercedes ganando un gran premio de Fórmula 1. Es hora de coger la máquina del tiempo y dar un pequeño paseo a ese mundo tan apasionante como es la historia. ¿De dónde vienen las 'flechas de plata'? Dicen que limaron su carrocería en 1934 para rebajar los gramos extra que tenía su bólido y así poder competir dentro del reglamento en la Eifelrennen. Dicen que eso ocasionó una degradación sobre el metal que dejó al descubierto una superficie lisa y gris. Dicen que bajo el sol resplandecían entre brillos fugaces cuando pasaban por la recta principal. Dicen que desde entonces se les llamó "flechas de plata". Pero sólo lo dicen, porque la leyenda (como toda leyenda) tiene algo de verdad y mucho de romanticismo. En realidad los Auto Union ya eran plateados antes de 1934, e incluso aún existen interesantes debates sobre si Mercedes fue plateada antes que Auto Union. Las fotografías de la época en blanco y negro no nos lo ponen fácil. Pero hoy tenemos color, imagen en alta definición y pantallas panorámicas para comprobar que la victoria de Nico Rosberg ha sido no sólo real, sino emocionante, histórica y a bordo de una auténtica flecha de plata. ¿Qué mejor excusa para viajar al pasado? HITLER Y MERCEDES, UN PASADO OSCURO Mercedes. Un nombre y tantos recuerdos. Un nombre y tantos éxitos. Un nombre y tantas innovaciones. Un nombre y tantos momentos… La historia de Mercedes en el automovilismo arranca mucho antes de que la Fórmula 1 naciera como tal en 1950. Sus inicios en los años 30 con numerosos éxitos en diversas pruebas estuvo fuertemente apoyado por Adolf Hitler, el dictador alemán que vio en Mercedes la mejor manera de demostrar la superioridad de su país. Mercedes y Auto Union no tardaron en disfrutar de unas ayudas económicas únicas. 200.000 espectadores explotaron en aplausos al ver la primera carrera de un Mercedes en el mítico y desaparecido trazado original de Avus, en Berlín, con la presencia del mismo Hitler. Pilotos como Otto Wilhelm Rudolf Caracciola, Manfred von Brauchitsch o Liugi Fagioli, junto con la portentosa tecnología alemana innata de sus ingenieros y mecánicos, dieron momentos dorados al automovilismo alemán. Eran días en los que la política mandaba por encima de todo (literalmente), y la escudería no dudaba en ensalzar siempre que podía la superioridad de Alemania, como en Nürburgring, cuando se ordenó al piloto italiano de Mercedes Fagioli que redujera la marcha para beneficiar a su compañero de equipo, el alemán Braushitsh, y se pusiera en cabeza. A pesar de todo, en 1935 Caracciola se proclamó campeón de Europa con un Mercedes W25, y al año siguiente repitió con el W125. Pero entonces llegó la Segunda Guerra Mundial y Mercedes abandonó la competición. Cuando la Fórmula 1 tal y como hoy la conocemos nació en 1950 lo hizo con la gran ausencia de Mercedes, que no irrumpió en el campeonato hasta cuarto años más tarde. Y no pudo hacer una mejor irrupción: monopolizó el campeonato. Se iniciaba así una extraña, difícil y discontinua relación entre el constructor alemán y la máxima categoría del automovilismo mundial. Una relación que hoy, 58 años después, ha experimentado un renacer emocionante. NEUBAUER, EL PRIMER JEFE
DE EQUIPO DE LA F1 Quien ordenó a Caracciola reducir la marcha en la carrera de Nürburgring que anteriormente mencionamos fue Alfred Neubauer. Un hombre muy importante, no sólo en Mercedes, sino en el automovilismo de hoy, porque él fue el primero en usar pancartas, banderas, pizarras y demás artilugios para comunicarse con sus pilotos en las carreras. Efectivamente, podríamos considerarle el primer jefe de equipo de la Fórmula 1. Hasta entonces, los pilotos disponían de muy poca o nula información sobre la carrera y su desarrollo. En numerosas ocasiones un competidor sabía que había ganado al cruzar la línea de meta. Neubauer tenía además un ojo extraordinario con los pilotos y también sobre los demás equipos, y sabía escoger entre los mejores y desarrollar tácticas organizativas para construir el mejor equipo de la parrilla. Por eso, cuando en 1954 se llevó de Maserati a Juan Manuel Fangio para formar un equipo con los alemanes Hans Herrmann y Karl Kling, Mercedes tenía todo a su favor para debutar ganando. Sin embargo, Fangio siguió compitiendo con Maserati las dos primeras carreras del año, pues el Mercedes W196 no pudo debutar hasta la tercera prueba, el Gran Premio de Francia, en el histórico Reims. Fangio, aún con Maserati, logró ganar la primera carrera del año en Argentina, desatando el delirio de sus compatriotas y repitió después en Bélgica. En Francia, Fangio estrenó el Mercedes, y no lo podía hacer de mejor manera: batió el récord del circuito con 2'29"4, con una media de velocidad de 200,042 kilómetros por hora. Un debut de unas flechas de plata que auguraba un hueco preferente en la historia de la Fórmula 1. En la carrera, bajo la intensa lluvia, el portentoso pilotaje del argentino y la tecnología alemana de Mercedes se unieron para crear uno de los binomios más recordados y potentes de las carreras de coches, que en 1954 ganó también en Alemania, Suiza e Italia. Se iniciaba así un romance entre el argentino y el constructor alemán que, durante dos temporadas completas, no dejaron de probar el dulce sabor de la victoria y el embriagador aroma del champagne. Pero un trágico desastre iba a romper de cuajo una carrera meteórica. EL PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL En 1954, después de la desastrosa carrera en Silverstone en la que Fangio acabó doblado por su compatriota y rival de Ferrari (Froilán González) y llegó a la meta en la cuarta posición. La siguiente victoria de Fangio en Nürburgring fue agridulce: mientras que José Froilán González se retiró apenado por la muerte del argentino Onofre Marimón (la primera víctima oficial de la Fórmula 1), Juan Manuel decidió sobreponerse y correr el domingo. El accidente de su compatriota ocurrió al final de los entrenamientos del sábado, cuando su Maserati se salió de la pista cerca de Wehrseifen. Onofre perdió la vida, pero Fangio le rindió un bonito y dolido homenaje ganando al día siguiente delante de trescientos mil espectadores. Para la ocasión, Mercedes no reparó en gastos y puso sobre la pista a cuatro monoplazas (el reglamento entonces lo permitía), contratando los servicios del viejo amigo de la marca, Hermann Lang, piloto que había disputado carreras con Mercedes antes de la Segunda Guerra Mundial. En la siguiente carrera, en Bremgarten (Suiza), Fangio logó el campeonato mundial de pilotos, el primero de Mercedes, gracias a una incontestable victoria desde la misma salida hasta la bandera de cuadros. Sólo un desastre podría acabar con un futuro prometedor de Mercedes en la Fórmula 1. Y ese desastre, desgraciadamente para centenares de víctimas inocentes, no tardaría en llegar. |