Donde habitan las estrellas
las noches oscuras y cómplices
a veces de frío y otras de lluvia
se acerca una figura desconocida.
Una silueta común y corriente
un rostro más entre la multitud
pero dentro un corazón late
un pensamiento nace y una palabra fulmina.
Una vida ha aparecido
brillando entre las sombras
mis ojos la han visto
ahora mis manos escriben.
E ignoro sus sueños
sus metas y deseos
pero conozco su voz.
Ahora he quebrado el silencio
tan presente como la noche
un respiro he dado
otorgado por la casualidad, la suerte y el destino.
Es mejor decir (o escribir) las palabras a aquella persona que necesita escucharlas, o más bien que necesitas decirlas; y siempre decirlas antes que los demás las sepan.
Este puede ser un largo camino.