Viajaban en el vagón de un tren un argentino, un colombiano, una rubia espectacular y una gorda espantosa. Después de unos minutos de viaje pasaron por un túnel oscuro y se oyó de una cachetada. Cuando salieron del túnel, el argentino tenía un cachete rojo. La rubia espectacular pensó: - El maldito argentino me quería mandar la mano, se equivocó y le puso la mano a la gorda y ella le pegó una cachetada. La gorda pensó: - El maldito argentino le mandó la mano a la rubia y ella le pego una cachetada. El argentino pensó: - El maldito colombiano le mandó la mano a la rubia y ella se equivocó y me pegó una cachetada. Y el colombiano pensó: - Ojalá haya otro túnel para pegarle otra cachetada a este maldito argentino.