El Once volvió a decepcionar en casa
Otra vez aparecieron los reproches, las caras largas a la salida del estadio. El Once volvió a tener una mala tarde y de nuevo regaló puntos en casa. 0-0 igualó con Quindío por la décima fecha de la Liga Postobón.
El hincha, nuevamente, salió decepcionado. Ya se volvió costumbre en este torneo.
Ayer, ante los quindianos, el cuadro blanco jugó, acaso, el peor partido de los que lleva en el Palogrande a lo largo del año. La victoria de la fecha anterior en Armenia parece haber sido solo un atenuante a la crisis de resultados que llevaba el equipo. Ayer, Pompilio -que sigue en entredicho- y sus dirigidos se vieron sometidos ante el colero del torneo.
Una cosa quedó clara en el Palogrande. Por el nivel que se vio en la cancha, se entiende el por qué Quindío es último y por qué el Once cada vez resigna más posibilidades de clasificar. De haber ganado se habría puesto muy cerca del grupo de los ocho.
De no ser por la mala definición de sus atacantes, los de Armenia habrían logrado el primer triunfo del torneo. Entre Hamilton Ricard y Holmer García desperdiciaron las mejores opciones. Cuando no la mandaron por un lado, apareció Neco Martínez, para convertirse en figura.
El Once, por su parte, se vio en problemas para generar peligro. La media distancia fue la mejor arma para tratar de vencer al seguro Alejandro Otero. Dayro y Anthony Tapia no lograron el cometido.
La ausencia de Jefferson
Cuero, que no pudo jugar por una virosis, pesó adelante. Ayron del Valle lo remplazó y solo hizo desesperar a la hinchada, que ya no le aguanta más su bajo nivel. Salió silbado.
Y en el medio, Emanuel Acosta trató de reemplazar a Mario González, que ayer cumplió la última fecha de suspensión. Acosta, que jugó en la primera línea de volantes, quiso ser armador, pero nunca logró tal misión. Sus aptitudes, que son defensivas, no le dan para generar juego.
Por eso, Dayro y Pajoy siempre tuvieron que buscar los balones desde atrás o cuando recibieron lo hicieron de espaldas al arco. No tuvieron ni una clara de gol.
Así fue la etapa inicial y lo mismo la complementaria. Cuando Pompilio movió el banco, nada le dio resultado, pues envió a la cancha a un juvenil -Jhon Ambuila- que poco pudo hacer en el campo.
A ninguno de los equipos le alcanzó para abrir la cuenta. Lo cierto es que al Once, el margen de error se le agotó mucho más.
TOMADO DE LAPATRIA.COM